A horas de la primera cadena nacional, el oficialismo ordenó sus filas en torno a la Ley Miscelánea, dejando atrás críticas internas y alineándose para sacar adelante el proyecto en el Congreso.
Ahora, la preocupación en el bloque se traslada a los tiempos de tramitación de la iniciativa, ante el riesgo de que el avance se dilate por la extensión del debate. Así, el diseño cambió: ordenarse, bajar el ruido y apurar la tramitación.
Según reconocen en el sector, en las últimas horas se intensificaron las conversaciones internas para evitar nuevos descuelgues y alinear expectativas, para así no abrir flancos y concentrarse en sacar adelante la iniciativa, incluso buscando apoyos más allá del oficialismo.
Oficialismo se alinea para sacar adelante Ley Miscelánea
Desde el Partido Republicano, el diputado Juan Irarrázaval reflejó ese ánimo. Aseguró que hoy existe “mucha esperanza” en la propuesta, y que el trabajo prelegislativo permitió acercar posiciones entre las distintas fuerzas del bloque.
“Hay mucha esperanza en este proyecto, y ahí en eso estamos cuadrados. Esa es la base (…) se ha trabajado también para que el acuerdo al respecto sea sostenible en el tiempo, y para que eso también tenga una mayoría que exceda al oficialismo“, dijo el parlamentario.
En la misma línea, desde Chile Vamos, el diputado de la UDI Daniel Lilayú aseguró que en el sector dan por alineados los votos del oficialismo, pero que además buscarán ampliar ese respaldo sumando apoyos desde otras bancadas para asegurar una mayoría más sólida.
“En el oficialismo tenemos la confianza que no solamente vamos a tener todos los votos y el apoyo de nuestro sector; creemos que vamos a encantar y convencer a muchos otros sectores políticos que en estos momentos necesitamos el apoyo”, expresó.
Eso sí, el orden interno no elimina los matices. Desde Demócratas, partido que hoy tiene presencia en el Gobierno, la diputada Joanna Pérez valoró el foco del plan, aunque insistió en la necesidad de incorporar propuestas propias como transferencias directas y mayor inversión en regiones.
“Como Demócratas le hicimos llegar al presidente nuestras propuestas que nos interesan, por cierto, que sean socializadas y también incorporadas”, aseguró.
Con todo, en la interna del oficialismo el diagnóstico ya cambió de eje. Si antes las diferencias marcaban el debate, hoy la principal inquietud es el tiempo.
En Chile Vamos admiten que el volumen del proyecto y la cantidad de indicaciones podrían ralentizar su avance, advirtiendo que, sin un acuerdo que ordene la discusión, el objetivo de despacharlo antes de fin de año podría empezar a tensionarse en el Congreso.