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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Vuelo con niños haitianos hizo escala no programada en Lima, donde menores fueron redistribuidos en otra aeronave sin explicación. A pesar de alertas previas, ruta original de Puerto Príncipe a Santiago fue modificada. Aterrizaje en Santiago con 44 niños en vez de los 124 reportados en Puerto Príncipe. Falta de claridad sobre autorizaciones y trazabilidad de los menores. Contraloría detectó irregularidades en ingreso de menores haitianos a Chile en vuelos chárter. Autoridades no han revelado quién organizó el vuelo, quién pagó, ni por qué se cambiaron los planes.

La ruta original nunca se cumplió. Un vuelo con más de un centenar de niños haitianos hizo una escala que no estaba trazada con anterioridad en Lima, donde parte de los menores fue bajada y extrañamente redistribuida. La operación ocurrió pese a que ya habían alertas y “varios” oficios previos dentro de estamentos del Estado. Hoy, la trazabilidad de esos niños sigue sin respuesta clara.

El vuelo debía unir Puerto Príncipe con Santiago. Pero, según los antecedentes que constan en la carpeta de la investigación especial de la Contraloría, la operación aérea terminó convertida en una de las piezas más sensibles del caso por el ingreso de niños haitianos a Chile bajo la figura de reunificación familiar.

Se trata del vuelo WAL-801 que mantenía horario de llegada a las 2:30 de la madrugada a Santiago, con itinerario original Miami–Puerto Príncipe–Guayaquil–Santiago, que habría salido desde Haití con cerca de 150 pasajeros. De ellos, 124 serían niños, niñas y adolescentes de entre 6 y 15 años aproximadamente. Cabe indicar que para la fecha de este vuelo la DGAC, PDI, Servicio Nacional de Migraciones, Subsecretaría de la Infancia y Defensoría de la Niñez, estaban en conocimiento de irregularidades que estaban ocurriendo en este tipo de viajes.

La aeronave de Caribbean Sun debía arribar al Aeropuerto Arturo Merino Benítez el 15 de octubre de 2025. Sin embargo, de acuerdo con la denuncia recibida por Contraloría, el vuelo no habría seguido su ruta original, no cumpliendo con el itinerario trazado. En vez de completar el trayecto hacia Chile, se habría detenido de manera no planificada en Lima, Perú.

Punto clave

Según los antecedentes, en la capital peruana habrían descendido los menores que viajaban en el avión. Luego, parte de ellos habrían sido reubicados en otra aeronave: un McDonnell Douglas MD-83, identificado también como vuelo WAL-801, operado por Caribbean Sun. Ese vuelo finalmente llegó a Santiago el mismo 15 de octubre, no a las 2:30 de la madrugada, sino pasadas las 13:00 horas, con 154 pasajeros a bordo, de los cuales 44 eran niños.

Quienes realizaron denuncias ante la Contraloría o colaboraron con información a parlamentarios en esa época recordaron que el vuelo del 15 de octubre de 2025 fue extraño. El avión, posteriormente, se mantuvo en el país hasta el 17 de octubre, despegando rumbo a Lima a las 08:20 de la mañana.

Los pasajeros, principalmente niños y jóvenes, descendieron con sus pertenencias por una escalera adosada a la aeronave. En su mayoría, niños de entre 6 y 15 años, “no hablaban español, evidentemente, y parecían asustados; claro, es mi impresión”, explicó una fuente que estuvo en la losa del aeropuerto al momento de recibir a los pasajeros.

La pregunta que cruza toda la reconstrucción es evidente: ¿por qué un vuelo que debía llegar a Santiago terminó deteniéndose en Lima y por qué parte de los menores fue cambiada a otra aeronave?

Hasta ahora, no existe claridad sobre qué motivó que los menores se bajaran en ese aeropuerto ni bajo qué autorización. A esto se suma que tampoco se conoce con certeza si la lista de pasajeros declarada desde su despegue en Puerto Príncipe hasta Santiago se completó en su totalidad.

Los antecedentes conocidos por Radio Bío Bío dan cuenta de que Contraloría ya había detectado un patrón de ingreso masivo de menores haitianos a Chile mediante vuelos no regulares o chárter. En la muestra revisada por el organismo, de 366 personas ingresadas en este tipo de operaciones, 333 correspondían a niños, niñas y adolescentes.

El caso del vuelo WAL801 aparece dentro de ese mismo cuadro. De acuerdo con los documentos revisados, en esa operación se habrían detectado múltiples irregularidades: falta de listado completo de pasajeros, menores sin documentación vigente y ausencia de validación suficiente respecto del adulto acompañante.

Pero el vuelo del 15 de octubre ocurrió después de varias alertas que se conocieron posteriormente, tras la publicación de la investigación especial de la Contraloría por parte de la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío.

De hecho, la DGAC delimitó su responsabilidad, reconociendo que en agosto de 2025 —es decir, dos meses antes del aterrizaje de este vuelo con niños y adolescentes— ya tenían conocimiento de situaciones anómalas en estos vuelos no regulares. Sin embargo, el organismo sostuvo que su rol es técnico y no migratorio, y que su función se vincula con la regulación de operaciones aéreas, aeronaves y tripulaciones. También confirmó investigaciones administrativas a una aerolínea, actualmente en etapa de cierre.

La reconstrucción

La reconstrucción del 15 de octubre es compleja y fragmentada. Las autoridades no han logrado entregar una versión completa de lo ocurrido, pese a la existencia de múltiples oficios intercambiados entre instituciones. Aun así, el avión operado por Caribbean Sun logró arribar a Santiago sin mayores contratiempos operativos.

En ese contexto, persisten una serie de interrogantes que siguen sin respuesta y que forman parte de las dudas levantadas por la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío: ¿quién organizó el vuelo WAL-801? ¿Quién pagó la operación? ¿Por qué la ruta fue modificada? ¿Por qué los menores descendieron en Lima? ¿Quién autorizó el cambio de aeronave? ¿Qué autoridad chilena fue informada de esa escala no prevista?.

A esto se suman otras preguntas clave: ¿por qué el vuelo WAL801 llegó a Santiago con 44 niños y no con la totalidad de los menores que habrían salido desde Puerto Príncipe? ¿Dónde quedaron los demás? ¿Quiénes eran los adultos responsables? ¿Se verificó su vínculo familiar o legal con cada niño? ¿La PDI recibió el listado completo de pasajeros antes del aterrizaje? ¿Migraciones contaba con los antecedentes de cada menor antes de autorizar el ingreso? ¿La Subsecretaría de la Niñez fue informada de la llegada masiva?.

La Fiscalía ya abrió una investigación, y estas interrogantes podrían comenzar a ser esclarecidas en el marco de esa indagatoria.