Cobran por trabajo -principalmente por descubrir a infieles- desde $400 mil hasta $10 millones a clientes de distintas clases sociales. Aseguran que nunca les falta trabajo. Muchos de ellos emprendieron solos en el negocio y actualmente tienen montadas empresas con varios trabajadores para así dar abasto a las solicitudes que reciben. Así es el trabajo de los investigadores privados en Chile.

Existen más de 400 de estas empresas en nuestro país. En conversación con revista Paula, varios investigadores privados detallaron en qué consiste su trabajo, los patrones que se repiten en todo hombre o mujer que le está siendo infiel a su pareja y admitieron un buen pasar económico gracias a este rubro.

La hora de almuerzo

Alfredo, un investigador privado cuya oficina está ubicada en Las Condes, relató que los oficinistas del centro de la capital van poco a moteles a la hora de almuerzo, ya que no están tan cerca. Por ello, optan por departamentos que se arriendan por horas y por día (apart hotel) para reunirse con sus amantes.

“Siempre caen. (…) La cifra es triste: 90% de los clientes que llegan aquí lo hacen con una sospecha fundada y en 90% de los casos se corrobora“, sostuvo.

Sus servicios también contemplan pesquisar a deudores de multitiendas y corredoras de propiedades.

En su empresa, Alfredo cuenta con siete subalternos y uno de ellos, por ejemplo, trabajó en una financiera y tenía gran habilidad para encontrar a los morosos.

En ese tiempo, una colega le pidió que espiara a su marido. “Y lo pillé compartiendo un cono de helado con una mujer. No vi nada más comprometedor, pero a mi amiga le bastó esa información para echarlo de la casa. Porque, bueno, ¿quién no se pondría celosa si su marido lengüetea un helado con otra?”, sostuvo el espía.

Cómo operan

Según revista Paula, las empresas de esta área operan así: el cliente plantea su problema y luego recibe un presupuesto conforme al tipo de trabajo, número de espías que se necesitarán, nivel de seguimiento (siguen a infieles en sus viajes dentro y fuera del país).

Los precios por servicio comienzan en los $400 mil y pueden ascender a $10 millones si es que el seguimiento incluye la instalación de cámaras, GPS, grabaciones de audio o video y viajes.

Todo cliente debe firmar un contrato y pagar la mitad por adelantado. Las empresas de investigadores privados entregan boleta. Ainvest es una de ellas. Funciona desde hace 28 años y sus dependencias están en cercanías del Metro Pedro de Valdivia.

Su dueño, que por la discreción de su trabajo evitó entregar su nombre, indicó que el 70% de sus clientes son mujeres de Lo Barnechea y Apoquindo. Sobre el valor de los servicios, señaló: “Barato no es, pero, ¿cuánto vale tu tranquilidad emocional?”.

En este contexto, reveló algunos detalles de cómo funciona: “Les sugiero que lleven el auto a un reconocido taller de Santa Isabel donde por $250.000 instalan un dispositivo GPS dentro del tablero. Para hacerlo, tienen que desmontar esa pieza y volver a ponerla, por lo que jamás van a encontrarlo”.

Con lo anterior, evita exponer su vida y la de los infieles con persecuciones a alta velocidad.

Asimismo, indicó que en este trabajo el investigador siempre debe rotar su modelo de automóvil, para evitar que guardias o vecinos lo vea como sospechoso, ya que pueden pasar largas jornadas estacionados afuera de una vivienda. “La vigilancia se hace con 4×4 grandes, que tienen esas típicas calcomanías de una familia pegada en el vidrio trasero para que piensen que es un vehículo de algún amigo”, subrayó.

“Los hombres infieles son torpes”

Según el dueño de Ainvest, los hombres infieles son torpes y muy fáciles de descubrir, pues “siempre van al mismo motel y siguen las mismas rutas”.

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En cambio, las mujeres son más astutas a la hora de tener una relación paralela: “dejan el auto estacionado en el supermercado, toman el Metro y después un taxi para encontrarse con el amante”.

El gerente de esta firma fue enfático en declarar que muchas veces debe aterrizar a sus clientes con respecto a las exigencias que imponen. “Siempre quieren la foto en la cama y eso viola la privacidad de las personas”, explicó. Sin embargo, sí entrega las evidencias de cuando los amantes acuden a un motel o local de comida, con imágenes de los gestos que evidencian el romance. “La típica la foto de la amante que pone sus pies encima de las piernas de él por debajo de la mesa”, dijo.

También advierte el momento y lugar exacto del engaño, por si alguno de sus clientes quiere desenmascarar in situ a quien le está siendo infiel.

Negocio exitoso

Francisco Flores es investigador privado y fundó su empresa, Power Investigadores, hace 20 años. Tiene un staff de 40 trabajadores y 16 automóviles estacionados en sus dependencias ubicadas en Macul, los cuales se usan para seguimientos.

Tan bien le ha ido con este negocio que levantó sucursales en Miami, Perú, Argentina y Uruguay.

Al igual que sus colegas, Flores ofrece varios servicios en el ámbito del espionaje, pero el descubrir a los infieles siempre es el de mayor demanda.

Por su parte, Marcelo Altamirano fundó la empresa Alfa hace 25 años. Gracias a los infieles pagó la formación universitaria de sus hijos al contado y adquirió una parcela de más de 5.000 metros cuadrados.

80% de las veces el amante es un colega

El gerente de Ainvest aseguró que en un 80% de los casos el amante es un compañero del trabajo. Además, maneja la teoría que desde que no se puede fumar en oficinas y lugares cerrados han aumentado los romances prohibidos en entornos laborales.

“Salen juntos a fumar y empieza el coqueteo que en cosa de segundos termina en agarrones o besos a la rápida. Los que más provecho le sacan a este momento son los trabajadores del sector salud, desde el auxiliar hasta el médico. Lejos, los más infieles entre colegas”, sentenció.

“Los mineros viejos del norte tienen familias paralelas y en 25 años nadie se da cuenta. Últimamente también llegan novios y novias que mandan a seguir a su pareja para saber si son material digno para el casorio. Y también llega mucho la tercera amante, que quiere espiar a la esposa y a la segunda porque quiere ser la primera. Esas son peligrosas porque están dispuestas a todo, incluso a contarle la verdad a la familia del sujeto”, explicó a la revista.

Según su experiencia, la calificada “rompe-hogares” es la peor en estos escenarios.

“(…) Es la que justo se enamora del felizmente casado y que, además, es súper buen papá. Es una mujer soltera, de unos 30 años, independiente y obsesiva”, añadió.

Los investigadores privados coinciden en que la red social Facebook es una especie de plataforma para el romance y la infidelidad, ya que se repite el patrón de encontrarse por esa vía con viejos amores o antiguos compañeros de colegio.

Otro patrón común es la infidelidad con algún familiar de la pareja y en último lugar, según los espías, están las infidelidades con prostitutas.

“Lo que sí ha aumentado durante la última década es el número de amantes del mismo sexo y, curiosamente, es lo que menos escándalo provoca en mis clientes. De alguna manera saben que contra eso no pueden competir”, especificó Flores.

Mujeres se comparan con la otra

Flores también indicó que la mayoría de las clientas mujeres tienden a compararse con la otra.

“Quieren saber todo de ella, en especial si la amante es o no más regia. Y casi siempre lo es”, admitió.

En general, los hombres no se comparan con el otro.

Agencia UNO
Agencia UNO

Por su parte, Dante Yutronic, de La Casa del Espía, reveló que “cuando pillan a un hombre casado, él se arrodilla, llora, pide clemencia, manda flores y jura no hacerlo más. Pero pasan 6 meses y lo pillan de nuevo”.

En esa línea, contó que las mujeres muchas veces extorsionan al marido.

“Le dicen: ‘¿Qué dirían las niñitas si les muestro estas fotos?’ o ‘Se las voy a mostrar a tu mamá’. Entonces, les piden renovar el auto o que les compren una propiedad. Una mujer herida es cosa seria“, opinó.

Por último, aseguró que -a su juicio- tras un engaño la confianza “jamás se recupera”. Alfredo, el investigador privado que tiene oficina en La Condes, opinó similar: “Mis clientes me han enseñado que eso de ‘hasta que la muerte nos separe’ son puros cuentos de Corín Tellado. Y la gente se sigue casando porque de verdad los cree. Tarde o temprano uno siempre va a mirar la uva del vecino, tal vez no te la comas, pero, ¿no es eso ya una traición? El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.