Nacional
Lunes 05 agosto de 2019 | Publicado a las 13:57 · Actualizado a las 19:23
Denunciantes y laicos piden que Joannon sea expulsado de los Sagrados Corazones
Por Emilio Lara
La información es de Nicole Martínez
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Tras el reportaje de Radio Bío Bío que dio cuenta de una denuncia de abuso sexual en contra del sacerdote Gerardo Joannon, la congregación de los Sagrados Corazones (SSCC) de Providencia emitió una declaración, pero aseguraron que el caso no era de su conocimiento; y al mismo tiempo, denunciantes y laicos piden que el sacerdote sea expulsado de la orden.

Aparte de las adopciones irregulares, el religioso fue denunciado por abuso en contra de una menor cuando apenas ten√≠a ocho a√Īos.

Seg√ļn el relato, los abusos se extendieron durante al menos cuatro a√Īos en dependencias de un colegio en Providencia. La denunciante har√° en los pr√≥ximos d√≠as acciones ante la justicia.

Carolina Mar√≠n M. tiene 46 a√Īos. A los ocho comenz√≥ a vivir un infierno que se extender√≠a al menos hasta sus 20.

Tres sacerdotes abusaron sexualmente de ella y uno era el conocido cura Joannon, quien hace un par de a√Īos enfrent√≥ a la justicia por ser el cabecilla de procesos de adopci√≥n ilegales donde daba por muertos a ni√Īos.

Para Helmut Kramer, vocero de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesi√°sticos, estos casos hacen urgente abrir la comisi√≥n de verdad y justicia que solicitaron al Gobierno el a√Īo pasado.

“Frente a esta suma de hechos no queda nada m√°s que pedir la inmediata intervenci√≥n del Estado chileno a trav√©s de la C√°mara de Diputados y Diputadas, que logren conformar una comisi√≥n que investigue a fondo estos casos”, argument√≥.

Por su parte, el experto en la historia de la Iglesia, Marcial Sánchez, este caso hace necesario que Joannon sea expulsado de la congregación.

“Es un personaje que t√ļ no le puedes llamar sacerdote, es un personaje que ha buscando siempre (…) poder para poder utilizarlo para su il√≠cito”, explic√≥.

Todo comenz√≥ en el colegio de los Sagrados Corazones de las Monjas Francesas, en la comuna de Providencia, cuando Carolina cursaba tercero b√°sico y deb√≠a comenzar a prepararse para la primera comuni√≥n que har√≠a dos a√Īos despu√©s.

Ah√≠, Joannon la prepar√≥ junto a las ni√Īas que estaban en el mismo proceso, quienes realizaban actividades en grupo y al menos una vez a la semana ten√≠an un encuentro personal, para lo que las llevaba a una sala angosta al lado de la capilla.

“Al principio era muy afectuoso conmigo, era dulce con sus palabras, me tomaba de la mano (gigante para m√≠) y me llevaba a una salita que estaba al lado de la capilla (…). Cuando est√°bamos en la salita siempre est√°bamos cara a cara y √©l se inclinaba hacia m√≠ y me acariciaba las piernas”, relat√≥ Carolina.

Un día le dijo que le molestaba que usara panties, porque Dios los hacía valientes para soportar el frío. Desde ahí, cada vez que se juntó con Joannon lo hizo con calcetas.

“De las caricias a mis piernas pas√≥ a la entrepierna, paralelamente a susurrarme al o√≠do que era nuestro secreto y que mi silencio era muestra de mi gran amor para con Dios, que me iba a recibir con mayor felicidad cuando comulgara con √©l (…). Un d√≠a su mano subi√≥ a mi vagina”, dijo Carolina, a quien Joannon incluso intent√≥ violar.

Por esos d√≠as, Joannon bordeaba los 44 a√Īos y era un cura muy popular y carism√°tico.

Para varios que lo conocieron era considerado como uno de los “curas choros”, como se acostumbraba a calificar a sacerdotes que eran m√°s cercanos, m√°s j√≥venes.

Peretiatkowics

Más tarde, en segundo medio, Carolina ingresó al Centro Pastoral Juvenil de la Anunciación donde conoció a Juan Andrés Peretiatkowics, sacerdote que en esa época estaba a cargo de esa institución.

El hombre ten√≠a el h√°bito de saludar a todos con un top√≥n en la boca, lo que era visto como algo “normal”.

Carolina le cont√≥ sobre los abusos de Joannon, a lo que √©l le respondi√≥: “no inventes huevadas, √©l es un santo”.

Días después, ambos sacerdotes oficiaron una misa, momento en que Carolina dijo haber entendido que existía una especie de mafia, que se cuidaban las espaldas.

Justo despu√©s de su confesi√≥n y de la misa, Peretiatkowics se volvi√≥ m√°s “confianzudo” y pas√≥ de los topones a masajearle la entrepierna, mientras se masturbaba.

Todo esto en el sill√≥n de su oficina, en el segundo piso de la parroquia. Pese a que no hubo penetraci√≥n sexual, s√≠ ocurri√≥ con sus dedos. Los abusos de este √ļltimo duraron hasta sus 20 a√Īos.

La de Carolina no es la primera denuncia contra Peretiatkowics, apodado ‚Äúel chico‚ÄĚ.

Este sacerdote fue objeto de una investigaci√≥n can√≥nica previa, que fue informada en mayo de este a√Īo, tras denuncias recibidas en entre abril y agosto del 2018, que fueron considerados veros√≠miles.

En ese entonces, el párroco era el fallecido sacerdote Jorge Prieto, quien comenzó a manosearle los senos recurrentemente.

“Una vez me encerr√≥ en la Sacrist√≠a, me empuj√≥ contra la pared y comenz√≥ a manosearme. Primero en mis muslos luego trat√≥ de bajarme los calzones. Por suerte entr√≥ Alex Vigueras, quien era seminarista de los SSCC y se percat√≥ de todo”, relat√≥.

M√°s adelante convers√≥ el tema con Vigueras, pero seg√ļn ella “se hizo el loco” y nunca hizo ni dijo nada.

Vigueras, a√Īos despu√©s, fue provincial superior de los SSCC y hoy se desempe√Īa como p√°rroco en la iglesia Esp√≠ritu Santo de Diego de Almagro.

Han pasado 38 a√Īos desde que comenz√≥ a sufrir abusos y cerca de 26 desde que terminaron, pero las secuelas han convivido con ella hasta hoy: ha experimentado consecuencias en sus relaciones de pareja, como tambi√©n en su vida en general.

Ahora prepara acciones legales, asesorada por abogados, y tambi√©n pretende realizar una denuncia can√≥nica. Dice que har√° “todo lo que pueda” para que la verdad salga a la luz y estos casos no vuelvan a ocurrir.

Joannon fue reincorporado a fines del a√Īo pasado a los SSCC y hoy reside en una casa de la congregaci√≥n en la comuna de √Ďu√Īoa, donde se dedica a prestar servicios de enfermer√≠a. Al parecer, la misma en que reside Peretiatkowics.

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