Este viernes culminó la visita de Xi Jinping, presidente de China, a EEUU, en donde fue recibido por Donald Trump en la Casa Blanca. Si bien los focos estuvieron en los mandatarios, hubo una participante que no pasó desapercibida: la primera dama y esposa de XI, Peng Liyuan.
Liyuan fue la más fotografiada en la cena que Trump ofreció en Washington, en parque porque estuvo acompañada por Melania Trump. No obstante, la mujer sí sabe de focos y exposición, ya que es una celebridad en su país.
Antes de casarse con Xi, Peng Liyuan se desempeñaba como cantante folclórica del ejército de ese país. Y se hizo conocida por aparecer en la gala de Año Nuevo de la televisión estatal, hacia 2012, el programa más visto del año.
Es soprano y comenzó su carrera a los 14 años, cuando ingresó a la universidad de arte de Shandong. Fue una de las primeras 23 personas en recibir el premio de las Artes de China, que está valorado en un millón de yuanes (US$ 159.800). Ella era más popular que él en ese entonces.
En el ámbito público fue embajadora de buena voluntad de la Organización Mundial de la Salud para el VIH/sida y la tuberculosis.
También tiene el grado de mayor general del Ejército de Liberación Popular. Y su imagen, dicen, impacta positivamente.
Asimismo, Rusia y Estados Unidos fueron algunos de los países a los que Peng Liyuan acompañó a su marido, en calidad de primera dama, algo que no existía en China hasta su figura. Según los reportes, en ambas ocasiones fue un éxito.
De acuerdo al medio asociado Perfil, expertos en imagen aseguran que su elegancia y su contagiosa simpatía le dan un aire renovador al aspecto serio y rígido de los líderes chinos, lo que ha quedado en evidencia en la figura de Xi.
De hecho, en su primer viaje con Jinping, de lo único que se habló fue de ella. Viajó a Rusia y, pese a que la agenda del mandatario incluía temas energéticos y geopolíticos, de fundamental trascendencia para el país, los medios sólo hablaron del look de Liyuan.
En esa ocasión, llevaba un traje blanco de seda tradicional que fue analizado al detalle. Además, Peng es reconocida por vestir prendas de fabricación china y no de marcas occidentales, aunque su look no es tradicional.
Pero no sólo eso: también acompaña a su marido desde el discurso. “Tiene los pies en la tierra y es un hombre honesto”, dijo a una agencia china años atrás.