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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En una reciente reunión de la coalición Escudo de las Américas, países como Perú y Chile se unieron oficialmente. Fundada por la administración de Donald Trump, esta coalición busca fortalecer alianzas para combatir carteles y reforzar la seguridad regional. La declaración conjunta firmada por 15 países destaca compromisos en temas como economía, gobernanza democrática y soberanía nacional. Chile se compromete a intercambiar información sobre organizaciones criminales, utilizar análisis de datos inteligentes, capacitar a fuerzas de seguridad y coordinar acciones fronterizas.

Durante el pasado martes se llevó a cabo una nueva reunión de la coalición denominada Escudo de las Américas, en la cual se confirmó que países como Perú y Chile se unieron de forma completa.

Este grupo fue fundado por la administración del presidente de EEUU, Donald Trump, en marzo pasado, con el objetivo de fortalecer alianzas entre países americanos con foco en la seguridad y lucha contra los carteles de narcotráfico. Hasta ayer, Chile figuraba como un observador.

Lo cierto es que la reunión culminó con la firma de una declaración conjunta, reconocida por 15 países, en la cual existen una serie de compromisos puntuales, orientados a seguridad regional, intercambio comercial y resguardo de la soberanía regional.

En primer lugar, detallaron que: “Defendamos nuestras economías fortaleciendo la cooperación económica; explorando mecanismos de control de inversiones; salvaguardando las cadenas de suministro de minerales críticos mediante fuentes de abastecimiento diversificadas y confiables; y promoviendo regulaciones para proveedores de confianza en infraestructura digital, aplicadas sin discriminación”.

Tras aquello propusieron: “Defender la gobernanza democrática frente a las redes narcoterroristas armadas, lo que incluye coordinar las sanciones, las designaciones y las acciones financieras contra terroristas y delincuentes; ampliar la aplicación de la ley por parte de la población civil; y proporcionar asistencia humanitaria y de comunicación para defender la voluntad popular”.

En otro punto apuntan a: “Defender y promover el respeto mutuo a la soberanía nacional y a la autodeterminación de cada nación a través de foros multilaterales para coordinar e impulsar objetivos y propuestas compartidas, como catalizar acciones coercitivas internacionales contra grupos delictivos organizados transnacionales o impulsar las reformas necesarias en las organizaciones multilaterales”.

En este sentido, el grupo detalla que lograr los tres objetivos dependerá de que los países lleven a cabo acciones como “fortalecer la cooperación mediante un mayor intercambio de inteligencia, facilitar el acceso, cuando proceda, a tecnologías y capacidades de seguridad, promover la formación y el desarrollo profesional de los recursos humanos y ampliar el intercambio de mejores prácticas”.

Los compromisos también alcanza temas como “cooperación en materia de inversiones y economía, y fortalecer la consulta y la coordinación de posiciones comunes sobre cuestiones de interés compartido en foros regionales y multilaterales”.

¿A qué adhirió Chile en el Escudo de las Américas?

Según la información entregada por Cancillería, el Escudo funciona para Chile como un “marco de coordinación voluntaria”. Cada país mantiene sus obligaciones legales nacionales e internacionales y la incorporación busca complementar el denominado Compromiso de Santiago, promovido anteriormente por La Moneda para enfrentar el crimen organizado en Sudamérica.

En términos prácticos, el Ejecutivo ha identificado cuatro áreas: intercambio de información sobre organizaciones criminales; utilización de sistemas de análisis inteligente de datos; capacitación para Carabineros y la PDI; y una mayor coordinación fronteriza, particularmente con Argentina, Bolivia y Perú.

El foco está puesto en organizaciones que operan en distintos países. Entre ellas aparecen el Tren de Aragua, la Mara Salvatrucha (MS-13), los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, el Clan del Golfo, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho.

Lo que no se ha informado hasta ahora es un compromiso chileno para desplegar tropas en otros países o permitir el ingreso de fuerzas extranjeras para realizar operaciones militares en territorio nacional.

Tampoco se han detallado públicamente eventuales costos asociados a la incorporación, plazos específicos de implementación o nuevas obligaciones presupuestarias.