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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Concepción y Valdivia, marzo de 2026 ha sido uno de los meses más lluviosos desde 1966, con registros récord de precipitaciones. En Concepción, se acumularon 126 mm de lluvia, seis veces más de lo habitual, con un superávit anual del 242%. Valdivia también sufrió un exceso de lluvias, con 182 mm contra un promedio de 68 mm, situándose entre los tres marzo más lluviosos desde 1966.

Las ciudades de Concepción, en la región del Bío Bío, y Valdivia, en Los Ríos, registran un récord de precipitaciones en marzo, siendo este mes uno de los más lluviosos desde 1966.

De acuerdo con la información entregada por el Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción, en la comuna penquista, el promedio histórico de precipitaciones en marzo —entre 1991-2020— fue de 22 milímetros. Sin embargo, este año se han acumulado 126 milímetros, lo que equivale a seis veces más de lo habitual.

Este registro acumulado convierte a marzo de 2026 en uno de los más lluviosos desde 1966, solo superado por marzo de 1990.

Sobre este comportamiento inusual se refirió el climatólogo Martín Jacques Coper, del Departamento de Geofísica de la UdeC, explicando que este aumento también se refleja en el balance anual, ya que la capital de Bío Bío presenta un superávit de lluvias del 242%.

A modo de ejemplo, solo en marzo se registraron seis eventos de precipitaciones en Concepción, de los cuales tres se consideraron significativos, con más de 25 milímetros de agua caída en cada episodio.

Valdivia con superávit de 103%

Algo similar se produjo en Valdivia, ya que la estación meteorológica de Pichoy acumuló 182 milímetros en marzo, muy por encima del promedio histórico de 68 milímetros. Esta cifra ubica a este mes entre los tres marzos más lluviosos desde 1966 en esa ciudad.

En lo que va del año, la capital regional de Los Ríos presenta un superávit de precipitaciones del 103%.

Pese a lo llamativo de las cifras, Jacques aclara que este fenómeno no responde a un cambio climático inmediato ni al efecto del fenómeno de El Niño, cuya fase cálida recién se proyecta para el invierno. “En cambio, se trataría de variaciones propias de la atmósfera en períodos más cortos, posiblemente influenciadas por la atmosférica oscilación de Madden-Julian, que favorece la llegada repetida de sistemas frontales”, explicó.

Coincidentemente, este fenómeno se conoce en fecha simbólica, ya que este 23 de marzo es el Día Mundial de la Meteorología, instancia que invita a reflexionar sobre cómo la variabilidad natural del clima puede generar eventos extremos, con impactos directos en las ciudades y sus habitantes.