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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El gobierno cede y propone rebajar umbral de firmas para constituir partidos políticos de 0,5% a 0,3%, buscando facilitar la creación de nuevas fuerzas políticas. Aunque este gesto fue interpretado como flexibilidad, generó críticas en el oficialismo sobre la efectividad de la reforma. Diputados como Tomás Hirsch y Rubén Oyarzo plantean que el debate va más allá del porcentaje, abordando temas complejos como reglas de subsistencia partidaria y disciplina parlamentaria. Jaime Mulet destaca la necesidad de incluir ejes como fortalecer la disciplina partidaria y sancionar a parlamentarios que abandonen sus partidos.

La reforma al sistema político sumó un nuevo capítulo tras la reunión de este lunes de la mesa técnica, instancia en la que el Ejecutivo se abrió a rebajar el umbral de firmas exigido para constituir nuevos partidos políticos.

Recordemos que el proyecto original de La Moneda establecía un requisito equivalente al 0,5% del padrón electoral nacional. Ahora, el gobierno planteó que podría allanarse a disminuir esa exigencia al 0,3%, reduciendo así la cantidad de firmas necesarias para obtener la inscripción formal.

La modificación no es menor, pues el porcentaje define la barrera de entrada al sistema de partidos: Mientras más alto el umbral, mayor es la dificultad para que nuevas fuerzas políticas logren constituirse legalmente.

El gesto fue leído como una señal de flexibilidad del Ejecutivo frente a las críticas, pero lejos de cerrar la discusión, reactivó cuestionamientos dentro del propio oficialismo respecto del diagnóstico y alcance real de la reforma.

Reforma al sistema político: voces oficialistas cuestionan diagnóstico del gobierno por fragmentación

El diputado Tomás Hirsch (Partido Acción Humanista) sostuvo que, aunque el 0,3% es menos exigente que el 0,5%, el problema no está en la cifra, sino en el diagnóstico del gobierno.

“No logro comprender cuál es el afán del gobierno, en su última semana, de insistir en una reforma al sistema político. Mal diseñada, improvisada y que no va a la raíz de los problemas”, dijo.

Por su parte, el presidente de la comisión de Gobierno de la Cámara Baja, el diputado Rubén Oyarzo, advirtió que la discusión no se agota en el porcentaje.

Según dijo, siguen pendientes definiciones complejas como las reglas de subsistencia partidaria, los mecanismos de representación y la indisciplina parlamentaria, materias que, según indicó, requieren acuerdos amplios y no decisiones apresuradas.

En la misma línea, el diputado del Partido Frente Regionalista Verde Social, Jaime Mulet, señaló que existe un principio de acuerdo, pero que la reforma debe incluir al menos cuatro ejes: fortalecer la disciplina partidaria para que los acuerdos de bancada sean obligatorios; elevar las exigencias para constituir nuevos partidos, sin impedir su creación; establecer sanciones —incluso la eventual pérdida del escaño— para parlamentarios que abandonen el partido por el cual fueron electos; y rescatar aspectos ya aprobados en el Senado sobre ordenamiento del sistema político.

Con pocos días legislativos por delante, el escenario es complejo. La próxima semana se espera una nueva reunión clave para intentar cerrar indicaciones y medir si existen los votos para avanzar.