Uno de los puntos menos visibles de la nueva Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) abrió un flanco con los funcionarios de Aduanas y que apunta a quién tendrá el control y qué institución podrá actuar de manera autónoma dentro de las zonas primarias que tienen los puertos en el país.
La Asociación Nacional de Funcionarios de Aduanas de Chile (ANFACH) se declaró en estado de alerta ante la posibilidad de que el gobierno del presidente José Antonio Kast entregue nuevas facultades a Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI) para ingresar y actuar directamente en fronteras, puertos, aeropuertos y otras áreas sometidas a control aduanero.
El punto que inquieta al gremio no es la presencia policial en sí misma ni el fortalecimiento de la persecución del crimen organizado, según dicen en un comunicado. El cuestionamiento apunta al carácter autónomo que podrían adquirir esas atribuciones y, con ello, a una modificación de quién ejerce el control efectivo dentro de la zona primaria.
“Nos inquieta especialmente la posibilidad de que se otorguen facultades autónomas a Carabineros y a la Policía de Investigaciones (PDI) en fronteras, puertos, aeropuertos y otras zonas primarias”, señala el comunicado de ANFACH.
Según la organización, esas funciones “actualmente se encuentran delegadas de manera exclusiva en el Servicio Nacional de Aduanas conforme al DFL/30 del 2004 del Ministerio de Hacienda”.
En términos prácticos, la discusión abre el tema de fondo que por años ha rondado a la clase política del país: si las policías podrán operar dentro de la zona primaria sin depender de las facultades y procedimientos que hasta ahora radican en Aduanas.
El gremio asegura, además, que todavía no conoce formalmente los detalles del proyecto ni hasta dónde llegarán las nuevas atribuciones policiales. “Hasta la fecha, no conocemos formalmente los detalles ni el alcance real de estas medidas”, sostiene ANFACH, que exigió al Ejecutivo información y participación en cualquier modificación de las competencias aduaneras.
La organización aclara que no se opone a reforzar el combate contra el narcotráfico, el crimen organizado o el terrorismo. El conflicto está en otra parte: que bajo ese objetivo se genere una superposición de funciones o se reduzcan las competencias que históricamente ha ejercido Aduanas.
“El fortalecimiento de la seguridad debe realizarse sin debilitar ni duplicar las funciones legales de Aduanas”, advierte la asociación, agregando que cualquier modificación debe sustentarse en criterios “técnicos, jurídicos y operativos”.
La preocupación no es menor considerando la función que actualmente desarrolla Aduanas. El propio balance institucional del organismo sostiene que el servicio cumple un papel en la prevención, detección, investigación y sanción de ilícitos asociados al movimiento de mercancías y en la protección de las fronteras económicas del país. (Dipres)
Aduanas: Policías entran al control de los puertos
El conflicto con ANFACH se produce en medio de una decisión más amplia del gobierno de José Antonio Kast que es modificar el modelo de control en las zonas primarias y entregar un papel directo a las policías en lugares estratégicos como los puertos.
De hecho, información que hemos conocido indica que, mediante oficios, el Ministerio de Seguridad ya instruyó a las policías para que ingresen a la zona primaria o zona llamada “zona prohibida” para las entidades de seguridad.
Y es que justamente la ACOT contempla precisamente avanzar hacia un trabajo interinstitucional entre Aduanas y las policías en la zona primaria fronteriza. La exministra del Interior Carolina Tohá, al analizar públicamente la agenda, identificó entre sus iniciativas la incorporación de “la zona primaria de la frontera con trabajo interinstitucional de Aduanas y las policías”, como señaló al Diario La Tercera hace unos días.
El esquema planteado supone que el control asociado a la seguridad y al crimen organizado deje de descansar exclusivamente en las atribuciones que hoy posee Aduanas y pase a incorporar mayores facultades policiales. Para ANFACH, si esas competencias son autónomas, el resultado puede significar en los hechos una pérdida de poder del Servicio Nacional de Aduanas dentro de los mismos recintos que históricamente ha fiscalizado.
El gremio lo plantea expresamente en su declaración: “ANFACH no se opone al fortalecimiento de la seguridad transfronteriza, pero rechaza categóricamente que este proceso signifique una pérdida o debilitamiento de las atribuciones del Servicio Nacional de Aduanas”.
La controversia, por tanto, no enfrenta seguridad versus fiscalización. Lo que está en disputa es quién manda, quién fiscaliza y con qué grado de autonomía dentro de las zonas primarias de puertos, aeropuertos y fronteras.
ANFACH acordó mantener un estado de alerta entre el 7 de agosto y el 7 de septiembre y emplazó al Ejecutivo a transparentar los proyectos concretos que materializarán la ACOT antes de que avance una redistribución de atribuciones entre Aduanas y las policías.