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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Francia vivió este jueves una nueva jornada de huelgas y manifestaciones para exigir mejores salarios y respaldar las protestas estudiantiles. La movilización afectó el transporte, dejó cerca de un tercio de los liceos cerrados y obligó a suspender las visitas a la Torre Eiffel. Unas 270 mil personas participaron en 180 marchas fuera de París, mientras 70 mil policías fueron desplegados. Aunque la mayoría de las protestas fue pacífica, se reportaron incidentes en varias ciudades. Las movilizaciones aumentan la presión sobre el Gobierno de Emmanuel Macron, a seis meses de las elecciones presidenciales.

Francia enfrenta este jueves una nueva jornada de huelgas y manifestaciones a nivel nacional, convocadas por organizaciones sindicales para exigir aumentos salariales y respaldar las protestas estudiantiles que se extienden desde septiembre. La movilización ha provocado interrupciones en el transporte público, el cierre de establecimientos educacionales y la suspensión de las visitas a la Torre Eiffel.

Según informó Associated Press (AP), unas 270 mil personas habían participado hasta las primeras horas de la tarde en 180 manifestaciones fuera de París, de acuerdo con un balance preliminar entregado por una fuente cercana al ministro del Interior francés, Laurent Nuñez.

La jornada también estuvo marcada por incidentes en distintas ciudades y un amplio operativo de seguridad, con 70 mil policías desplegados en el país, mientras el Gobierno del presidente Emmanuel Macron enfrenta nuevas presiones a seis meses de las elecciones presidenciales de mayo de 2027.

Huelga afecta al transporte y obliga a cerrar la Torre Eiffel

Las principales manifestaciones se desarrollaron en París, Lyon y Marsella, además de otras ciudades francesas, en una nueva convocatoria que reunió a trabajadores, organizaciones sindicales y estudiantes.

Uno de los sectores más afectados fue la educación. Cerca de un tercio de los liceos franceses permaneció cerrado o sin poder funcionar con normalidad, debido tanto a bloqueos estudiantiles como a la adhesión de profesores a la huelga.

El transporte público también registró importantes interrupciones, mientras que la Torre Eiffel debió cerrar sus puertas durante la jornada.

En París, cientos de manifestantes se congregaron en la plaza de la República, punto de partida de una de las principales marchas. La concentración se desarrolló inicialmente en un ambiente tranquilo, con presentaciones de músicos y cantantes, aunque bajo estrictas medidas de seguridad.

El lugar había sido escenario de enfrentamientos entre manifestantes violentos y policías durante las protestas del pasado 17 de octubre, que también estuvieron marcadas por saqueos.

Reportan disturbios en varias ciudades y despliegan 70 mil policías

Ante el riesgo de nuevos incidentes, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció un operativo de seguridad que contempla 70 mil efectivos policiales, además de vehículos blindados, drones y helicópteros.

De acuerdo con el balance preliminar de las autoridades, la mayoría de las manifestaciones transcurrió de manera pacífica. Sin embargo, se registraron episodios de violencia en Lyon, Nantes, Pau, Orleans, Rennes y Toulouse.

En Rennes, las autoridades de la región de Bretaña denunciaron que grupos de encapuchados intentaron bloquear carreteras y protagonizaron enfrentamientos con la policía.

Según los reportes oficiales, algunos participantes lanzaron bolas de acero contra los agentes, en medio de incidentes que fueron calificados como graves por las autoridades.

Las protestas se producen después de varias semanas de movilizaciones que han derivado en enfrentamientos y daños materiales en distintas ciudades francesas.

La actuación policial también ha generado cuestionamientos, particularmente por el uso de la fuerza durante jornadas anteriores, en las que se reportaron manifestantes heridos.

Sindicatos exigen mejores salarios y advierten por situación económica

La convocatoria de este jueves fue impulsada por las principales organizaciones sindicales francesas, que reclaman aumentos salariales y medidas frente al encarecimiento de productos y servicios básicos.

En una declaración conjunta, los sindicatos advirtieron sobre el deterioro de la situación económica del país, asegurando que Francia enfrenta riesgos de recesión y un aumento de los planes de despidos.

“Combustible, alimentos, alquiler, gas, electricidad… todo sube, excepto los salarios y las pensiones”, señalaron las organizaciones, según consignó AP.

Los sindicatos también cuestionaron la respuesta del Gobierno y de los empleadores frente a sus demandas.

“La indignación es inmensa”, afirmaron en el comunicado, en el que solicitaron medidas para abordar los problemas sociales y económicos que, a su juicio, enfrenta el país.

Fabien Villedieu, secretario nacional del sindicato ferroviario SUD-Rail, defendió la paralización como una forma de presionar tanto al Ejecutivo como a la empresa estatal de ferrocarriles SNCF.

“Cuando el Gobierno no es razonable, cuando el responsable de la SNCF no es razonable —los jefes en general no son razonables—, simplemente hacemos lo que siempre hemos hecho en Francia: ir a la huelga”, sostuvo a AP desde la estación Gare de Lyon, en París.

Antes de la convocatoria, el Gobierno había mantenido negociaciones con las organizaciones sindicales, buscando reducir las tensiones y evitar una nueva escalada de incidentes.

Nueva presión sobre Macron a seis meses de las elecciones presidenciales

Las movilizaciones comenzaron en septiembre, inicialmente por una protesta relacionada con la falta de personal en un liceo ubicado al sureste de París.

Posteriormente, el movimiento se extendió a otras regiones y sumó distintas demandas, entre ellas mayor financiamiento para la educación, mejores pensiones y medidas para enfrentar el aumento del costo de la vida.

La nueva jornada coincide con un período políticamente complejo para el Gobierno de Emmanuel Macron, cuyo mandato finalizará en 2027.

El mandatario no podrá optar a una tercera presidencia consecutiva, por lo que las distintas fuerzas políticas ya comenzaron a posicionarse de cara a las elecciones previstas para mayo del próximo año.

Entre las figuras que buscan capitalizar el escenario político se encuentra la dirigente de extrema derecha Marine Le Pen, mientras otros sectores, como el encabezado por Jean-Luc Mélenchon, plantean alternativas frente a la situación económica y social.

Paul Smith, académico especializado en historia y política francesa de la Universidad de Nottingham, sostuvo a AP que existe una profunda frustración con el funcionamiento del Gobierno, aunque advirtió sobre las dificultades que enfrentará cualquier administración que asuma el poder.

“Quienquiera que gane las elecciones presidenciales tendrá una enorme cantidad de problemas que afrontar”, señaló.

La jornada de este jueves se suma a más de un mes de movilizaciones recurrentes en Francia, en un escenario donde las demandas sindicales, los incidentes de orden público y la proximidad de las elecciones presidenciales representan nuevos desafíos para el Ejecutivo.