Cada vez más recintos de EEUU están exigiendo a los pacientes en espera del trasplante de un órgano que estén vacunados contra la covid-19 para reducir las posibilidades de infección fatal. Sin embargo los médicos están rechazando a quienes se niegan a recibir la inoculación, ya que tienen 20% a 30% más probabilidades de fallecer debido a una infección.

Una creciente polémica se ha desatado en Estados Unidos, país donde la aplicación de la vacuna contra la covid-19 se ha visto manchada por la polarización política tras el gobierno del presidente Donald Trump, luego de que numerosos centros asistenciales a lo largo del país declararan que no realizarán trasplantes de órganos a personas que se hayan negado a inocularse contra la pandemia.

Según explica el sitio de Ciencia y Tecnología, Ars Technica, la medida no es antojadiza. Un paciente que recibe un trasplante de órganos debe recibir una terapia de medicamentos inmunodepresivos para minimizar la posibilidad de que su cuerpo rechace el órgano trasplantado, lo que lo hace mucho más susceptible a enfermedades.

De hecho, se calcula que una persona trasplantada tiene 20% a 30% más probabilidades de morir de covid-19 en caso de contraerla.

Debido a que los órganos disponibles para ser trasplantados son mucho más escasos que los pacientes en lista de espera para recibirlos, los médicos están optando por priorizar a aquellos que recibieron la vacuna contra la covid-19, ya que reduce las posibilidades de que el paciente enferme y, a la vez, se pierda el órgano.

La vacunación previa a un trasplante no es novedosa. Tanto la Asociación Estadounidense para el Trasplante como la Asociación Internacional para el Trasplante de Corazón y Pulmones (ISHLT) indican que recibir una vacuna contra la hepatitis A y B, contra la influenza y contra el tétanos -entre otras- es un proceso estándar. La única diferencia es que las vacunas contra la covid-19 han tenido una aprobación reciente por las autoridades sanitarias.

“Recomendamos que todos los pacientes en lista de espera prioritaria para un trasplante sean vacunados contra el virus SARS-CoV-2 (que produce la covid-19), al igual que todos los miembros de su hogar y contactos cercanos”, indicaron las instituciones en un comunicado conjunto.

“No puedo apoyar nada que tenga relación al aborto de bebés”

Por más lógico que suene el requerimiento, ha sido recibido con molestia por muchas personas que se niegan a recibir la vacuna contra la covid-19 en Estados Unidos. Una de ellas es Leilani Lutali, una mujer del estado de Colorado. El hospital UCHealth de Denver le informó recientemente que debido a no estar vacunada, su postulación a un trasplante de riñón sería cambiada a “inactiva”, salvo que se inocule contra la enfermedad dentro de los próximos 30 días.

Lutali, de 56 años, y quien requiere con urgencia un trasplante por hallarse en etapa 5 de daño a su riñón, afirmó a la agencia AP que tras bautizarse como cristiana, se opuso firmemente a recibir la vacuna argumentando que en la fabricación de algunas de ellas se utilizarían células de fetos abortados.

Cabe destacar que si bien originalmente algunos procesos de producción de vacunas y otros medicamentos son probados sobre células de origen fetal tomadas décadas atrás, actualmente estas son “clones” de las células originales, por lo que ya no se utilizan tejidos provenientes de fetos.

“Como cristiana, no puedo apoyar nada que tenga relación con el aborto de bebés, ya que para mí la santidad de la vida es sagrada”, explicó la mujer a AP.

Lutali ahora está buscando opciones en recintos de estados como Texas o Florida, donde no existen obligaciones sobre vacunas contra la covid-19.

“Me siento obligada ya que no tengo la posibilidad de esperar, por lo que no me dan otra opción que recibir esa vacuna si quiero salvar mi vida a través de un trasplante”, sentenció.

Al igual que Lutali, actualmente existen cerca de 107.000 personas en espera de un órgano para trasplante, de las cuales 90.000 son por un riñón. Más aún, decenas de personas mueren a diario en espera de un órgano que nunca llega.

En tanto, el doctor Kapilkumar Patel, director del programa de trasplante pulmonar del Hospital General de Tampa en Florida, manifestó su sorpresa por el rechazo a la vacuna de la covid-19 en específico.

“Hacemos obligatorias las vacunas contra la hepatitis y contra influenza (a todos los pacientes en espera de un órgano) y nadie tiene problemas con ellas. Ahora tenemos esta nueva vacuna que puede salvar vidas y tener un gran impacto positivo en la fase de recuperación post trasplante, pero nos encontramos con esta gran indignación por parte de la gente”, expresó.