Internacional
Martes 25 junio de 2019 | Publicado a las 11:05
Colapsolog√≠a: ¬Ņestamos exagerando nuestro temor al colapso medio ambiental?
Por Christian Leal
La información es de Radio France Internationale
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En Francia, un discurso catastrofista est√° ganando terreno ante el cambio clim√°tico. Se trata de la colapsolog√≠a (“collapsologie” en franc√©s), una teor√≠a desarrollada por investigadores que prev√© el inminente derrumbe de nuestra civilizaci√≥n. Una voluntad de sensibilizar a la urgencia ecol√≥gica que mezcla datos cient√≠ficos y profec√≠as alarmistas, provocando una ‚Äúdepresi√≥n verde‚ÄĚ.

‚ÄúLa colapsolog√≠a es el ejercicio transdisciplinar del estudio del colapso de nuestra civilizaci√≥n industrial y lo que le podr√≠a suceder, apoy√°ndose en las dos formas cognitivas que son la raz√≥n y la intuici√≥n y sobre trabajos cient√≠ficos reconocidos‚ÄĚ. As√≠ Pablo Servigne, ingeniero agr√≥nomo, y Rapha√ęl Stevens, investigador y eco-consejero, definen el t√©rmino colapsolog√≠a (collapsologie), en el libro Comment tout peut s‚Äôeffondrer (c√≥mo todo puede colapsar) en 2015.

A este libro le siguieron en 2018 Une autre fin du monde est possible. Vivre l’effondrement et pas seulement y survivre (otro fin del mundo es posible, vivir el derrumbe y no solamente sobrevivirle), y en 2019 L’Entraide, l’autre loi de la jungle (la ayuda mutua, la otra ley de la selva), donde, con el concurso de Gauthier Chapelle, ingeniero agrónomo y doctor en biología, los autores reflexionan sobre qué cambios de actitud adoptar para vivir juntos tras el colapso, y sustituyen a la tradicional visión de una competencia a todo precio, una de decrecimiento y solidaridad.

Las teor√≠as de los colaps√≥logos ganan cada vez m√°s adeptos, en las redes sociales y movimientos alternativos, pero tambi√©n entre los pol√≠ticos. Yves Cochet, exministro de Medio Ambiente, escribi√≥ la nota final de Comment tout peut s‚Äôeffondrer, mientras que el actual primer ministro, √Čdouard Philippe, se refiri√≥ varias veces al libro Collapse (colapso), del ge√≥grafo y bi√≥logo Jared Diamond.

¬ŅQu√© es la colapsolog√≠a?

La colapsología es un discurso pluridisciplinario que se interesa por el derrumbe de nuestra civilización, y parte de la idea de que las acciones humanas impactan de manera duradera y negativa en el planeta. Se apoya en datos científicos, pero también en intuiciones, por lo que se le acusa a veces de no ser una verdadera ciencia, sino más bien un movimiento.

Si bien los colaps√≥logos hacen hincapi√© en la urgencia ecol√≥gica, vinculan adem√°s distintas crisis entre ellas (energ√©ticas, econ√≥micas, geopol√≠ticas, medioambientales, etc.), alegando que esta conjunci√≥n de crisis podr√≠a llevar al derrumbe de la civilizaci√≥n industrial en los pr√≥ximos a√Īos. As√≠, aunque el agotamiento de los recursos petroleros, la multiplicaci√≥n de las cat√°strofes naturales, la p√©rdida de biodiversidad, el estancamiento de la agricultura intensiva, no son temas nuevos, la novedad de la colapsolog√≠a est√° en esa convergencia de todas las crisis.

‚ÄúEs una serie de cat√°strofes que no podemos parar y que tiene consecuencias irreversibles sobre la sociedad. No podemos saber lo que la desencadenar√°: un crac burs√°til, una cat√°strofe natural, el derrumbe de la biodiversidad… Lo que podemos afirmar, es que todas estas crisis est√°n interconectadas y que pueden, como un efecto domin√≥, activarse entre ellas‚ÄĚ, indica Servigne. Y precisa: ‚ÄúHay que imaginarse una vida sin nada en los cajeros autom√°ticos, donde se raciona la gasolina, donde el agua a menudo no llega, con grandes sequ√≠as y grandes inundaciones. Hay que prepararse a vivir estas tormentas‚ÄĚ.

En 1972, el informe MeadowsThe Limits To Growth (los l√≠mites del crecimiento), redactado por investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), ya alertaba sobre los riesgos de un crecimiento econ√≥mico y demogr√°fico exponencial. El informe preve√≠a el colapso para el a√Īo 2030.

Cosmos Magazine
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Razones del colapso y soluciones

Servigne y Stevens explican en Comment tout peut s‚Äôeffondrer que ‚Äúpara mantenerse, evitar los desequilibrios financieros y sociales, nuestra civilizaci√≥n industrial se ve obligada a acelerar, complicarse, y consumir cada vez m√°s energ√≠a‚ÄĚ. Pero su crecimiento lleg√≥ a una fase de rendimientos decrecientes y la era de las energ√≠as f√≥siles en abundancia llega a su fin, mientras que sistemas de los que dependemos, como el clima o los ecosistemas, empiezan a desarticularse.

Como consecuencia, anuncian ‚Äúrupturas de sistemas alimenticios, sociales, comerciales o sanitarios, con desplazamientos masivos de poblaci√≥n, conflictos armados, epidemias y hambrunas. En este mundo ‚Äėno lineal‚Äô, los eventos impredecibles de intensidad m√°s fuerte ser√°n la norma‚ÄĚ.

‚ÄúLa paradoja que caracteriza nuestra √©poca [‚Ķ] es que, cuanto m√°s potencia tiene nuestra civilizaci√≥n, m√°s vulnerable se vuelve. El sistema pol√≠tico, social y econ√≥mico moderno gracias al cual m√°s de la mitad de los humanos vive agot√≥ fuertemente los recursos y alter√≥ los sistemas en los que estaba basado. Al punto de deteriorar peligrosamente las condiciones que antes permit√≠an su expansi√≥n, que hoy garantizan su estabilidad, y que le permitir√°n sobrevivir‚ÄĚ, enfatizan.

Sin embargo, los colaps√≥logos franceses no s√≥lo anuncian una cat√°strofe, sino que proponen pistas para seguir viviendo a pesar de lo inevitable: evoluci√≥n de los sistemas agr√≠colas, sistemas de ayuda mutua locales, sobriedad energ√©tica‚Ķ Para ellos, el colapso es ‚Äúel principio del porvenir‚ÄĚ de nuestra generaci√≥n, y lo que sigue queda por imaginar y vivir.

‚ÄúEs importante decir que es necesario y posible organizarse colectivamente. No es algo natural para todo el mundo. El problema es que, aunque todos est√©n de acuerdo sobre los hechos (clima, biodiversidad, etc.), cada uno tiene su propia idea sobre qu√© hacer‚Ķ y todo el mundo discute‚ÄĚ, conf√≠a Servigne a los lectores del diario Le Monde. ‚ÄúEl reto hoy es ponerse de acuerdo sobre un relato (o varios), y coconstruirlo juntos‚ÄĚ, a√Īade, precisando que prefiere organizarse localmente que a gran escala.

Críticas a un discurso fantasioso y sensacionalista

Los recientes acontecimientos y las repetidas cat√°strofes naturales sin duda apoyan estas teor√≠as y pueden ser percibidos como se√Īales anunciadoras de un colapso irreversible. Inundaciones, incendios, terremotos, sequ√≠as,‚Ķ No faltan los fen√≥menos alarmantes, y como consecuencia, la conciencia ciudadana de la urgencia clim√°tica se vuelva cada vez m√°s fuerte.

Pero la colapsolog√≠a no gana s√≥lo adeptos. La raz√≥n es que su discurso reivindica tanto conocimientos acad√©micos y consideraciones referenciadas sobre la naturaleza, como intuiciones y, seg√ļn sus detractores, imaginaci√≥n.

Para algunos, explica France Culture, es un discurso fantasioso que se parece m√°s a profetismo que a ciencia. El fil√≥sofo Jacques Bouveresse prefiere hacer todo lo posible para que la cat√°strofe no ocurra, en vez de anticiparla y adaptar su vida en consecuencia. ‚ÄúEn cuanto a la colapsolog√≠a, es un t√©rmino que me exaspera. Cuando uno crea una palabra con el sufijo -log√≠a, quiere dar la sensaci√≥n de que es algo m√°s o menos cient√≠fico; y, si entend√≠ bien, hay gente que pretende practicar este tipo de cosas de manera cient√≠fica. Soy esc√©ptico: aunque inicialmente puedan basarse en datos recogidos con seriedad, estos discursos me parecen m√°s prof√©ticos que cient√≠ficos. En general, el catastrofismo es una forma de pensar que me resulta totalmente extra√Īa. Lo √ļnico que me importa, una vez m√°s, es intentar hacer lo que depende de nosotros para que no ocurra lo peor‚ÄĚ, explica en su libro Les Premiers jours de l‚Äôinhumanit√© (los primeros d√≠as de la inhumanidad).

Otros, como el ingeniero agr√≥nomo Daniel Tanuro, acusan a la colapsolog√≠a de referirse a personajes poco recomendables, como el fil√≥sofo rumano Mircea Eliade, miembro del partido fascista La Guardia de Hierro y que sigui√≥ el mismo camino ideol√≥gico despu√©s de la guerra, o el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, quien colabor√≥ con los nazis y era, seg√ļn Tanuro, innegablemente antisemita. En Une autre fin du monde est possible, los colaps√≥logos nos invitan a una ‚Äúcaverna arcaica [‚Ķ] para ‚Äėre-salvajearnos‚Äô al ‚Äėdanzar con nuestras sombras‚Äô, para ‚Äėvivir con todos los aspectos de nuestra vida que nos parecen inaceptables‚Äô. Ya no es simplemente una cuesti√≥n de ‚Äėluto‚Äô, sino de ‚Äėreconectar con nuestras ra√≠ces profundas‚Äô, que no son otra cosa que ‚Äėlos arquetipos en el sentido definido por Jung, es decir, los s√≠mbolos primitivos, universales, pertenecientes al inconsciente colectivo, una forma de representaciones preestablecidas que estructuran la psique‚Äô‚ÄĚ, escribe Tanuro en L‚ÄôImpossible capitalisme vert (el imposible capitalismo verde).

MPN
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Eco-ansiedad y depresión verde

‚ÄúParto del principio de que quiz√°s mis hijos no llegar√°n a su mayor√≠a de edad. [‚Ķ] Obviamente voy a hacer todo lo posible para que vivan felices y el mayor tiempo posible, pero no s√© de qu√© estar√° hecho ma√Īana. Pienso que vamos a conocer momentos de gran violencia, y mis hijos tambi√©n‚ÄĚ, explica la actriz francesa Lucie Lucas ante las c√°maras del programa Compl√©ment d‚Äôenqu√™te (complemento de investigaci√≥n). Lucas se instal√≥ en una granja ecol√≥gica para vivir en autosuficiencia, y afirma preparar a sus hijos: ‚ÄúLes digo ‚Äėpiensa que eres una guerrera y que esto es un entrenamiento‚Äô‚ÄĚ.

El caso de Lucie Lucas no es aislado. Un art√≠culo de Le Monde recoge varios testimonios de gente que sufre de depresi√≥n verde o eco-ansiedad, como se le quiera llamar. Cl√©mence, de 40 a√Īos, cuenta as√≠ como cay√≥ en una depresi√≥n: ‚ÄúEstaba devastada, decepcionada por el ser humano, su tendencia al ego√≠smo‚Ķ Sent√≠a una c√≥lera profunda. Y la culpa devastadora de haberle dado vida a dos ni√Īos que iban a vivir guerras y racionamientos de comida‚ÄĚ.

Entrevistado por Le Monde, Luc Semal, profesor de Ciencias Pol√≠ticas en el Museo Nacional de Historia Natural, explica que ‚Äúesta angustia siempre ha existido en el activismo ecol√≥gico, pero recientemente ha empeorado como resultado de la reducci√≥n de los horizontes temporales. El cambio clim√°tico ya no afectar√° a las generaciones futuras, sino a las actuales‚ÄĚ.

Tras la lectura de Comment tout peut s‚Äôeffondrer, de Pablo Servigne y Rapha√ęl Stevens, numerosos lectores dijeron haber sentido un decaimiento total, una sideraci√≥n, un golpe muy fuerte‚Ķ Como consecuencia, surgen preguntas como: ¬ŅTiene sentido estudiar, trabajar? ¬ŅSeguir√© vivo en 2050? ¬ŅY mis hijos? ¬ŅDeber√≠a tener hijos?

En octubre de 2018, el instituto de estad√≠sticas IFOP revelaba que el 85% de los franceses est√°n preocupados por el cambio clim√°tico, es decir ocho puntos m√°s que en 2015. En la gente de 18-24 a√Īos, la tasa se eleva al 93%. Algo que se ve reflejado en las numerosas manifestaciones de j√≥venes (y menos j√≥venes) en defensa del medio ambiente, sigui√©ndole el paso a la sueca Greta Thundberg.

‚ÄúPara todas las formas de ansiedad, es por la acci√≥n que uno se tranquiliza‚ÄĚ, confirma el psiquiatra Antoine Pelissolo, del Hospital Henri-Mondor, en la periferia de Par√≠s. En cuanto a Cl√©mence, descubrir que no estaba sola en experimentar ‚Äúsolastalg√≠a, ese sentimiento de estar de luto con un mundo que imagin√°bamos para nuestros ni√Īos‚ÄĚ, le permiti√≥ remplazar el miedo por la militancia.

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