Nacional
Sábado 29 diciembre de 2018 | Publicado a las 00:21 · Actualizado a las 12:03
Habla chofer testigo de asalto a profesoras en Ercilla previo a muerte de Catrillanca: Yo vi el robo
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El conductor de transporte escolar, de iniciales F.R.S.S, fue uno de los testigos del asalto que sufrió un grupo de profesoras de la Escuela Santa Rosa en Ercilla, región de La Araucanía, el cual luego desencadenó en el homicidio de Camilo Catrillanca.

Este mismo fue quien, ese 14 de noviembre, denunció el atraco a Carabineros luego de ver todos los hechos, mediante la línea 133, alrededor de las 16:00 horas.

Ahora, seg√ļn consigna La Tercera, se conoce su versi√≥n tras un mes y una serie de revelaciones.

F.R.S.S es chofer de un furg√≥n escolar de la misma Escuela Santa Rosa a la cual pertenecen las profesoras asaltadas. Seg√ļn explica el hombre, el d√≠a de los hechos fue uno especial.

‚ÄúEse d√≠a, el furg√≥n present√≥ una falla de freno cuando iba a buscar a los ni√Īos por las comunidades. Entonces, ese d√≠a no hubo clases en el colegio al que pertenec√≠an las profesoras que fueron asaltadas. La directora me acompa√Ī√≥ a Ercilla a buscar un maestro, el √ļnico que hay en la comuna, y como no estaba, nos devolvimos‚ÄĚ, recuerda el conductor seg√ļn indica el medio.

“Yo me qued√© esperando a un mec√°nico que vendr√≠a de Temuco, pero la directora me dijo que saliera a encontrar al maestro en el camino, as√≠ que aprovech√© que se iban para ir detr√°s de ellas. Ellas iban en caravana‚ÄĚ, agreg√≥.

‚ÄúEllas iban a sus casas, una a Ercilla, otra a Victoria y otra a Collipulli. Cuando ellas iban dando una vueltecita por un monte que hay en el camino, porque el camino estaba muy malo, los autitos, como son m√°s bajos, se dieron la vuelta por el montecito. Entonces, en esas partes detr√°s del montecito, las agarraron‚ÄĚ, detall√≥ seg√ļn indica el diario.

En ese sentido, el chofer comentó que los autos que utilizaron eran: un Chevrolet Sail, un Great Wall (no indica modelo) y un Nissan March.

‚ÄúEstaban ah√≠ agresivamente ech√°ndolas abajo, a ellas y a los ni√Īos. Los autos los ten√≠an atajados adelante con unas ramas y alambres de p√ļa. Cuando llegu√© al lugar trat√© de ir a ayudarlas, me baj√©, pero obviamente vi la agresividad de las personas que andaban con unas hachas en la mano y con estas escopetas como recortadas. Hice el intento de ir all√°, me gritaron ‚Äėsaca esa huev√° de ah√≠ (por su auto), conchetumadre‚Äô, y cuando me lo dicen por segunda vez, me di la vuelta y lo saqu√© hacia un lado, y ellos arrancaron‚ÄĚ, dijo el conductor, agregando que al menos vio a dos encapuchados.

En cuanto a los cuestionamientos desde la comunidad política y nacional sobre un posible montaje en este asalto, el chofer es enfático en decir que no.

‚Äú¬ŅSi creo que fue un montaje? No. Yo, que trabajo ah√≠, s√© c√≥mo es esto (…) Hay mucha gente que opina tanta estupidez y que ni siquiera sabe lo que pas√≥. Yo vi a las profesoras afectadas y a los ni√Īos llorando. Yo vi el robo, nadie me va a decir lo contrario‚ÄĚ, precis√≥.

“Ahora, que a los carabineros se les pas√≥ la mano e hicieron cosas malas; es otra cosa‚ÄĚ, finaliz√≥.

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