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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Argentina, bajo la presidencia de Javier Milei, se alinea con Estados Unidos en la intervención en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro por narcoterrorismo. A diferencia de otros países latinoamericanos, Milei apoya abiertamente a Trump. Este posicionamiento contrasta con la postura de los gobiernos anteriores, que mantenían vínculos estrechos con el chavismo. En medio de la polémica, se cuestiona la calificación del Cartel de los Soles como "organización terrorista" tras la reducción de su importancia en la acusación contra Maduro. Argentina solicita la extradición de Maduro, detenido en EE.UU.

El gobierno argentino ratificó su apoyo a la intervención de Estados Unidos en Venezuela. A pesar de los cambios en la imputación contra Nicolás Maduro, no habrá cambios en la condena a la organización asociada al narcotráfico en la región. El fuerte contraste con la época de los Kirchner.

Mientras países como Chile, Colombia, México y Brasil condenaron a Estados Unidos, la Argentina de Javier Milei decidió pararse sin matices del lado de Donald Trump en la intervención en Venezuela y posterior captura del dictador Nicolás Maduro por cargos de narcoterrorismo y tráfico de armas.

Más allá de los matices judiciales, en un artículo de The New York Times, ratificó que el llamado Cartel de los Soles seguirá siendo considerado una “organización terrorista”.

Lejos de una diplomacia ambigua o el debate sobre violaciones al derecho internacional frente al colapso institucional venezolano, Milei reforzó un camino ya transitado durante la gestión de Mauricio Macri (2015-2019): confrontar abiertamente con el chavismo y romper cualquier herencia de los vínculos construidos durante los años kirchneristas.

A modo de repaso, entre 2003 y 2010, el expresidente argentino Néstor Kirchner y su par venezolano Hugo Chávez sellaron una alianza política, económica e ideológica que marcó una época y el sueño conjunto de la llamada “Patria Grande”.

Por ejemplo, Venezuela se convirtió en el principal sostén financiero externo de la Argentina tras el default de 2001. Ambas naciones compartieron el “No al ALCA”, impulsaron la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y construyeron una narrativa regional común.

También por aquellos años, precisamente en 2007, ocurrió el episodio de la valija con casi 800.000 dólares de Antonini Wilson en Buenos Aires, un caso que quedó atravesado por la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner y el referéndum constitucional impulsado por Chávez.

CFK y Maduro
Cristina Fernández junto a Maduro por un lado | Trump con Milei

Tras la muerte del líder venezolano en 2013, la entonces mandataria CFK mantuvo el respaldo diplomático a Nicolás Maduro, especialmente en foros internacionales, incluso cuando la debacle económica y social en Venezuela era inocultable. Paradójicamente, hasta la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, las militantes de DDHH en contra de los abusos de la dictadura, le dio su respaldo total al régimen de Maduro.

Volviendo al operativo ocurrido en la madrugada del 3 de enero, el presidente Milei celebró la captura de Maduro y respaldó públicamente a Edmundo González Urrutia, a quien reconoció como presidente electo. “Ganó las elecciones, tiene un mandato por cumplir”, afirmó. Fue una señal clara hacia Washington.

Pero la centralidad hacia González Urrutia duró poco. Es que, a las pocas horas, Trump minimizó la figura del dirigente opositor a Maduro y puso en duda la capacidad de María Corina Machado para liderar el proceso de transición. Dijo que no contaba con el respaldo ni el respeto necesarios. Milei acompañó ese giro sin fisuras: no hubo contactos con Machado ni gestos hacia la oposición más dura.

Para la Casa Blanca, un apoyo explícito a la oposición podría agravar la desestabilización interna en Venezuela y forzar una mayor presencia militar estadounidense, un escenario que Washington busca evitar.

Por qué Argentina seguirá considerando una “organización terrorista” al Cartel de los Soles

En el contexto del respaldo total de Milei a Trump, reapareció el debate sobre el Cartel de los Soles. La nota de The New York Times de la última semana generó revuelo en las redes sociales al señalar que el Departamento de Justicia de EE.UU. había reducido la centralidad del cartel en la acusación formal contra Maduro por narcoterrorismo.

Aunque el texto no niega la existencia del Cartel de Soles, sí ajusta el alcance de la imputación de Maduro, presentando a la organización como un sistema de complicidades y no tanto como un grupo estructurado con mando único.

Según apuntó Infobae, desde la Casa Rosada consideran que el Cartel de los Soles sigue activo y se atan a que aún figura en las dos listas de referencia internacional: la de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO en inglés) y la de Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT).

Vale recordar que, desde el 27 de agosto, por decisión conjunta de Presidencia, el Ministerio de Seguridad, el Ministerio de Justicia y Cancillería, el Cartel de los Soles fue incorporado al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), mediante la resolución conjunta N° 4/2025.

La lectura oficial es que los matices judiciales expuestos por The New York Times forman parte de una estrategia negociadora de Washington, no de una absolución política a Maduro.

Dos asuntos a resolver: un pedido de extradición y el paradero del gendarme detenido en Venezuela

También en la última semana, el fiscal federal argentino Carlos Stornelli pidió la extradición de Maduro, actualmente detenido y juzgado en Estados Unidos.

El pedido fue presentado ante el Juzgado Federal N° 2, a cargo de Sebastián Ramos, donde tramita una causa basada en denuncias de venezolanos por violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

Stornelli sostuvo que tomó “estado público” de la detención y recordó que sobre Maduro pesa una orden de captura vigente en la Argentina. Solicitó iniciar el procedimiento de extradición activa para que sea sometido al proceso en los tribunales de Comodoro Py.

Por otra parte, y tras el anuncio oficial de liberación de presos políticos, Argentina aguardaba noticias por Nahuel Gallo, el gendarme secuestrado en Venezuela desde diciembre de 2024 y mantenido en condición de desaparición forzada en El Rodeo 1, una prisión que funciona como enclave militar del régimen.