“No debería verse sin el dese cuenta”. La frase quedó estampada en la declaración de la abogada integrante de la Corte Suprema, María Angélica Benavides Casals, fechada el 16 de marzo pasado, y que hoy forma parte de la investigación penal que ha sacudido al máximo tribunal del país.
Benavides, que declaró como testigo, no es una figura cualquiera dentro de esta historia. Académica, especialista en derecho internacional y exintegrante de la Tercera Sala de la Suprema, fue una de las personas que participó en la revisión de la causa CBM con Codelco, expediente que hoy aparece como una de las piezas centrales de la denominada “arista bielorrusa”.
En su declaración ante la fiscalía, Benavides describió un ambiente que, según dijo, le llamó la atención desde el inicio. Relató que Ángela Vivanco ejercía un control inusual sobre las integraciones de sala y que incluso llevaba una “planilla” respecto de quiénes participarían en determinadas causas.
“Recibí un llamado recordándome que yo integraba la sala cierto día, pero no recuerdo cuándo fue o a qué integración se refería. De todas formas, ningún otro ministro ha hecho eso, jamás”, atestiguó.
Benavides calificó ese hecho como “raro”, “porque nadie llama para eso”.
“Yo creo que de alguna manera tenía que ver con que ella quería demostrar que tenía el control de la sala, en el sentido que la sala no se cayera, ese tipo de cosas”, explicó.
“Los de Codelco no aceptan que perdieron”
Uno de los puntos más sensibles de la declaración de la abogada apareció cuando abordó la tramitación de la causa vinculada a CBM y Codelco, que es el punto coyuntural de la indagatoria. La abogada aseguró que le llamó la atención que el expediente avanzara sin el decreto “dese cuenta”, trámite procesal previo que normalmente habilita el conocimiento de una causa.
“De no estar el dese cuenta, por regla general, no debería verse la causa”, sostuvo.
Benavides fue más allá en su declaración. También afirmó que la velocidad con que avanzó el caso no era normal para una causa patrimonial de esa naturaleza. “No, en ningún caso”, respondió cuando se le preguntó si era habitual que un recurso de ese tipo se tramitara con semejante rapidez.
“Me llamó la atención porque en esta causa era todo muy rápido”, insistió.
Y luego agregó una frase que hoy es subrayada por parte de los investigadores: “Una vez la señora Vivanco dijo: ‘Es que los de Codelco no aceptan que perdieron"”.
“Incluso me dijo que uno de los abogados de Codelco la llamó el fin de semana. Lógicamente eso me llamó la atención”, continuó diciendo la abogada.
La integrante de la Suprema también se refirió a la relación que ella personalmente tenía con Ángela Vivanco. Ante la pregunta de los investigadores, sostuvo que “compartía con la señora Vivanco en el ámbito laboral”. “Socialmente fui a su casa dos veces; en el año 2023 me invitó a su cumpleaños, pero no fui. Después, en mayo (2023), me invitó a una comida; iba a ser una comida académica. A esa comida sí fui”, sostuvo en su declaración.
Al mismo tiempo, entregó detalles de quiénes estuvieron en la casa de Vivanco en ese momento. La jurista sostuvo que dentro de los comensales estaban Girardi (Guido Girardi), Rodrigo Pica (quien fue ministro del TC hasta su fallecimiento), el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, el entonces ministro de Justicia Luis Cordero, entre otros.
Sobre los temas abordados, sostuvo que “fue una reunión absolutamente irrelevante, pero no me pareció una actividad extraña”.
“En ningún momento tuve conocimiento”
Para cuando la causa entre Codelco y CBM estaba en plena tramitación, el ministro Juan Eduardo Fuentes Belmar ocupaba la Presidencia de la Corte Suprema. Debió declarar en dependencias del máximo tribunal del país el 28 de abril recién pasado. El tema del “dese cuenta” fue una de las materias principales tratadas en la diligencia. Fue él quien debió enviar una enmienda para incorporar ese trámite a la causa y que ésta pudiera ser vista por la Tercera Sala.
“Advirtiendo un error involuntario de transcripción de lo resuelto en esta causa con fecha 30 de junio y sin perjuicio del estado de esta, se dispone enmendar la redacción de lo resuelto, en el sentido de agregar al inicio la oración, dese cuenta del Recurso en la Tercera Sala de esta Corte”, reza el escrito firmado por Fuentes Belmar.
¿El problema? Según su versión ante la fiscalía, al momento de enviar esa resolución, desconocía que la causa ya se había tramitado casi en su totalidad.
“En ningún momento tuve conocimiento que al dictar esa resolución de dese cuenta la causa ya se había visto en el fondo por la sala”, explicó.
—¿Conocía usted a la señora Vivanco? —le consultó el fiscal Marco Muñoz Becker.
“Sí, la conocí porque era ministra. Debo haber ido una o dos veces a su casa, con ocasión de su cumpleaños o celebraciones donde siempre había más invitados, entre otros, personas que no conocía, algunos que conocía de vista y ministros.
Trangresión al decoro
A la ministra Andrea Muñoz también le llamó la atención la enmienda del “dese cuenta”. En su alocución ante la fiscalía, fechada a fines de abril, calificó ese hecho como una “irregularidad”.
“En el camino ocurrió algo inusual, que fue la rectificación de la resolución de dese cuenta, y esa corrección fue promovida a través de un correo electrónico de la ministra [Vivanco], en el que solicita al prosecretario esa corrección”, contó.
Y añadió: “Efectivamente la causa se vio con mucha premura, salió con mucha premura y procesalmente, cualquier persona que ve esto lo encuentra extraño”.
—¿Qué puede decir respecto de la relación de amistad [de Vivanco] con uno de los abogados recurrentes [Vargas]?
“Esto era explícito, respecto a la relación de amistad ya que aparecía en redes sociales. Efectivamente, uno entiende por lo que fue saliendo a la luz pública que realmente existía esta relación de amistad que no fue puesta en conocimiento para inhabilitarse para ver esta causa. Se establecen presiones para que se conociera y se resolviera prontamente, eso es así. Un fallo de esa naturaleza no podría haber salido en ese tiempo”, explicitó.
—¿Qué disposiciones o normativas legales fueron afectadas a su criterio?
“Todas aquellas en que se indican en la resolución y que guardan relación con el orden en que se ven las causas y la regularidad formal de cómo deben ser tramitadas, especialmente que se viera el fondo de la causa sin el decreto de dese cuenta”, contestó.
Y sentenció:
“El Pleno pudo dar por acreditados esos hechos y todo indicó una transgresión bastante evidente de los principios que inspiran la jurisdicción, imparcialidad, probidad, ética, transparencia, decoro”.
Reuniones sin registros
Guillermo Solar Pérez es notario de la Segunda Notaría de Peñalolén. Su nombre también figura en el desfile de testigos que debieron pasar por pasillos del Ministerio Público a propósito de la causa contra Vivanco. Y es que dos años antes de fungir como fedatario público, el abogado formaba parte del círculo cercano de Vivanco: era su secretario privado. Ambos se conocieron cuando la exministra impartía clases en la Universidad Católica. Él fue su ayudante en Derecho Constitucional.
“Mi nombramiento en la Corte Suprema fue una contratación a propuesta de ella, a diferencia de hoy en que se llama a concurso”, partió relatando.
En buenas cuentas, Solar estaba a cargo de revisar fallos, informes, coordinar reuniones y manejar la agenda de la entonces magistrada.
“Respecto a las reuniones que ella tenía (ya sea con abogados, funcionarios u otros), ella de algunas me decía que dejara registro y de otras no, desconozco el criterio que ella tenía para dejar o no dejar registro de estas reuniones”, desclasificó Solar.
“Lo mismo me pasaba con las actividades a la que la acompañaba y en las cuales en alguna me hacía ingresar con ella y en otras no. En cuanto a sus reuniones con abogados yo no participaba de estas reuniones, avisaba de la llegada y a lo más ofrecía te café o agua, y salía de su oficina”, prosiguió.
Según contó el letrado, nunca vio ni a Mario Vargas ni a Eduardo Lagos en la oficina en la Corte Suprema. Al primero de ellos, eso sí, se lo encontró en encuentros sociales con Vivanco.
“Esas fiestas las organizaba Gonzalo Migueles. La primera que se me invitó fue la del año 2018, en un restaurant que no recuerdo. Recuerdo otra oportunidad que lo celebró en el Stade Frances, no recuerdo fecha exacta. En el cumpleaños que se celebró en el Stade Frances recuerdo haber visto también a Sergio Yáber, al ministro Antonio Ulloa y a Mario Vargas. No recuerdo si lo vi en todos los cumpleaños que asistí, pero si lo vi en más de alguno”, testimonió.
—¿Cómo era la relación entre Ángela Vivanco y Mario Vargas?
“Ellos tenían una relación que podría describir como de cercanía, más de amistad”, retrucó Solar.
Familia Duch
Otro testimonio relevante proviene desde el mundo empresarial. Cristóbal Duch León, ingeniero comercial y accionista ligado históricamente a Movitec, describió ante la fiscalía una compañía donde, según relató, ni siquiera los miembros de la familia tenían claridad de cómo se manejaban ciertas decisiones.
Movitec es precisamente la empresa que mantuvo el conflicto con Codelco y cuyo litigio terminó llegando a la Corte Suprema y ahora es sujeto, todo ese proceso, de análisis. Incluso desde la génesis, un litigio arbitral, que abrió la puerta a los movimientos que están bajo sospecha.
Duch declaró que la administración de la empresa estaba concentrada principalmente en Jaime Duch y los hermanos Sekul. Incluso aseguró que dentro de la familia se sentían “prácticamente ciegos” respecto de lo que ocurría al interior de la compañía.
“Los Sekul hacen lo que quieren con la compañía y nosotros no sabemos nada”, recordó que le comentó uno de sus hermanos.
El ingeniero comercial sostuvo además que jamás conoció personalmente a Ángela Vivanco ni a los abogados Mario Vargas, Eduardo Lagos o Gabriel Silber. También afirmó que nunca fue informado de las estrategias jurídicas que seguía la empresa en el litigio con Codelco. “Supuse que había un arbitraje con Codelco, pero no sé quién era el o los abogados a cargo”, declaró.
La secretaria
Mientras las declaraciones de abogados y empresarios describen el frente judicial y corporativo, el relato de María Pía Peñaloza López abre una puerta distinta: la intimidad operativa de la oficina Lagos & Asociados.
Peñaloza trabajó durante años junto a Eduardo Lagos y Mario Vargas. Su declaración es probablemente una de las más detalladas respecto del funcionamiento interno del estudio jurídico.
La secretaria relató que realizaba transferencias, pagos, compras personales, coordinación de reuniones, manejo de agendas y hasta compra de dólares para los abogados.
“Don Eduardo era una persona que hacía gastos muy ostentosos”, declaró ante los fiscales.
En su testimonio aparecen cheques por decenas de millones de pesos, compra de divisas y coordinaciones permanentes para mover dinero en efectivo. La mujer también vinculó directamente a Gonzalo Migueles —pareja de Ángela Vivanco— con el entorno de la oficina, al sostener que según su percepción Migueles “era muy amigo de Mario Vargas”.
Peñaloza incluso relató que Migueles frecuentaba la oficina y que su presencia comenzó a incomodarla tras conocerse públicamente la investigación.
En otro pasaje relevante, aseguró que Eduardo Lagos intentó bajarle el perfil al escándalo cuando el caso comenzó a aparecer en televisión. “Estas eran puras huevadas”, dijo que le comentó el abogado.
Construcción de una empresa
En el último eslabón de esta cadena aparece en la declaración de Juan Carlos Morales Villegas, exoficial de Carabineros y actual especialista en recuperación de vehículos de BCI Seguros.
Morales relató cómo Gonzalo Migueles y otros asociados llegaron hasta la aseguradora para presentar un proyecto denominado “Protección SPA”, relacionado con recuperación de vehículos robados y acceso a información sobre automóviles retirados por grúas.
El exuniformado explicó que el modelo de negocios les pareció problemático debido al acceso que requería a bases de datos de clientes. “Nos pareció un poco invasivo”, declaró.
Según Morales, el proyecto nunca avanzó porque la empresa no entregó toda la documentación requerida para firmar acuerdos de confidencialidad. “Nunca hubo contrato de ningún tipo firmado ni pago alguno”, aseguró.
La declaración también incorpora un elemento particularmente delicado para la investigación: el nombre de Cortez Lovera, ligado anteriormente al caso “narco grúas”.
Morales afirmó que, de haber sabido que él estaba detrás del proyecto, habría reportado inmediatamente la situación a sus superiores debido al riesgo reputacional para la compañía.
Las declaraciones, que se incorporaron a la carpeta y que fueron tomadas en los últimos tres meses, buscan construir cómo funcionaba el sistema creado por Vivanco y la red de abogados, especialmente, la existencia o no de delitos, algo que la fiscalía ha apuntado en las formalizaciones. Todo en camino a la acusación formal que deberá presentar en algún momento.