Internacional
Viernes 04 enero de 2019 | Publicado a las 10:35 · Actualizado a las 10:44
Gobierno alemán evita revelar su cooperación con la dictadura de Augusto Pinochet en Chile
Por Diego Vera
La información es de Deutsche Welle
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El Ministerio de Relaciones Exteriores alemán se ha negado a clarificar la cooperación del BND con la CIA para ayudar al régimen del general Pinochet en Chile.

Jan Korte, del partido La Izquierda, present√≥ 68 preguntas al Ministerio de Asuntos Exteriores alem√°n a finales del a√Īo pasado sobre la cooperaci√≥n entre el servicio secreto alem√°n, el BND, y las dictaduras militares en Chile y Grecia en las d√©cadas de 1960 y 1970.

Las incompletas respuestas que obtuvo irritaron tanto al parlamentario del Bundestag que present√≥ una queja oficial sobre la falta de cooperaci√≥n del Gobierno. “Estas respuestas son un insulto sin paralelismo”, afirma en entrevista con DW. “Y, por cierto, esa no es forma de tratar al Parlamento.”

El Ministerio de Relaciones Exteriores admitió que el Gobierno del canciller Willy Brandt sabía de antemano sobre el inminente golpe de Estado planeado por los líderes militares chilenos bajo el mando del general Augusto Pinochet en septiembre de 1973, pero ofreció pocos detalles sobre el tema.

Por el contrario, el Gobierno se neg√≥ en gran medida a responder a cualquier pregunta clave sobre la cooperaci√≥n entre la CIA (que apoy√≥ activamente el golpe de Pinochet) y el BND, citando como raz√≥n principal la “raz√≥n de Estado”. “La divulgaci√≥n de informaci√≥n relacionada con la cooperaci√≥n con las fuerzas de seguridad extranjeras violar√≠a la estricta e ilimitada confidencialidad que constituye la base de toda cooperaci√≥n de inteligencia”, seg√ļn el Gobierno.

Las preguntas que quedaron sin respuesta incluyen: “¬ŅCu√°ndo y de qu√© manera fue activo el BND en Chile?”, “¬Ņinform√≥ la CIA al BND sobre el golpe de Estado, que Estados Unidos hab√≠a apoyado tanto financiera como activamente a trav√©s de su agencia de inteligencia?”, “¬Ņestaba el BND involucrado de alguna manera con las operaciones de la CIA en Chile?” o “¬Ņcu√°l fue el elemento central de la pol√≠tica exterior alemana en Chile, si no fueron los derechos humanos?”.

“Podemos asumir que hubo una estrecha cooperaci√≥n [entre el BND y la CIA], y que fue legitimada por el anticomunismo”,
afirma Korte. El Gobierno alem√°n tambi√©n se neg√≥ a especificar si alg√ļn militar chileno hab√≠a sido entrenado en Alemania Occidental en esos a√Īos, entre 1965 y 1995.

¬ŅUn servicio secreto transparente?

Korte se mostr√≥ especialmente perocupado por el hecho de que las respuestas procedieran de un ministerio dirigido por el Partido Socialdem√≥crata (SPD) de centro-izquierda y cuestion√≥ las razones aducidas: ¬Ņc√≥mo podr√≠a esa informaci√≥n afectar a las operaciones actuales del BND o por qu√© el Gobierno se empe√Īa en respetar los acuerdos de la confidencialidad con un r√©gimen que ten√≠a campos de tortura?

Korte obtuvo respuestas similares a sus preguntas sobre la colaboraci√≥n del BND con la junta militar que gobern√≥ Grecia entre 1967 y 1974. El Gobierno no est√° obligado a publicar documentos de inteligencia que tengan menos de 60 a√Īos, pero Korte y otros cr√≠ticos se√Īalaron que sus reticencias no est√°n en consonancia con las iniciativas de transparencia del BND.

El pasado mes de octubre, la agencia financió y publicó un libro de un grupo de historiadores independientes que habían investigado sus archivos entre 1945 y 1968. Financió el proyecto con 2,4 millones de euros.

Korte, para quien esto mostraba que era posible una revisión crítica de la historia reciente, incluso aunque estuviera sufragada por las propias agencias gubernamentales revisadas, elogió este informe.

Una lucrativa dictadura

El Ministerio de Relaciones Exteriores dio algunas pistas sobre las relaciones de Alemania con Chile. Las respuestas a las preguntas de Korte revelaron que el comercio con Chile experiment√≥ un gran impulso en el a√Īo posterior a la toma de posesi√≥n de Pinochet, con un aumento de las exportaciones de m√°s del 40 por ciento en 1974 y de las importaciones del 65 por ciento.

De hecho, las hemerotecas muestran que los políticos conservadores de la época, junto con sectores de los medios de comunicación, celebraron inicialmente la toma de poder de Pinochet y los beneficios económicos que prometía.

Franz-Josef Strauss, ministro de Gobierno en varias ocasiones y l√≠der de la Uni√≥n Social Cristiana B√°vara (CSU) durante m√°s de 25 a√Īos, dijo al peri√≥dico Bayernkurier en 1973 que “a la vista del caos que ha reinado en Chile, la palabra ‘orden’ vuelve a tener de repente un dulce sonido para los chilenos”.

Mientras tanto, Bruno Heck, entonces secretario general de la Uni√≥n Dem√≥crata Cristiana (CDU), viaj√≥ al Chile de Pinochet en 1973 como muestra de solidaridad. Cuando se le pregunt√≥ sobre los informes de que el estadio nacional de Santiago se hab√≠a convertido en un campo de detenci√≥n donde se torturaba a los disidentes, Heck le dijo infamemente al diario S√ľddeutsche Zeitung que “la vida en el estadio es bastante agradable cuando hace un d√≠a soleado”.

Para Korte, las respuestas del Gobierno a sus preguntas plantean otras cuestiones sobre lo que √©l llama “puntos ciegos” de la Alemania Occidental de postguerra.
“Por ejemplo la cooperaci√≥n del Gobierno con el r√©gimen del apartheid en Sud√°frica y otros como la dictadura de Pinochet o la de Grecia”, dice. “Creo que ya es hora de que se aborde esta historia y de que el Gobierno se posicione al respecto”.

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