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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

William Grey, un chileno de 37 años, se convirtió en el primer compatriota en completar 500 km desde Los Ángeles hasta Las Vegas, atravesando el desierto de Mojave en Estados Unidos, en la carrera "The Speed Project", considerada una de las más salvajes del mundo. Sin apoyo, Grey enfrentó condiciones extremas, como una lluvia sorpresiva, ampollas, dolor lumbar y escasez de agua, demostrando una resistencia excepcional. A pesar de la soledad emocional, recibió un inesperado apoyo de sus compatriotas en redes sociales y logró terminar la carrera gracias a la ayuda de una amiga al final.

Seis días solo en el desierto, durmiendo a la intemperie y con una mochila de hasta 20 kilos. Así fue la aventura extrema con la que William Grey, de 37 años, se transformó en el primer chileno en completar 500 kilómetros, desde Los Ángeles hasta Las Vegas, a través del desierto de Mojave en Estados Unidos.

Todo esto en el marco de “The Speed Project”, una de las carreras no oficiales de ultramaratón más salvajes del mundo, una travesía de 500 kilómetros que nació conectando Los Ángeles con Las Vegas, en Estados Unidos, aunque con los años también ha expandido su formato a distintos países del mundo, entre ellos Chile con el desierto de Atacama.

En esta carrera no existe una ruta única, tampoco puntos de control definidos ni asistencia obligatoria, por lo que cada corredor decide por dónde ir y cómo enfrentar el recorrido. Por lo mismo, con el paso de los años, se ha ganado fama como una de las pruebas más “salvajes” del mundo, precisamente por ese carácter libre y exigente que la distingue del resto.

Asimismo, el además kinesiólogo marcó un nuevo hito en su trayectoria, sumándose a los también 500 kilómetros que recorrió en solitario el año pasado en el desierto de Atacama y la misma distancia en agosto entre Chamonix y Marsella, en Francia.

Sin embargo, según el propio Grey, este desafío llevó su cuerpo y mente a un nivel superior y, en conversación con BBCL, confesó que “empecé a correr este tipo de desafíos porque quería entender hasta dónde realmente podía llegar, no solo físicamente, sino mentalmente. Descubrir qué pasa cuando ya estás cansado, cuando no has dormido, cuando el cuerpo te dice que pares… y decides seguir igual”, confesó.

Un desafío extremo con dificultad añadida

A diferencia de la mayoría de los corredores, que cuentan con equipos de apoyo, el chileno tuvo que resolver cada circunstancia por su cuenta, y agrega que “en este desafío entendí que no se trata solo de resistir como lo fue en el desierto de Atacama, sino de adaptarse y avanzar de verdad”.

De los treinta competidores solo cuatro íbamos sin nada, solo con nuestra mochila. Los otros 26 iban bien preparados, con equipos de soporte de tres o cuatro personas, con vehículos y más recursos”, añade.

Con respecto a la posibilidad de haber tenido algún acompañante, explica que “es complejo porque en el fondo es que alguien se tome una semana de vacaciones, que lo pase mal o esté incómodo por estos días que dura la carrera, dormir en una camioneta, entonces se hace difícil, hay que verlo con tiempo”.

William Grey
William Grey | Cedida

El importante apoyo de sus compatriotas

Al comenzar a correr el primer kilómetro de los 500, recibió un inesperado apoyo de personas a través de redes sociales y revela que “en la competencia había un influencer español que tiene hartos seguidores y que se iba grabando” y añade que en la carrera se iba subiendo un ranking por día, entonces “en ese ranking salía un CL (de Chile) y muchas personas se dieron cuenta de que había un chileno corriendo”.

En ese instante, William recibió una oleada de mensajes de apoyo por el hecho de ser un chileno representando la bandera. “Se transformó en un momento muy lindo, más aún cuando uno está solo ahí en el desierto. Me emocionó mucho y siento que ese momento marcó este desafío”, confiesa.

Sobrevivencia extrema bajo lluvia y frío extremo

Ya en el segundo día, una lluvia inesperada lo sorprendió cerca de las siete de la tarde en pleno desierto, empapando su ropa, especialmente las zapatillas y calcetines, y aumentando un frío que describe como “terrible”. Sin refugio, improvisó una especie de choza con una manta térmica sujeta entre arbustos y rocas.

“No hay árboles, ni nada, así que armé algo muy precario, la idea era dormir cuatro o cinco horas pero al final pude dormir dos, porque estaba preocupado por las serpientes de cascabel. Si te muerden, tienes que llegar rápido a un centro médico, puede ser letal. Afortunadamente no me topé con ninguna, pero otros cuatro corredores sí”, revela.

Al pasar un par de días, con una ampolla en el pie que se sentía como un “cuchillo en cada paso” según relata, junto con un dolor lumbar que lo acompañó hasta el kilómetro cincuenta y siete por la pesadez de su mochila de más de 15 kilos y un cansancio acumulado por falta de sueño, Grey confiesa que “llega un punto en que no piensas, es como un estado automático de seguir avanzando a toda costa”.

Al llegar a Baker en California, describe que fue uno de los tramos más difíciles que enfrentó por escasez de agua y por el terreno completamente desértico, pero que para su fortuna, comenzaron a pasar equipos de la modalidad de relevos que también se dirigían a Las Vegas y le compartieron agua.

Kilómetros más adelante, en Primm, dice que se sentó “muerto de cansado” en una estación de servicio, con la mirada perdida y sin tanto apetito, solo con el objetivo entre cejas de llegar a Las Vegas. “Me comí dos galletas y seguí caminando con un dolor terrible en los pies, de hecho, para seguir tenía que ir sacándome la zapatilla cada cierto rato y así me mantuve caminando por la autopista i-15”, detalla.

William Grey: el primer chileno en lograr ultramaratón de 500 km en solitario en “The Speed Project
William Grey | Cedida

El milagro del desierto

Ya en la recta final, cuando el desgaste era total, apareció un ángel inesperado. Se encontró con una amiga a la que había acompañado como soporte el año anterior en una ultramaratón en Chamonix, Francia. Grey recuerda que “apareció con la camioneta y sus compañeros, me dieron comida, agua, y ahí reviví. Fue el primer gesto real de soporte que tuve en toda la carrera”.

Y en un momento de claridad, el atleta chileno dice que “le saqué cerca del 50% del peso a la mochila, dejé el saco de dormir, la manta térmica, entre otras cosas que ya eran innecesarias llevarlas y gracias a eso pude trotar las últimas 20 millas a un ritmo más estable y llegar a la meta”.

Fue un punto de inflexión. Después me acompañó en bicicleta y ahí uno se da cuenta de lo importante que es tener a alguien al lado, no solo por lo físico, sino por el apoyo emocional”, apuntando a una de las mayores dificultades del desafío, la soledad emocional”, explica.

Llegada a la meta

La llegada a Las Vegas, sin embargo, estuvo marcada más por el agotamiento que por la celebración. “Llegué, toqué la señal, me estaban esperando y me tiraron cerveza en la cara. Fue entretenido, pero yo estaba como un zombie”, confiesa.

El desgaste era evidente. “Me saqué la mochila después de seis días y tenía los hombros destrozados. Lo único que hice fue ducharme y dormir, con la satisfacción de haberlo logrado”, cuenta Grey y complementa con que más allá del logro “la idea es que haya más corredores, pero no solamente en este ámbito sino que en cualquier deporte”.

De soporte a protagonista: va por el solitario en Francia

Ahora tiene en la mira su próximo gran desafío que es recorrer en solitario los 500 kilómetros entre Chamonix y Marsella, en Francia. Un trayecto que ya conoció el año pasado cuando participó como soporte durante ese mismo recorrido, pero que esta vez enfrentará en solitario.

El objetivo, explica que es “hacerlo de forma más competitiva, con estrategia, con equipo, y ver hasta dónde puedo empujar ese límite. Todo esto es parte de un proyecto que estoy construyendo, que se llama ‘La Línea Infinita’”.

“Una forma de explorar distintos territorios, pero con una misma idea, la de seguir avanzando incluso cuando se pone difícil”, concluye el ultramaratonista chileno que en agosto de este año se someterá a un nuevo desafío extremo en tierras francesas.