Internacional
Viernes 29 marzo de 2019 | Publicado a las 17:47 · Actualizado a las 18:02
5 a√Īos y 26 operaciones: la historia de la colombiana v√≠ctima de un fulminante ataque con √°cido
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Corr√≠a el 27 de marzo del 2014. Un d√≠a normal en la vida de Natalia Ponce de Le√≥n, de 33 a√Īos.

La colombiana se encontraba en el departamento en el que habitaba con su madre en Santa B√°rbara, en la capital, Bogot√°.

Una llamada desde la recepción avisaba a la joven, de la presencia de un hombre que se identificó como su ex novio, Bernardo.

Natalia baj√≥ y vio a un sujeto de espaldas, quien le pareci√≥ desconocido. Era Jonathan Vega Ch√°vez, su agresor, quien lanz√≥ √°cido sulf√ļrico al rostro de la mujer. Acto seguido sali√≥ corriendo, mientras ella con el rostro empapado comenzaba a sentir un creciente dolor.

Subió como pudo a su departamento y se metió a la ducha, algo que complicó el estado de su piel. Fue entonces que acudió de emergencia a un centro médico donde la piel de su rostro, brazos y parte de su estómago, se desprendía por partes.

La videovigilancia del edificio permitió identificar al hombre. Fue arrestado días después del ataque.

Un agresor obsesionado

Este, que desde un inicio fue catalogado como uno de los peores casos de violencia de género en suelo colombiano, tiene varios matices.

Natalia no conoc√≠a a Jonathan. Este √ļltimo s√≠ a ella, porque se hab√≠a obsesionado. De dos millones de mujeres residentes en Bogot√°, puso sus ojos y pensamientos enfermizos sobre Ponce.

Enfermizos, sí, ya que con varias pruebas psiquiátricas, se comprobó que el sujeto consumía heroína y era esquizofrénico, producto de su adicción.

Al rendir su declaraci√≥n, el psiquiatra Luis Alberto Ram√≠rez, dijo a las autoridades que “Vega alucinaba con su v√≠ctima, y que en la confusi√≥n de su delirio ve√≠a que Natalia Ponce se burlaba de sus genitales, de su sexualidad”, testimonio que recog√≠a hace dos a√Īos el peri√≥dico El Heraldo.

En diciembre de 2016, el juicio en contra del sujeto segu√≠a su curso. El circuito de Bogot√° (tribunal) declar√≥ que pod√≠a responder penalmente a sus acciones. Posteriormente fue sentenciado a 21 a√Īos de prisi√≥n. Natalia, en tanto, continuaba su recuperaci√≥n bajo el suplicio que significa operaci√≥n tras operaci√≥n.

El cirujano a cargo de la reconstrucci√≥n del rostro y brazos de la v√≠ctima, declar√≥ en entrevista a medios como CNN en Espa√Īol, la complejidad de los procedimientos.

La dermis que fue colocada principalmente en el rostro de la joven mujer fue rechazada por su propia piel, proceso que tomó hasta 4 intentos en el quirófano.

“Hizo como una retracci√≥n. El p√°rpado se volte√≥ hacia arriba, (el superior) el de abajo se volte√≥ hacia abajo. La nariz casi se pierde. Pr√°cticamente se perdieron todos los tejidos superficiales. Estaba muy quemada. El labio superior se peg√≥ a la punta de la nariz, porque no ten√≠amos nada de piel”, relata el profesional Jorge Luis Gaviria.

Semana.com
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Decenas de cirugías y mucha fe

El pasado mi√©rcoles se cumplieron 5 a√Īos de este terrible ataque, que estremeci√≥ a la sociedad colombiana. Natalia dej√≥ de todo viso de victimizaci√≥n. En cambio, lanz√≥ un mensaje en su cuenta de Instagram sobre su proceso de recuperaci√≥n que acompa√Ī√≥ con una imagen comparativa de 2014 a la fecha.

Medios locales como Noticias Caracol hicieron eco del posteo, en el que Ponce se confiesa con optimismo.

‚ÄúMuchos d√≠as y noches me pregunt√©: ‚Äė¬ŅPor qu√© yo? ¬ŅPor qu√© tanto dolor?‚Äô, pero mi familia, mis amigos y todos ustedes me han dado la fuerza para salir adelante. Hoy, mi vida es bella y llena de luz, perd√≥n, amor y tolerancia, porque a pesar de la adversidad… la vida renace‚ÄĚ.

Su experiencia, aunque dolorosa, indudablemente, la mostr√≥ al mundo, al punto de obtener premios como 100 mujeres de la BBC, entre otros, adem√°s de ser la portavoz de charlas y campa√Īas en contra de ataques con √°cido hacia mujeres, logrando despertar el inter√©s de las autoridades de su pa√≠s en el tema y hasta elevar las penas contra quienes usen estas formas de ataque hacia las f√©minas.

‚ÄúQuisieron apagar la luz de mi vida, pero lo √ļnico que lograron fue encenderla, empoderarla y llenarla de esperanza‚ÄĚ, dijo Natalia.

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