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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Servicio Secreto de Estados Unidos desarrolló un operativo secreto en Turquía para cambiar de avión al presidente Donald Trump, temiendo un ataque con un misil portátil. Acompañado por asistentes clave, Trump abordó un vuelo más pequeño, mientras otros funcionarios viajaban en el Air Force One. La amenaza de un posible ataque iraní motivó esta medida encubierta, donde Trump fue trasladado en un camión de catering para abordar un avión militar. La polémica surgió al exponer al Air Force One como señuelo.

Nuevos detalles han surgido luego que el mes pasado el Servicio Secreto de Estados Unidos montara un operativo para cambiar de avión al presidente Donald Trump en Turquía debido a la amenaza de un posible ataque iraní.

Según revela CNN, asistentes personales acompañaron al mandatario norteamericano en un avión más pequeño, y no en el Air Force One, para regresar desde Ankara el 8 de julio tras participar de la cumbre de la OTAN.

Entre los asesores que se unieron a él en el vuelo estaban Natalie Harp, una asistente ejecutiva que acompaña regularmente a Trump cuando viaja; Dan Scavino, subjefe de gabinete de la Casa Blanca; Walt Nauta, director de operaciones de la Oficina Oval, y Pete Hegseth, secretario de Guerra.

En tanto, quienes viajaron en la aeronave más grande fueron el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, entre otros.

De acuerdo a una fuente cercana al caso, la agencia encargada de resguardar la seguridad del mandatario norteamericano fue alertada de un posible plan iraní para atacar el avión presidencial con un misil guiado, disparado mediante un lanzador portátil.

Fue así como se llevó a cabo el operativo para que Trump abordara el Air Force One y luego lo abandonara escondido en un camión de catering para finalmente subirse a una aeronave militar en la que regresó a EEUU.

El dispositivo, dado a conocer esta semana por el The Washington Post, generó polémica en EEUU debido a que el Air Force Once fue empleado como “señuelo” ante un eventual ataque, poniendo en riesgo a asesores y periodistas.

De hecho, varios reporteros revelaron posteriormente que el Servicio Secreto les ordenó mantener cerradas las ventanillas sin explicar los motivos.

Si bien Rubio y Bessent estaban al tanto, la mayoría de los pasajeros del avión desconocían que Trump no estaba a bordo.

El republicano dijo el martes que decidió cambiar de avión de manera encubierta el pasado mes de julio porque se limitó a acatar la recomendación del Servicio Secreto ante la amenaza de un ataque contra la aeronave.

“Depende del Servicio Secreto. Yo solo sigo sus instrucciones, así que actúo bajo la supervisión del Servicio Secreto y del Ejército. Querían que actuara de otra manera, con otras medidas de seguridad. Querían que lo hiciera, así que tengo que hacerlo. Hago lo que me dicen“, afirmó el mandatario norteamericano.

“Recibo muchas amenazas que ustedes desconocen. Cualquier presidente importante recibe muchas amenazas. Los presidentes que no lo son no reciben amenazas. Y creo que yo soy el que más. Nadie ha hecho más que yo en casi seis años”, puntualizó.