Como “inexplicable” ha sido calificado el trágico choque ocurrido la mañana de este miércoles de dos trenes en Toledo, España, el cual ha dejado al menos 68 muertos y 58 heridos, 15 de ellos en estado grave.
Mientras siguen las operaciones para recuperar posibles nuevos cuerpos atrapados entre los fierros de los vagones, los investigadores han ido desentrañando qué fue lo que ocurrió en los minutos previos a la fatal colisión.
Según detalla El País, entre las 8:30 y las 8:53 hora local (4:36 y 4:53 hora de Chile) el tren AVE de Renfe se dirigió a toda velocidad por la vía sin que nadie le advirtiera que más adelante, a la altura de Urda, un tren de Iryo se encontraba detenido.
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, contó que el impacto comenzó a fraguarse a las 8:30, cuando falló el sistema informático que controla la alta velocidad española, el LZB.
El titular de la cartera explicó que cuando dicho control cae, el sistema detiene de forma automática todos los trenes de ese tramo. De hecho, eso fue precisamente lo que pasó.
Desde el Gobierno agregaron que en ese momento el sistema pasó de automático a manuel, dejando las decisiones más importantes en manos de seres humanos.
Es aquí donde aparece el controlador que ha estado en el centro del escrutinio. El citado medio consigna que seis minutos después, a las 8:36, dicho trabajador decidió reanudar la marcha y dio la orden a los seis trenes para que retomaran el tránsito.
Sin embargo, en la pantalla del controlador, quien tenía el apoyo de un colega y la supervisión de un tercero, aparecía la señal que indicaba que había un convoy detenido a sólo 25 kilómetros del tren AVE.
Es precisamente por esta razón que nadie se explica por qué ordenó a todos los trenes, incluyendo al AVE, que reiniciaran la marcha. Minutos después, a las 8:48, el controlador recibió la comunicación de que el Iryo no lograba arrancar.
Puente reveló que desde uno de los trenes le hicieron ver al controlador que el protocolo establece que en estos casos se debe ir “a vista”, es decir, no superar los 40 km/h para alcanzar a frenar ante algún obstáculo en la vía. “Pero él no se lo comunica al AVE accidentado”, mencionó el ministro.
Fue así como desde las 8:36 el tren recorrió 25 kilómetros hasta impactar a las 8:53 con el convoy de Iryo que se encontraba detenido. Aunque por ahora se desconoce a qué velocidad iba, en ese tramo puede llegar hasta los 200 km/h.
El hecho de que en las pantallas del centro de control apareciera por varios minutos el AVE dirigiéndose hacia el Iryo detenido, sin que nadie le alertara para que se detuviera, es uno de los objetivos centrales de la investigación. Preliminarmente, se atribuye a un “despiste prolongado”.
El Ave, con 378 pasajeros, circulaba hacia la ciudad sureña de Sevilla cuando alcanzó al Iryo, con 174 personas a bordo, incluyendo un bebé.
Cabe señalar que el controlador apuntado está siendo asistido por un abogado y un psicólogo.