Internacional
Miércoles 29 abril de 2020 | Publicado a las 11:48 · Actualizado a las 23:34
"La democracia en El Salvador se tambalea": los cuestionamientos democr√°ticos sobre Nayib Bukele
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M√°s de un cuarto de siglo despu√©s del acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla del FMLN (Frente Farabundo Mart√≠ para la Liberaci√≥n Nacional), “la democracia en El Salvador se tambalea‚ÄĚ, asegura a la Deutsche Welle la soci√≥loga y latinoamericanista alemana Annika Oettler.

Sin embargo, agrega, no hay que olvidar que fue justamente “el declive de los dos partidos tradicionales y su incapacidad para resolver problemas estructurales, lo que posibilit√≥, en primer lugar, la elecci√≥n de Nayib Bukele”.

Efectivamente, “venimos de 30 a√Īos de gobierno de ARENA (derecha) y FMLN (izquierda), que dejaron muchas deudas con las necesidades m√°s apremiantes de la poblaci√≥n‚ÄĚ,
coincide Eduardo Escobar, director ejecutivo de Acci√≥n Ciudadana, una ONG especializada en la contralor√≠a social de la pol√≠tica salvadore√Īa.

Gobiernos caracterizados por la corrupci√≥n, que socavaron la confianza en los pol√≠ticos e instituciones pol√≠ticas tradicionales, pusieron “en total cuestionamiento el sistema democr√°tico‚ÄĚ y marcaron una tendencia en la ciudadan√≠a: la de “apoyar cualquier sistema pol√≠tico, aunque no fuera democr√°tico, con tal de satisfacer sus necesidades m√°s urgentes‚ÄĚ, resume Escobar.

ARCHIVO | Agence France-Presse
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Autoritarismo online y offline

Desde antes de asumir como presidente, Bukele dio “se√Īales preocupantes‚ÄĚ sobre sus credenciales democr√°ticas, afirma Escobar. Y alude a su participaci√≥n en un “tarimazo‚ÄĚ (mit√≠n pol√≠tico) del entonces alcalde de San Salvador por el FMLN, frente a la Fiscal√≠a General de la Rep√ļblica, para intimidar al fiscal de ese momento, que pretend√≠a investigarlo. O a un discurso en la Universidad de El Salvador (p√ļblica), en el que llam√≥ a exigir m√°s presupuesto universitario al Congreso, en compa√Ī√≠a de las Fuerzas Armadas y la Polic√≠a para que nadie pudiera detenerlos. O a su baja tolerancia con las voces cr√≠ticas, incluidas las de la prensa, en esos a√Īos como alcalde.

Ya en la cima del poder, Bukele, al que algunos medios llaman el presidente millennial, “ha tenido su estilo muy propio de gobernar a trav√©s de tuits p√ļblicos, con pedidos espec√≠ficos a los ministros para cumplir sus √≥rdenes‚ÄĚ, recuerda el polit√≥logo G√ľnther Maihold, subdirector del Instituto Alem√°n de Asuntos Internacionales.

Twitter es “el medio official de comunicaci√≥n institucional del presidente, desde el que ataca a todo sector que el gobierno considere opositor pol√≠tico‚ÄĚ, especialmente a la Asamblea Legislativa, y a la Corte Suprema de Justicia, adem√°s de al Ministerio P√ļblico, al Fiscal General de la Rep√ļblica, a la oficina del Ombudsman y las organizaciones de derechos humanos, enumera Celia Medrano, Directora de Programas de Cristosal, una ONG centroamericana defensora de los derechos humanos.

Las alarmas sonaron desde febrero, antes de la crisis del coronavirus, cuando el presidente amenazó con disolver el Congreso e ingresó con militares armados e invocando a Dios a la Asamblea Legislativa, dominada por la oposición.

Bukele exig√≠a as√≠ aprobar un cr√©dito millonario para su plan de seguridad y lleg√≥ a llamar a una insurrecci√≥n popular, en “una clara se√Īal de irrespeto a la divisi√≥n de poderes‚ÄĚ, se√Īala Maihold.

Como un “intento de golpe‚ÄĚ lo denunciaron los parlamentarios, incluidos los de la oficialista Gran Alianza para la Unidad Nacional (GANA), con la que el mandatario lleg√≥ al poder en junio de 2019.

Sin embargo, tras este “parteaguas en la democracia salvadore√Īa‚ÄĚ, nadie fue investigado o procesado: “La Fiscal√≠a dijo que no hab√≠a evidencia de delito‚ÄĚ, precisa el abogado salvadore√Īo Eduardo Escobar.

Desde marzo, y a raíz de la pandemia del coronavirus que provoca el Covid-19, El Salvador se halla bajo estado de emergencia y cuarentena domiciliar obligatoria, con una población empobrecida que depende en gran medida de la economía informal, comenta Medrano.

La Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, llam√≥ a respetar los derechos humanos, luego de que Bukele ordenara recluir en “centros de contenci√≥n‚ÄĚ a ciudadanos que violen la cuarentena, desconociendo resoluciones de la Corte Suprema de Justicia y su Sala de lo Constitucional.

La Asociaci√≥n de Periodistas denunci√≥ restricciones a la libertad de prensa. Y una sesi√≥n del Parlamento para superar vetos presidenciales fue suspendida por una presuntamente “significativa sospecha de Covid-19‚ÄĚ tuiteada por Bukele.

Con apoyo popular

La crisis hace a√ļn m√°s evidente “el cariz autoritario del Gobierno de la Rep√ļblica y, particularmente, de su presidente, reacio al control del resto de los √≥rganos del Estado, a someterse a las reglas democr√°ticas que establece la constituci√≥n para tomar decisiones‚ÄĚ, opina Escobar.

Bukele ha seguido despreciando al poder judicial y presionando a los legisladores para suspender las garantías constitucionales con un estado de excepción que sustituya al de emergencia. Y tiene de su lado, garantizando su autoridad, a las Fuerzas Armadas y a la Policía, advierte el director ejecutivo de Acción Ciudadana.

El presidente no tiene hoy siquiera una mayor√≠a simple en la Asamblea Legislativa salvadore√Īa. La alianza con la que gobierna, GANA, cuenta con apenas una decena de diputados (m√°s algunos disidentes de otros partidos), del total de 84 curules del que ARENA y el FMLN disponen de 37 y 23 respectivamente. Pero goza del apoyo popular mayoritario en las encuestas, recuerda Medrano. Y lo usa para seguir confrontando a la Asamblea y los partidos de oposici√≥n, con un fin claro, insiste por su parte Escobar: reforzar el rechazo a estos partidos -en el que se basa su popularidad entre la ciudadan√≠a- y generarles un mayor desgaste de cara a las elecciones legislativas y municipales en febrero de 2021.

ARCHIVO | Agence France-Presse
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Instituciones d√©biles y ¬Ņfuerte crimen organizado?

“Bukele ha orientado toda su estrategia pol√≠tica a sustituir al Parlamento en sus funciones, con un mando √ļnico centrado en su persona, en relaci√≥n directa con los ciudadanos, v√≠a Twitter‚ÄĚ, resume el polit√≥logo Maihold.

Si su partido obtiene la mayor√≠a simple el pr√≥ximo a√Īo, las instituciones podr√≠an verse a√ļn m√°s debilitadas: el presidente “eliminar√≠a el poco contrapeso que a√ļn tiene en el Legislativo, y podr√≠a llegar a influir en la elecci√≥n del fiscal general, y de los magistrados de la Corte de Cuentas y de la Corte Suprema de Justicia‚ÄĚ, advierte el abogado Escobar.

“Por un lado, el presidente utiliza la crisis del coronavirus en su pugna con las instituciones estatales, en las que a√ļn dominan las redes de ARENA y FMLN. Pero, por otro, se trata tambi√©n de luchar por el control territorial, con medios autoritarios‚ÄĚ, advierte la soci√≥loga Oettler, que ha investigado sobre el terreno en El Salvador y otros pa√≠ses centroamericanos.

La crisis del coronavirus ha propiciado que se decrete un plan de contingencia que se convierte, al mismo tiempo, en un plan de seguridad contra las maras, luego de que las muertes violentas repuntaran este fin de semana y el presidente autorizara el uso de fuerza letal contra el crimen organizado. Todo, advierte Escobar, sin dejar de atacar a la oposici√≥n por los supuestamente “evidentes v√≠nculos de pol√≠ticos‚ÄĚ con estos cr√≠menes.

Bukele presentó un Plan de Control Territorial para acabar con la delincuencia, que ha sido cuestionado por contemplar prácticas ya criticadas por defensores de derechos humanos a gobiernos anteriores, explica Medrano, desde Cristosal. Fue celebrado por disminuir los homicidios diarios y controlar la presencia de pandillas en determinados territorios, con la presencia de militares.

Pero, el repunte muestra ahora que “las pandillas nunca han reducido su capacidad operativa ni su presencia en esos territorios y comunidades‚ÄĚ, opina la defensora de derechos salvadore√Īa. Y que el uso excesivo y arbitrario de la fuerza contra personas privadas de libertad es el mecanismo publicitario inmediato del gobierno para transmitir una sensaci√≥n de seguridad.

Entre especialistas, se debate hace tiempo sobre “gobernanza criminal‚ÄĚ, dice Oettler, que estudia la sociolog√≠a de la violencia y del desarrollo, la justicia transicional y estructuras sociales comparadas. Y se refiere al fen√≥meno de que actores criminales establezcan y garanticen por la fuerza el orden social en contextos locales. Lo que hacen, en El Salvador, las pandillas.

Seg√ļn medios locales, las principales, Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, ordenaron respetar el confinamiento bajo amenazas de muerte en zonas bajo su control. Pero, opina Oettler, “la actual crisis del coronavirus afecta la econom√≠a criminal en barrios pobres. As√≠ que esta es tambi√©n una lucha de poder entre actores criminales y un presidente populista autoritario‚ÄĚ.

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