Este lunes se cumplen tres semanas de protestas de grupos civiles afines a Evo Morales, indígenas y campesinos, contra el gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia. Este lunes, manifestantes alcanzaron la ciudad de La Paz y amenazan con llegar hasta el Palacio Presidencial.
Como se ha explicado, los grupos protestan contra medidas económicas que ha tomado la actual administración boliviana, entre ellas la eliminación del subsidio a los combustibles.
También existe descontento contra el megapaquete de leyes minería, inversiones, hidrocarburos y economía verde, y la reforma constitucional parcial que busca mayor apertura a la inversión privada en sectores estratégicos.
Además reclaman un aumento salarial del 20%, rechazan las privatizaciones de empresas públicas y se oponen a la Ley 1720 de tierras, que permite convertir propiedades agrarias pequeñas en medianas para facilitar su uso como garantía crediticia y que, según los críticos, beneficia a grandes empresarios agroindustriales en detrimento de tierras ancestrales indígenas y campesinas.
Producto de aquello, se han producido cortes en carreteras y bloqueos en rutas que unen Bolivia con sus vecinos de Perú y Chile.
En cuanto a la seguridad, hace varios días hay vigilias frente al Palacio Quemado. El gobierno reforzó la seguridad en Plaza Murillo y accesos con oficiales del ejército y la policía, y se registran cierres y controles en varias calles del centro de La Paz.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos emitió un comunicado este domingo donde condena “todas las acciones destinadas a desestabilizar al gobierno democráticamente elegido” y expresa su apoyo a los esfuerzos del Poder Ejecutivo para restablecer el orden.
“En Bolivia, los disturbios y bloqueos han creado una crisis humanitaria, causando escasez de medicamentos, alimentos y combustible”, se señala en la pieza.
Asimismo, el pasado domingo la Conmebol confirmó que todos los equipos bolivianos que participan en torneos internacionales, Copa Libertadores y Sudamericana, deberán trasladarse a Paraguay para jugar sus partidos como locales.