Si bien Luis Ignacio Lula da Silva ganó las presidenciales de Brasil en segunda vuelta, al imponerse por cuatro millones de votos al senador Flávio Bolsonaro, no lo tendrá fácil en un periodo presidencial de cuatro años ante el Congreso.
Lo cierto es que, el pasado 3 de octubre en las elecciones generales, el Partido de los Trabajadores quedó bastante reducido en las dos cámaras legislativas, mientras que el bolsonarismo está fortalecido.
Lula ante un Congreso desfavorable
A saber. En los diputados el Partido Liberal, ligado al clan Bolsonaro, tiene la mayoría con 121 escaños, mientras que el PT quedó muy lejos con 70.
En senado es algo similar, ya que el PL está con 28 cupos, mientras que el conglomerado de Lula quedó reducido a 10.
Lo anterior abre paso a una situación que podría ser inédita para Lula da Silva, quien sí o sí tendrá que pactar con partidos de centro y centro – derecha para poder llevar a cabo una agenda progresista.
Aquí, posiblemente, tomará relevancia negociaciones que tendrá que encabezar con União Brasil (centro derecha liberal) que posee 46 ecaños en la Cámara y 6 en el Senado; y el Partido Social Democrático (centro) con 43 y 4 cupos en los mismos organismos, respectivamente.
Desde ya se anticipa que la relación de Da Silva con estos dos conglomerados deberá ser extremadamente pragmática, teniendo en cuenta que, ante cualquier desaveniencia, también podrían pactar medidas con el bolsonarismo, incluso un posible impeachment, como ocurrió hace 10 años con Dilma Rouseff.
De acuerdo a lo que sostiene el medio asociado Radio France International en el futuro inmediato será clave el papel que tenga el vicepresidente de Lula, Geraldo Alckmin, figura de origen derechista que formó una alianza con el sindicalista para estos comicios.
Alckmin incluso compitió contra Da Silva en 2006, siendo derrotado en aquella oportunidad.
“Este escenario dará más protagonismo a su vicepresidente, Geraldo Alckmin, que no olvidemos que es una figura de centroderecha, que fue su rival en las elecciones presidenciales de 2006 y que, desde hace cuatro años, los dos están juntos”, detallaron.
“Otra de las claves, que ya señaló Lula en su discurso de la victoria, será aumentar la participación popular, dar más voz a las calles, quizá confrontar al Congreso con movilizaciones como las de estos días, que han sido masivas, las mayores de la izquierda en muchos años. Pero sí será complicado y habrá que confiar en esa capacidad de Lula como político muy pragmático, que siempre ha sido un hábil negociador, para sacar este escenario hostil adelante”, añadieron.
Recordar que Lula enarboló la bandera de la soberanía brasileña durante este proceso, acusando a Donald Trump, presidente de EEUU, de querer entrometerse en la votación, y en la campaña acusó a Meta de interferencia a favor de su rival.
Tras el balotaje, el mandatario dijo que los votantes vencieron “la intromisión” desde el extranjero de las plataformas digitales, y prometió regularlas. Meta, dueña de Facebook, WhatsApp e Instagram, niega las acusaciones pero reconoció errores como la desactivación de anuncios de la campaña de Lula por motivos técnicos.