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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un chicle, pegado en la espalda de una adolescente asesinada en 1978, reveló el ADN de su asesino casi 50 años después. Marissa Harvey, de 15 años, fue agredida y estrangulada en San Francisco. Tras décadas de investigación sin pistas, la genealogía genética llevó a Mark Stanley Personette, de 80 años, cuyo ADN coincidía con el del chicle y la ropa de la víctima. Personette fue condenado a cadena perpetua por este crimen y se sospecha de otros casos similares.

Un trozo de chicle pegado en la espalda de una adolescente asesinada en 1978 guardó durante casi medio siglo el secreto de su asesino. Todo por un ADN que nadie podía leer todavía: la ciencia de la época no alcanzaba.

Pero el chicle esperó, intacto en una bolsa de evidencia, a que la tecnología lo alcanzara. Así, un hombre de 80 años esperó más de la mitad de su vida en la impunidad, hasta que fue sentenciado a cadena perpetua por sus crímenes.

Un caso que la policía no logró cerrar

En 1987, Marissa Harvey tenía 15 años y vivía en Nueva York. Estaba de visita donde su hermana mayor en San Francisco cuando, un día cualquiera, salió rumbo al Golden Gate Park con la idea de andar a caballo. Nunca volvió.

Al día siguiente, unos surfistas encontraron su cuerpo en una playa cercana, según detalló Daily Mail. La joven había sido agredida sexualmente, golpeada brutalmente y estrangulada hasta la muerte con una cuerda.

La investigación original usó todo lo que existía en ese momento. Los detectives agotaron cada pista disponible, pero el caso terminó archivado como uno más de los miles que quedan sin resolver en Estados Unidos: sin sospechoso, sin justicia, solo con una familia esperando respuestas.

Pero dos décadas después, a comienzos de los 2000, peritos lograron extraer un perfil de ADN masculino de la ropa de Marissa y de ese chicle seco pegado a su espalda.

El problema era que ese perfil no tenía nombre: no calzaba con ningún registro conocido.

El chicle que resolvió el caso

Así, la respuesta llegó recién en 2021, cuando la policía de San Francisco reabrió el expediente usando genealogía genética investigativa, una técnica relativamente nueva que compara restos de ADN con bases de datos genéticas públicas —las mismas que la gente usa para rastrear árboles familiares— y permite llegar a un sospechoso a través de sus propios parientes.

El rastro genético llevó hasta Mark Stanley Personette, hoy de 80 años. Para confirmar la coincidencia, agentes del FBI lo vigilaron y lo vieron botar basura en el estacionamiento de un Walmart ubicado a más de 24 kilómetros de su casa.

Al revisar esos desechos, descubrieron que solo contenían artículos de higiene personal con su ADN. Los investigadores concluyeron que Personette separaba deliberadamente esa basura de la del resto de su hogar, como si intuyera que algún día podrían usarla en su contra.

Con esas nuevas muestras, la policía cruzó los perfiles y la coincidencia fue total: el ADN de Personette era el mismo que llevaba 43 años esperando en la ropa de Marissa y en aquel chicle.

Esa evidencia bastó para obtener la orden de arresto. En su casa además encontraron un mapa de San Francisco de los años 70 y placas de California con una calcomanía de registro de 1979, pese a que él negó haber estado alguna vez en la ciudad.

Una condena casi 50 años después

Durante el juicio, otra mujer declaró que Personette la violó en una zona boscosa de Nueva Jersey en 1979, cuando ella tenía 16 años. Al momento de su arresto, la policía advirtió que podría tener más víctimas y pidió a otras agencias revisar homicidios con agresión sexual sin resolver.

Este miércoles, Personette fue condenado a cadena perpetua. La fiscal de San Francisco, Brooke Jenkins, lo resumió así: “Después de casi 50 años, el señor Personette finalmente está siendo responsabilizado por sus crímenes atroces contra Marissa y pasará el resto de su vida en prisión”.

Y agregó: “Si bien nada puede devolverle Marissa a su familia, esperamos que la sentencia de hoy les deje la sensación de que se hizo justicia por todo lo que han padecido”.

¿Cómo hicimos esta nota?

Esta nota fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista investigó preliminarmente, seleccionó las fuentes y las entregó a Claude para su redacción usando como referencia el estilo de escritura del autor. Luego el periodista revisó la nota, realizó ediciones y verificó sus fuentes.