Ataques nocturnos con drones de Rusia dirigidos contra Ucrania dejaron al menos un muerto y 15 heridos en Járkov y en la capital Kiev, informaron las autoridades ucranianas el sábado, en momentos en que las partes negocian con Washington en Abu Dabi.
Por primera vez en formato trilateral, representantes rusos, ucranianos y estadounidenses empezaron a discutir el viernes en Emiratos Árabes Unidos las condiciones para poner fin a cuatro años de guerra.
Según el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, la espinosa cuestión del territorio sigue siendo el principal obstáculo en los diálogos, que deben continuar este sábado.
Durante la noche, todo el territorio ucraniano se encontraba en alerta por posibles ataques aéreos y las autoridades militares de la capital advirtieron en particular de la amenaza de drones y misiles balísticos.
Rusia desata “ataque masivo” sobre Kiev
“Kiev es blanco de un ataque enemigo masivo”, advirtió en la plataforma de mensajería Telegram el alcalde Vitali Klitschko, al informar de que varios edificios no residenciales habían sido alcanzados, entre ellos oficinas y depósitos.
“Por el momento, se sabe que una persona falleció y cuatro resultaron heridas”, escribió en otra publicación, al precisar que tres lesionados fueron hospitalizados.
El funcionario reportó interrupciones en el suministro de calefacción y agua en algunos barrios periféricos, en medio de temperaturas invernales de hasta -10°C.
11 heridos en Járkov
Más al este, en Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania y cercana a la frontera rusa, su alcalde reportó durante la madrugada un ataque con drones Shahed de fabricación iraní que dañó varios edificios residenciales.
“Hasta ahora hay 11 heridos”, explicó Igor Terejov en Telegram.
Las conversaciones en Abu Dabi se producen en un contexto difícil para Ucrania, cuya red energética se ha visto gravemente afectada por una serie de ataques rusos, que han provocado cortes de electricidad y calefacción a gran escala en medio de las gélidas temperaturas invernales, especialmente en Kiev.
En el frente, las tropas ucranianas llevan casi dos años retrocediendo frente a un adversario más numeroso y mejor armado, y Kiev depende en gran medida del apoyo financiero y militar occidental.