Internacional
Sábado 30 junio de 2018 | Publicado a las 23:01 · Actualizado a las 23:25
Balas y voto: la violencia sangrienta que enturbia las elecciones en México
Publicado por: Jonathan Flores La información es de: Agence France-Presse
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Las elecciones generales del domingo son las más grandes en la historia de México y también las más violentas, con al menos 136 políticos asesinados desde septiembre, cuando se inició el proceso electoral.

Una imagen quedar√° para siempre grabada de la campa√Īa electoral mexicana: un aspirante a diputado se toma una “selfie” y es inmediatamente baleado por la espalda.

Fernando Purón, candidato a diputado federal por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue asesinado cuando se tomaba una foto con una simpatizante al salir de un debate en el que habló varias veces del combate que libró contra Los Zetas, uno de los cárteles más brutales de México, cuando era alcalde de Piedras Negras, Coahuila.

Purón es tan solo uno de los 136 políticos que han sido asesinados desde que comenzó en septiembre el proceso electoral en México (de ellos 28 eran precandidatos y 20 más candidatos), de acuerdo con la consultora Etellekt.

Un n√ļmero significativamente mayor al registrado en 2012, cuando nueve pol√≠ticos y un candidato fueron asesinados, a√Īade.

Esto no es m√°s que una muestra -seg√ļn los expertos- de la sangrienta penetraci√≥n del crimen organizado que busca granjearse fidelidades entre las autoridades para obtener dominio territorial.

As√≠ tienen garant√≠as de que √©stas “obedezcan sus instrucciones como sicario o como var√≥n del crimen organizado”, explica a la AFP Luis Carlos Ugalde, consultor y expresidente de la autoridad electoral mexicana.

“Si piensan que alg√ļn pol√≠tico no va a transar, negociar, ceder, lo matan”, destaca.

La violencia en M√©xico crece a pasos agigantados. Cuerpos mutilados, calcinados, abandonados en carreteras; polic√≠as y militares emboscados; mujeres violadas, degolladas encontradas flotando en r√≠os, son im√°genes que se repiten en los √ļltimos a√Īos.

Muerte a periodistas

Más de 25.300 asesinatos violentos se cometieron en 2017, cifra más alta desde que inició en 1997 el recuento oficial de la secretaría de Gobernación (Interior).

Esos crímenes tuvieron como escenario tanto destinos turísticos, como Los Cabos, Baja California Sur, hasta las zonas más deprimidas del país de 120 millones de habitantes, de los cuales poco más de 50 millones están sumidos en la pobreza.

La violencia también alcanza a reporteros en un país considerado como uno de los más peligrosos para ejercer periodismo. Autoridades informaron este sábado del asesinato de José Guadalupe Chan en el estado de Quintana Roo (este). Chan trabajaba para el portal de noticias Playa News y su muerte lo ha convertido en el sexto comunicador ultimado en 2018 en México.

El √ļltimo reporte del periodista fue el asesinato de un militante del PRI en una comunidad vecina ocurrido la tarde del viernes.

“Plata o plomo”

Existe creciente evidencia de que mafias dedicadas al narcotr√°fico y otros delitos tratan de participar en la vida pol√≠tica, especialmente en el √°mbito municipal, para incidir en los resultados de las elecciones, impulsando a personas que les son afines y amedrentando a quienes se oponen, se√Īala Guillermo Zepeda, investigador del Colegio de Jalisco.

“Es tal cual el tema de plata o plomo”, advierte.

La poderosa presencia del crimen organizado en estados como Guerrero (sur) y Michoac√°n (oeste), con mayor n√ļmero de v√≠ctimas y candidatos amenazados, ha calado en las estructuras de los gobiernos locales, as√≠ como en la vida social y econ√≥mica de comunidades que dependen de sus actividades il√≠citas.

A ello se suma el establecimiento de redes clientelares que proveen de alg√ļn tipo de beneficio a las poblaciones, asentando su influencia.

“Deber√≠amos de preguntarnos cu√°ntos candidatos no son asesinados justamente porque responden al crimen organizado”, alert√≥ Ugalde.

“Estrategia punitiva”

La violencia se disparó cuando en diciembre de 2006 el entonces presidente Felipe Calderón, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), decidió sacar a los militares de sus cuarteles para enfrentar a narcotraficantes.

Desarroll√≥ “una estrategia punitiva con la que intentaba romper cualquier tipo de vaso de comunicaci√≥n o v√≠nculo entre narcotraficantes y autoridades locales y estatales”, subray√≥ Rub√©n Salazar, director de Etellekt.

Pero lo √ļnico que logr√≥ “fue fragmentarlos”. Desde entonces, “surgieron infinidad de c√©lulas delictivas que ahora se est√°n enfrentando de forma cada vez m√°s radical por el control de los territorios”, explic√≥.

Para los expertos, la solución no es solo el uso de la fuerza sino una atención y acción permanente del Estado en las zonas más conflictivas.

“La soluci√≥n √ļnica, real y factible es que el Estado mexicano mine, debilite la fuerza del crimen organizado”, remata Ugalde.

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