Tras dos años de investigaciones por corrupción, el rey emérito Juan Carlos I de España ya se encontraría provisionalmente en República Dominicana tras anunciar este lunes a su hijo, el actual rey Felipe VI, que abandonaría el país europeo para ayudarle a preservar la imagen de la monarquía.

Para ello, alegó querer “facilitar el ejercicio” de sus funciones ante “la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de (su) vida privada”.

La información, que no fue confirmada ni negada por la Casa Real española, fue reportada por el periódico Abc, asegurando que el rey emérito de 82 años llegó hasta dicho país tras despegar desde Oporto, en Portugal, donde pasó parte de su adolescencia. En la isla caribeña, sería huésped del magnate del azúcar y dueño del lujoso complejo hotelero “Casa de Campo” en La Romana, Pepe Fanjul.

Se trata de un amigo íntimo del rey emérito y una de las principales fortunas de los Estados Unidos, donde llegó exiliado junto a su familia, tras huir de Fidel Castro.

Lo mismo fue reportado por los medios La Vanguardia y El Mundo. Mientras tanto, la reina Sofía seguirá viviendo en La Zarzuela, donde Juan Carlos vivió por 58 años.

El país señalado llama la atención, puesto que su visita a República Dominicana en 1976 fue doblemente histórica: se trató del primer viaje al extranjero junto a la entonces reina Sofía, y la primera visita de un jefe de Estado español a un país del continente americano, colonizado ampliamente por España.

Según constata el diario español El País de la época, aquella visita precedió una visita a los Estados Unidos, para celebrar el bicentenario de dicha nación.

¿Riesgo de fuga?

El lugar donde residirá de forma definitiva aún no ha sido confirmado, pero desde su defensa legal han garantizado que el monarca no busca eludir la justicia suiza ni la española, países en los que sus cuentas en el extranjero están siendo investigadas, sin imputarle aún ningún delito formalmente.

Sin embargo, conforme se difunden más detalles sobre los casos, los escándalos en España han tomado fuerza. Los analistas estiman que el exjefe de Estado no tenía otra opción, aun si su salida del país sea mal percibida por la población. Los partidos antimonárquicos se apresuraron a denunciar una “huida” indigna.

Según un sondeo en línea realizado por el periódico ABC, cercano a la monarquía, un 68% de los españoles estimó desacertada la decisión de Juan Carlos de irse de España.

Popular durante décadas

El rey Juan Carlos se vio salpicado en los últimos meses tras la publicación en la prensa de Suiza y España de múltiples informaciones sobre el cobro de comisiones presuntamente ilegales de la parte de Arabia Saudí, detalla la Agence France-Presse.

El Tribunal Supremo español anunció en junio una investigación sobre estos casos y los posibles delitos del monarca, aunque sólo los cometidos a partir de 2014 cuando perdió su inmunidad con su abdicación.

Las sospechas se centran en la comisión de 100 millones de dólares (85 millones de euros) que recibió de manera secreta en una cuenta del Swiss bank en 2008.

Tras múltiples revelaciones en la prensa, el presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, admitió en julio que “estamos siendo testigos de informaciones inquietantes” y que estas noticias “nos perturban a todos, a mí también”.

Javier Sánchez-Junco, abogado del rey emérito, publicó el lunes por la tarde un comunicado en que defendía que Juan Carlos no intenta escapar de la justicia y que se pondrá a la disposición de la fiscalía si lo requiere.

Juan Carlos ascendió al trono en 1975 tras la muerte del dictador Francisco Franco y ocupó la jefatura del Estado español durante 38 años, hasta su abdicación en beneficio de su hijo Felipe, en junio de 2014.

El rey emérito gozó de una gran popularidad durante décadas por su rol durante la transición española, pero en los últimos años su figura se debilitó por su comportamiento individual y los casos de corrupción de la familia real, como el que llevó a su yerno Iñaki Urdangarin a la cárcel, le obligaron a abdicar hace seis años.

Comisiones multimillonarias

Juan Carlos volvió al centro de la polémica a partir de diciembre de 2018 cuando la empresaria alemana Corinna Larsen, examante del monarca, declaró a la fiscalía suiza que el rey emérito le había hecho transferencias multimillonarias.

Larsen también explicó que Juan Carlos había recibido una comisión después de que empresas constructoras españolas se hicieran con el contrato de construcción de la línea de tren de alta velocidad entre La Meca y Medina en Arabia Saudita.

La examante precisó a la fiscalía que Juan Carlos le había transferido 65 millones de euros en una cuenta en las islas Bahamas, una donación que, según ella, no le había hecho para ocultar el dinero, sino “por gratitud y amor”, dijo en unas recientes declaraciones a El País, que generaron más revuelo en España.

La prensa suiza también informó en marzo de que Juan Carlos había recibido una comisión de 100 millones de dólares de la parte del monarca saudita Abdullah en una fundación de Panamá que servía como una sociedad pantalla a través de una cuenta del Swiss bank.

Ese mismo mes el Daily Telegraph apuntaba que el rey Felipe también sería uno de los beneficiarios de esa fundación panameña.

Felipe VI buscó marcar distancia de su predecesor y anunció en marzo que renunciaba a la herencia de su padre y le retiró su asignación anual de unos 200.000 euros (219.000 dólares).

La imagen personal de Juan Carlos de Borbón quedó muy tocada por esas revelaciones, a las que se suman otros escándalos previos a su abdicación, como cuando se rompió una cadera en una cacería en Botsuana en 2012 durante un safari de lujo pagado por un empresario saudita, en el que estaba acompañado por Larsen, en plena crisis económica en España.