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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La última semana de Trump en torno al conflicto en Irán ha sido contradictoria. Asegura negociaciones provechosas, pero también amenaza con desatar un infierno en ese país. Busca una salida a la guerra con un nuevo régimen mientras hay 50.000 tropas en Medio Oriente. Europa se niega a participar en ofensivas, incluso cerrando su espacio aéreo a aviones de EEUU. Trump pierde apoyo en EE.UU. con un 62% de desaprobación por su manejo del conflicto.

La última semana de Donald Trump en torno al conflicto en Irán ha sido, por lo menos, contradictoria. Por un lado asegura que su país lleva negociaciones provechosas con la nación islámica, pero por otro indica que desatarán un infierno en ese país.

Asimismo, sostiene que busca una salida a la guerra con un nuevo régimen, sin embargo, ya hay apostadas cerca de 50.000 tropas en Medio Oriente, con miras a una invasión.

Junto con lo anterior, recalca que su país “no necesita ayuda” para reabrir el estrecho de Ormuz, pero al mismo tiempo reclama que las potencias de la OTAN no lo han ayudado en absoluto.

Si algo ha dejado claro el conflicto en Irán es el quiebre en el orden global post Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, Europa no se ve obligada a entrar en un conflicto de Estados Unidos, y viceversa.

Quizás hastiados por la extensión de la ofensiva en Irán, los líderes europeos han dado sus últimas negativas al bloque norteamericano – israelí. Ahora impidiéndoles que usen sus espacios aéreos para futuras ofensivas.

Donald Trump contra sus aliados

Los primeros dardos fueron hacia España, luego que Pedro Sánchez negara que los aviones norteamericanos, involucrados en ofensivas, pasaran por su país.

La respuesta de la Casa Blanca fue clara: “Las fuerzas armadas estadounidenses cumplen o sobrepasan todas sus metas bajo la Operación Furia Épica, y no necesita ni a España ni a nadie más”.

Por otro lado, Trump parece haber perdido la paciencia con Keir Starmer, primer ministro británico, quien se ha negado a entrar en conflicto.

“A todos esos países que no pueden conseguir combustible de aviación por el estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a involucrarse en la decapitación de Irán, les hago una sugerencia: Primero, compren (petróleo) de Estados Unidos, tenemos de sobra; y número dos, encuentren un poco de coraje tardío y vayan al estrecho y TÓMENLO”, indicó en su red social.

“Irán ya ha sido esencialmente aniquilado. Lo más complicado ya está hecho. Id a por vuestro petróleo. Tienen que aprender a luchar por ustedes mismos. Los Estados Unidos de América no van a estar ahí para ayudarles más, del mismo modo que no estuvieron disponibles cuando los necesitamos nosotros”, agregó.

Francia fue otro país que negó su territorio espacial a los aviones de guerra de EEUU. Por lo mismo, también recibió una dura respuesta.

“Francia no permitió que aviones con destino a Israel, cargados de suministros militares, sobrevolaran el territorio francés. ¡Francia ha sido MUY POCO COLABORADORA con respecto al ‘Carnicero de Irán’, quien ha sido eliminado con éxito!. ¡¡¡Estados Unidos lo RECORDARÁ!!!”, escribió el presidente.

No obstante, es probable que una de las reacciones que más duele a Trump venga de Giorgia Meloni (Italia), su aliada en Europa, quien negó la utilización de sus bases para ataques en Medio Oriente, según expuso Corriere della Sera.

“Las comprobaciones iniciales han confirmado que no se trata de vuelos normales ni logísticos y, por lo tanto, no están incluidos en el tratado con nuestro país. Cualquier operación que no esté contemplada en los tratados y, por lo tanto, requiera autorización”, indicó el ministro de Defensa, Guido Crosetto.

Lo cierto es que la guerra ha significado un costo muy grande a Trump dentro de su país. La última encuesta del Pew Research Center indicó que un 62% de los estadounidenses desaprueban la forma en que el presidente ha manejado el conflicto.

Asimismo, el estudio de Silver Bulletin detalló que, en la última semana, su aprobación personal cayó hasta el 40%, su mínimo histórico. En tanto, de desaprobación se elevó al 55%.

Entre los ítemes que más cuestionan las personas en Estados Unidos está el tema económico, entre los miedos a una recesión y la molestia por el alta sostenida de los combustibles.