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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El gobierno de EEUU canceló la visa de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Viotti, en respuesta al retraso del país sudamericano en otorgar el beneplácito a su embajador designado. Según el Departamento de Estado, la decisión será revertida cuando Brasil permita la entrada del representante estadounidense. Se advierte sobre posibles medidas recíprocas si continúan las restricciones a diplomáticos.

El gobierno de EEUU canceló la visa de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Viotti, generando aún más tensión con la administración de Lula da Silva.

Desde el Departamento de Estado argumentaron la medida por presunta reciprocidad hacia el país sudamericano, que habría demorado en dar el beneplático a su representante en Brasilia.

Un funcionario, que habló con un grupo reducido de periodistas bajo condición de anonimato, explicó a varios medios que la visa de Viotti será restablecida una vez Brasil otorgue el permiso al candidato estadounidense y advirtió que Washington no descarta adoptar nuevas medidas recíprocas si persisten las restricciones impuestas a sus diplomáticos.

Según el medio O’Globo, la medida no implica que Viotti sea expulsada del país, aunque su visado no es válido.

La decisión responde a una serie de desacuerdos diplomáticos acumulados durante el último año. Según se explicó, Brasil ha retrasado el otorgamiento del beneplácito al embajador estadounidense designado, Daniel Pérez, y ha dado señales de que no resolverá el trámite hasta después de las elecciones brasileñas.

También se afirmó que las autoridades brasileñas negaron en marzo visas a una delegación estadounidense que viajaría a un foro sobre minerales críticos y, más recientemente, rechazaron los visados del subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo (DRL) y de uno de sus adjuntos para una visita que Washington calificó de rutinaria.

A juicio del funcionario, esas restricciones impidieron a diplomáticos estadounidenses realizar su trabajo habitual y motivaron la respuesta basada en el principio de reciprocidad.

La disputa diplomática se produce en un momento de creciente tensión entre Washington y Brasilia, marcada por las posiciones de la Administración de Donald Trump sobre la política interna brasileña y las elecciones presidenciales previstas para octubre.

Trump se ha convertido en un actor relevante en la pugna entre el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato opositor.

Lula ha cuestionado la postura estadounidense y pidió a Trump no intervenir en el proceso electoral brasileño.

“Creo que Trump conoce poco Brasil… si lo conoce por la relación con la familia Bolsonaro, conoce poco Brasil”, afirmó el mandatario brasileño, quien reclamó “el mismo respeto por Brasil” que él tiene por Estados Unidos.