Nacional
Lunes 04 marzo de 2019 | Publicado a las 16:59 · Actualizado a las 10:03
Testigo clave que viajaba con "Cangri" cuenta c√≥mo fueron las √ļltimas horas de vida del joven
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La muerte de Sebasti√°n Leiva, m√°s conocido como ‚ÄúCangri‚ÄĚ, ha impactado a todo Chile, especialmente por las dudas que rodean su fallecimiento.

El cuerpo del joven fue encontrado el domingo 24 de febrero, junto a otro cad√°ver, a una hora del paso fronterizo Hito Caj√≥n, en territorio boliviano. Seg√ļn el Servicio M√©dico Legal de Uyuni, donde se realiz√≥ la autopsia, la causa de muerte fue hipotermia.

Sebasti√°n Cornejo Hermosilla
es uno de los testigos claves en la investigación que lleva adelante la Brigada de Homicidios de la PDI, y aunque actualmente se encuentra prófugo de la justicia se contactó con el matinal Bienvenidos para contar su versión de los hechos.

En una entrevista telefónica emitida este lunes, el hombre aseguró que fueron asaltados por dos sujetos bolivianos, quienes les robaron la camioneta en la que viajaban y los abandonaron en el desierto.

Seg√ļn Cornejo, Germ√°n Gundian, cuyo cuerpo tambi√©n fue encontrado cerca del de Cangri, los convenci√≥ de llevar a dos hombres bolivianos que eran ch√≥feres que conoc√≠an el camino y podr√≠an ayudarlos.

“Les digo que no necesit√°bamos ch√≥feres porque Germ√°n conoc√≠a el camino. Germ√°n ten√≠a una familia en Bolivia, estaba radicado en Bolivia, trabajaba con la polic√≠a boliviana (…) por eso era tan seguro, porque nos iba a resguardar la polic√≠a boliviana”, asegur√≥ Cornejo.

“En este camino de Antofagasta a Calama, Germ√°n organiza subir a dos bolivianos, donde yo me niego en primera instancia y lo que pasa es lo siguiente: cuando yo me niego me dicen que el camino est√° muy malo y que los bolivianos pueden hacer el camino porque ellos se dedican a eso. Ellos necesitaban reingresar a Bolivia porque no ten√≠an veh√≠culos para llevarse”, a√Īadi√≥.

“Los dos bolivianos se subieron en Calama, nos fuimos a San Pedro de Atacama, ah√≠ cargamos combustible y siempre fuimos cinco personas (en el veh√≠culo). El camino que recorrimos fue yendo a El Tatio, ah√≠ hay un desv√≠o que es un camino no habilitado y nosotros seguimos el camino de huellas de los veh√≠culos hacia arriba”, explic√≥.

Cornejo asegura que avanzaron por tres o cuatro horas, donde perdieron la se√Īal en sus celulares. “Ah√≠ Germ√°n dice ‘estamos en tierra de nadie’. Cuando √©l dice eso, a mi me da una mala espina”, recuerda.

“Pasan dos o tres minutos y Germ√°n me dice que detenga el veh√≠culo porque quiere orinar. Yo iba manejando. Yo detengo el veh√≠culo, y en ese instante √©l se baja y estos dos me apuntalan a m√≠ y al Cangri, los dos bolivianos. Nos apuntalan con una pistola en la cabeza, yo forcejeo con uno, y lo √ļnico que veo es que Cangri se baja del auto y sale corriendo”, asegur√≥.

“En ning√ļn momento supimos que iban armados, no los habr√≠amos subido al auto, iban como choferes solamente. Pero la historia es que no eran choferes. Germ√°n nos fue a entregar a nosotros, la intenci√≥n siempre fue quitarnos el veh√≠culo, desde el principio”, dijo.

El hombre también afirma que en el vehículo no iban con drogas ni alcohol como se ha especulado, sino que se trataba netamente de un tema de dinero.

La travesía más larga y dolorosa

Luego que les quitaron la camioneta, relata que comenzó la travesía más larga y trágica de su vida. Cornejo asegura que durante todo ese día martes caminaron siguiendo las instrucciones de Germán, quien decía conocer el camino.

“‘¬ŅGerm√°n cu√°nto falta para llegar al pueblo?’, ‘No si faltan como tres horas’. Caminamos cinco horas. ‘Germ√°n no llegamos a ning√ļn lado, ¬Ņd√≥nde mierda est√° el camino?’. ‘Faltan dos horas m√°s’. Caminamos cinco horas m√°s, nos lleg√≥ la noche y nunca dimos con un camino, nunca dimos con un pueblo, nunca dimos con una carretera, nunca dimos con nada, absolutamente nada, en pleno desierto. Ten√≠amos los pies acalamabrados, no pod√≠amos seguir avanzando”, relat√≥.

“Nos refugiamos al lado de una piedra los tres, abrazados tratando de abrigarnos con nuestros cuerpos porque and√°bamos con short y polera. Yo siempre supe es que iban a volver por Germ√°n, porque √©l era el que se hab√≠a prestado con los bolivianos, y no ten√≠a sentido que lo dejaran botado a morir”, especul√≥.

“Yo le dec√≠a, ‘Cangri, a este hue√≥n lo van a pasar a buscar, v√°monos, separ√©monos de este hue√≥n, si este hue√≥n nos entreg√≥. Me dec√≠a, ‘Seba, este viejo se sabe el camino, no podemos separarnos de √©l"(sic)”, record√≥.

La noche fue terrible pues debieron enfrentar las bajas temperaturas, el viento y la lluvia. “Fue una noche terrible, de llanto, donde el Cangri me dec√≠a ‘me voy a morir, me voy a morir’. Yo lo √ļnico que le dec√≠a, porque era como el m√°s fuerte mentalmente, era que no, que no iba a suceder eso. Le dec√≠a ‘abr√°zame compa√Īero, abr√°zame hu√©on, si no nos va a pasar nada’ (sic)”, coment√≥.

Cuando baj√≥ la lluvia, se calm√≥ el viento y comenz√≥ a aclarar un poco la noche, Cornejo incentiv√≥ a Cangri a seguir caminando para “calentar el cuerpo”, porque estaban al borde de la hipotermia.

“Yo me levanto y me caigo de los puros calambres, me vuelvo a parar y levanto al Cangri y le digo ‘V√°monos, a este hue√≥n lo van a pasar a buscar. Si estamos nosotros nos puede pasar cualquier cosa"(sic)”, record√≥.

Cangri se vuelve a negar a dejar a Germ√°n, quien a su vez les dice que no puede seguir caminando y se queda sentado en una roca. “Yo le digo a Cangri sigamos caminando, ¬Ņy qu√© hace el Seba?, se devuelve a buscar al viejo. Me dice ‘Seba, √©l viejo se sabe el camino. ¬ŅQu√© sacamos los dos con caminar si el viejo se sabe el camino?’. Ah√≠ es cuando decido caminar solo”, relat√≥.

“Le digo ‘Cangri, yo voy a caminar no m√°s, sigue las huellas’. Yo lo √ļnico que hice fue seguir las huellas de auto, me dije estas huellas me van a llevar a alg√ļn lado. Mi consuelo era que eran las cuatro de la ma√Īana e iba a tener todo el d√≠a para caminar, porque si pasaba otro d√≠a en el desierto, nos √≠bamos a morir”, finaliz√≥.

C√≥mo sobrevivi√≥ no qued√≥ claro, pero esa fue la √ļltima vez que vio con vida a su amigo y al chofer.

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