Chile enfrenta hoy una emergencia laboral. Las cifras de desempleo, la precariedad y la incertidumbre golpean con fuerza a las familias chilenas. Sabemos que el empleo es la mejor política social: es dignidad, es salud mental, es la herramienta más poderosa para superar la pobreza.

Actualmente, tenemos un desempleo que no cede, una informalidad que crece sin control y miles de proyectos de inversión paralizados, mientras las familias ven cómo se les hace cada día más difícil llegar a fin de mes. Por eso, conformamos una mesa de trabajo técnico denominada “Más Trabajo para Chile Ahora” —liderada por la diputada Constanza Hube junto a exministros de la administración del expresidente Sebastián Piñera, economistas y expertos—, y le entregamos al ministro Tomás Rau un documento con 20 propuestas concretas para enfrentar la emergencia laboral y convertir el empleo en una prioridad nacional.

Las medidas se ordenan en tres urgencias que el Gobierno simplemente ya no puede seguir postergando. En primer lugar, destrabar la inversión pública y privada mediante infraestructura intensiva, para lo cual planteamos un plan de choque inmediato y sacar del cajón los proyectos de inversión.

Esto exige incorporar formalmente al Ministerio de Obras Públicas (MOP) y al Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) a la Mesa Interministerial por el Empleo, coordinando esfuerzos estatales para acelerar de forma prioritaria aquellas obras civiles de infraestructura pública que son altamente intensivas en el uso de mano de obra directa.

En segundo lugar, dar flexibilidad laboral y aliviar el costo asfixiante de la contratación, porque urge adaptar las normativas actuales a la realidad productiva para incentivar el trabajo formal.

Nuestra propuesta contempla medidas específicas de adaptabilidad, tales como otorgar mayor flexibilidad en la distribución de las vacaciones y legalizar la polifuncionalidad laboral acordada. Asimismo, exigimos una revisión profunda a las interpretaciones y dictámenes recientes de la Dirección del Trabajo (DT) para dar certeza jurídica y mitigar la alarmante judicialización laboral que frena a los empleadores.

Por último, pero no menos importante, implementar un plan de choque contra el desempleo juvenil y femenino para lo que proponemos una agenda de inclusión para los dos segmentos más golpeados por la inactividad y la falta de oportunidades.

Las medidas apuntan a romper el círculo vicioso de la “falta de experiencia” mediante el fortalecimiento estructural del sistema de prácticas laborales para estudiantes técnico-profesionales, además de impulsar un rediseño de las herramientas de incentivo ya existentes en el Estado, optimizando los subsidios de contratación para mujeres y jóvenes en el mercado formal.

El empleo no se decreta desde La Moneda, sino que se construye con confianza, con reglas claras y dejando que el sector privado se mueva. Por eso desde la UDI no nos quedamos en el diagnóstico y esta mesa es para proponer y para presionar. No venimos a competir con el Gobierno, venimos a colaborar y a aportar con ideas serias, técnicas y con vocación de implementación inmediata.

Un empleo vale más que cualquier subsidio. El empleo es dignidad, salud mental y autonomía para las familias chilenas, por lo mismo no queremos que el Estado reemplace al trabajo, queremos que el trabajo le gane a la pobreza porque las familias no pueden seguir esperando. Cada día sin empleo es un día de angustia, de proyectos truncados y de dignidad postergada.

Nuestra propuesta es simple: menos ideología, más trabajo. Menos burocracia, más pymes. Menos miedo, más seguridad. Esa es la tarea que Chile exige hoy y desde la UDI vamos a estar ahí, empujando para que se haga la pega porque las políticas públicas no se construyen por casualidad sino por convicción y mientras algunos miran para otro lado nosotros insistiremos en propuestas serias y en sintonía con las familias. Gobernar no se trata de quién grita más fuerte, sino de quién trabaja más fuerte.