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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La abrupta salida de Rafael Araos de la Subsecretaría de Ciencia generó controversia al negarse a firmar despidos. Reconocido por su trabajo en enfermedades infecciosas, Araos fue clave en la gestión de la pandemia. Su perfil técnico contrastó con diferencias de estilo con la ministra Lincolao, quien negó instrucciones de despidos masivos.

La abrupta salida de Rafael Araos de la Subsecretaría de Ciencia abrió un nuevo flanco para el Gobierno, luego de que trascendiera que el ahora exsubsecretario habría renunciado tras negarse a firmar despidos al interior de la repartición. La controversia puso en el centro a uno de los rostros técnicos más visibles que dejó la pandemia en nuestro país.

Médico cirujano de la Universidad de Los Andes, Araos construyó una carrera ligada a la medicina interna y las enfermedades infecciosas. Se especializó en Medicina Interna en la Universidad de Chile y posteriormente en Enfermedades Infecciosas en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Más tarde cursó un magíster en Ciencias Médicas en Harvard University, profundizando una línea académica enfocada en enfermedades infecciosas, microbioma humano y resistencia bacteriana a antimicrobianos.

Antes de arribar al Gobierno, fue profesor investigador del programa de genómica microbiana del Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina (ICIM) de la Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo. Sin militancia política, Araos cultivó un perfil eminentemente técnico, alejado de la disputa partidaria.

Rafael Araos, el rostro técnico de la pandemia

Su nombre alcanzó notoriedad pública durante la crisis sanitaria del Covid-19. En mayo de 2020, en el segundo gobierno de Sebastián Piñera, fue designado jefe del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud, convirtiéndose en una de las figuras encargadas del monitoreo de la evolución de la pandemia y de la elaboración de estadísticas sanitarias.

En ese periodo, Araos integró además instancias de asesoría técnica vinculadas a la estrategia sanitaria y trabajó estrechamente con el mundo académico para reforzar la vigilancia epidemiológica y los sistemas de testeo.

Meses después, en noviembre de 2020, dejó la jefatura de Epidemiología para asumir como asesor estratégico del Ministerio de Salud en materias relacionadas exclusivamente con la pandemia.

En un comunicado de la época, el Minsal destacó que “ha mostrado un gran desempeño en el manejo de la pandemia”, señalando que el objetivo era que concentrara su trabajo “exclusivamente en Covid-19”.

Ese perfil técnico y especializado fue precisamente uno de los elementos que destacó la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, cuando justificó su incorporación al Ejecutivo.

“Rafael es un doctor y epidemiólogo de nombre mundial. Ha pedido y ganado financiamiento, entonces tiene esa experiencia muy pragmática y es una persona que se dedicó mucho al servicio público durante la pandemia”, afirmó la secretaria de Estado.

Diferencias de estilo y tensión interna

Sin embargo, la relación entre ambos terminó deteriorándose en medio de diferencias sobre el funcionamiento interno de la subsecretaría, según ha trascendido.

Tras conocerse la renuncia de Araos, Lincolao negó que existiera una instrucción para ejecutar despidos masivos dentro de la repartición, una de las versiones que circularon luego de su salida.

“La historia de que hay una lista de cuarenta personas que se va a desvincular es falsa. No existe esa lista”, aseguró en declaraciones consignadas por Emol.

Así también, la ministra desdramatizó la salida de funcionarios junto al exsubsecretario. “Tampoco es efectivo que se fue con muchas personas que lo siguieron. Se fue él, la jefa de Gabinete con la que llegó y una abogada que él trajo. En definitiva, se fue con las dos personas con las que llegó”, sostuvo.

No obstante, Lincolao reconoció además diferencias en la manera de conducir la subsecretaría. “Yo vengo de un partido distinto. En EE. UU. hay otra velocidad y con él había diferencias de estilo y trabajo”, señaló.

“Yo vengo de un mundo en el que, si hay que hacer cambios, es mejor hacerlos rápido. Es mejor que las cosas pasen ahora a que pasen en dos años más. En EE. UU. el dicho es you fall fast, you recover faster (caes rápido, te recuperas más rápido)”, afirmó, agregando que “necesitamos un equipo que se mueva ágilmente”.

Pese a la controversia, la ministra evitó profundizar el conflicto personal con Araos. “No voy a decir nada malo de él. Es una buena persona y le deseo lo mejor”, cerró.

Así las cosas, la polémica salida del epidemiólogo dejó al descubierto las tensiones entre perfiles técnicos y criterios políticos al interior del Ejecutivo, en un ministerio donde la velocidad de gestión y la reestructuración de equipos terminaron tensionando la continuidad de uno de los expertos que ganó mayor visibilidad pública durante la emergencia sanitaria.