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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

FACH monitorea áreas de riesgo por sistema frontal desde Centro Espacial Nacional en Cerrillos. Procesan imágenes satelitales para identificar desbordes de ríos, socavones e interrupciones de caminos. Reporte operacional muestra 80 Áreas de Interés bajo vigilancia. Identificaron socavón en Illapel y aumento del caudal del río Cogotí en Chañaral Alto. Monitorean sectores de Atacama a Los Lagos. Herramienta clave para priorizar recursos y anticipar amenazas. Imágenes revelan efectos de lluvias en ríos, caminos y zonas pobladas. Socavones en Illapel, Puerto Velero y Maitencillo. Crecida en río Cogotí en Monte Patria y desborde del río Limarí en Ovalle.

Mientras las lluvias siguen golpeando a una parte del país, la Fuerza Aérea de Chile mantiene un monitoreo permanente mediante imágenes satelitales para detectar inundaciones, socavones, desbordes y daños en infraestructura. Se trata de una capacidad tecnológica que hoy respalda la gestión de las emergencias. Radio Bío Bío conoció la sala laboratorio donde funciona este sistema.

En momentos en que miles de personas enfrentan los efectos del sistema frontal que afecta al país, existe un trabajo que ocurre lejos de las zonas inundadas, pero que resulta clave para la toma de decisiones frente a la emergencia.

Desde el Centro Espacial Nacional, la Fuerza Aérea de Chile (FACH), a través de su Centro de Operaciones Espaciales (SpOC), ubicado en Cerrillos, procesa imágenes satelitales de alta resolución para identificar oportunamente zonas de riesgo respecto a desbordes de ríos, socavones, interrupciones de caminos, remociones en masa y otros efectos provocados por las intensas precipitaciones.

Radio Bío Bío estuvo presente en estas instalaciones para conocer de primera fuente el funcionamiento de este sistema, que permite entregar información técnica a los organismos encargados de enfrentar la emergencia.

El más reciente reporte operacional da cuenta de un despliegue de gran magnitud. Hasta este martes se mantenían 80 Áreas de Interés (AOI) bajo vigilancia, con 57 imágenes satelitales recibidas, de las cuales 51 ya habían sido analizadas, priorizando aquellas zonas donde SENAPRED y otros organismos mantienen alertas o reportan situaciones de mayor complejidad.

Entre los hallazgos más recientes, el análisis permitió identificar un socavón que interrumpió la conectividad vial en Illapel; un aumento significativo del caudal del río Cogotí en Chañaral Alto, con potencial riesgo para viviendas, cultivos y faenas; además de nuevos socavones en Puerto Velero y Maitencillo, todos detectados mediante interpretación de imágenes satelitales.

La vigilancia también se extiende a decenas de sectores distribuidos entre Atacama y Los Lagos, incluyendo puntos críticos en las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble y Biobío, donde el monitoreo permite evaluar la evolución de ríos, quebradas, embalses, infraestructura vial y zonas pobladas expuestas a inundaciones o deslizamientos.

La principal ventaja de esta capacidad es que entrega información objetiva incluso en lugares donde las condiciones meteorológicas dificultan el acceso terrestre o aéreo. Con ello, las autoridades pueden priorizar recursos, focalizar las evaluaciones en terreno y anticipar nuevas amenazas antes de que sus efectos sean visibles.

En medio de una emergencia que mantiene a gran parte del país bajo distintos niveles de alerta, el monitoreo satelital se ha transformado en una herramienta que se está aprendiendo a conocer, pero cada vez más relevante para apoyar la respuesta del Estado frente a desastres naturales.

Lo que muestran las imágenes satelitales

Las comparaciones entre imágenes obtenidas antes y durante el sistema frontal permiten dimensionar con precisión los efectos de las lluvias sobre ríos, caminos, infraestructura y zonas pobladas. Los registros procesados por el Centro de Operaciones Espaciales confirman desde inundaciones y aumentos de caudal hasta socavones y daños en la conectividad.

En Illapel, la interpretación satelital detectó un socavón provocado por la erosión del estero Limahuida en la intersección de los caminos D-37-E y D-855. La pérdida de continuidad de la calzada confirmó la interrupción del tránsito en ese sector.

En Puerto Velero, el incremento del caudal de la quebrada El Romeral derivó en un socavón que comprometió ambos carriles de la ruta D-430, dejando interrumpida la conectividad.

En Maitencillo, el aumento del nivel del estero Catapilco provocó un socavón que afectó la ruta F-30-E, una de las principales vías de acceso al sector.

Las imágenes también muestran la magnitud de la crecida en la cuenca del río Cogotí, en Monte Patria, donde el agua alcanzó sectores poblados y agrícolas, además de afectar infraestructura vial. En Ovalle, en tanto, el desborde del río Limarí se extendió hacia áreas urbanas y rurales producto del fuerte incremento del caudal.

El monitoreo satelital también permite seguir la evolución de los embalses. En Recoleta, por ejemplo, las imágenes evidencian un importante aumento del nivel de almacenamiento, junto con la presencia de sedimentos y escombros arrastrados por las lluvias, antecedentes relevantes para evaluar el comportamiento del sistema hídrico aguas abajo.