Una noche, un vestido negro y una confesión de infidelidad bastaron para crear una de las imágenes más recordadas de la princesa Diana de Gales. Más de tres décadas después, el llamado “vestido de la venganza” de Lady Di vuelve a ser noticia: la prenda saldrá a subasta el próximo 9 de diciembre y podría alcanzar los 300 mil dólares.
Pero su importancia tiene poco que ver con su precio. El diseño de Christina Stambolian se convirtió en una pieza de la cultura pop porque Diana lo utilizó justo cuando todas las miradas estaban puestas sobre el quiebre de su matrimonio con el entonces príncipe Carlos, actual rey Carlos III.
Todo ocurrió en junio de 1994. Esa noche, Carlos apareció en una entrevista televisiva con la BBC en la que reconoció públicamente que había sido infiel durante su matrimonio.
Diana, en tanto, tenía otro compromiso: una cena benéfica organizada por Vanity Fair en la Serpentine Gallery de Londres. Y lejos de cancelar su aparición, decidió asistir.
El vestido que Diana había considerado “demasiado sensual”
La princesa tenía pensado usar un diseño más tradicional de Valentino. Sin embargo, cambió de opinión a última hora y buscó en su armario un vestido que había comprado tres años antes y que nunca se había atrevido a estrenar porque lo consideraba “demasiado sensual”.
Era un modelo negro de seda creado por la diseñadora griega Christina Stambolian: corto, ceñido, con los hombros completamente descubiertos y un escote que rompía con la imagen mucho más conservadora que Diana había mostrado durante sus años como integrante de la familia real.
Según recordó posteriormente Anna Harvey, estilista de la princesa, aquella noche Diana simplemente “quería verse espectacular”. Y lo consiguió.
Completó el look con zapatos y bolso negros, además de un llamativo collar de perlas con un zafiro rodeado de diamantes. La piedra originalmente formaba parte de un broche que la reina madre le había regalado con motivo de su matrimonio.
Mientras Carlos hablaba por televisión sobre su infidelidad, Diana llegó sonriente al evento frente a decenas de cámaras.
¿Por qué lo llaman el “vestido de la venganza”?
La respuesta llegó a la mañana siguiente. Las fotografías de Diana dominaron la prensa británica y su elección de vestuario comenzó a interpretarse como una respuesta silenciosa a la humillación pública que atravesaba. Así nació el apodo de “revenge dress” o “vestido de la venganza”.
La princesa nunca necesitó llamarlo así. Fue la prensa la que convirtió aquel vestido negro en una especie de declaración de independencia.
Morgane Halimi, directora global de bolsos y moda de Sotheby’s, sostiene que Diana entendía de manera instintiva que la ropa podía funcionar como un lenguaje.
“A su manera, la princesa Diana convirtió el vestido en uno de los mensajes más poderosos que jamás transmitió, durante uno de los episodios más escudriñados y emocionalmente intensos de su vida”, explicó a BBC.
Para Halimi, aquella aparición también permitió que Diana recuperara algo que durante esos años parecía estar en manos de la prensa y la monarquía: el control sobre su propia historia.
“Se adentró en un momento en el que gran parte de su historia estaba siendo contada por otros y, a través de su elección de vestuario, retomó el control de su propia narrativa”, añadió.
De un vestido guardado a un ícono de la cultura pop
Diana nunca volvió a utilizarlo, pero la imagen sobrevivió a aquella noche.
Más de 30 años después, diseñadores siguen tomando a la princesa como referencia y el “vestido de la venganza” continúa apareciendo en retrospectivas de moda, redes sociales y homenajes.
Su influencia incluso llegó recientemente a la alta costura. Matthieu Blazy cerró un desfile de Chanel con un pequeño vestido negro que evocaba el famoso modelo de Diana, en lugar del tradicional vestido de novia que suele poner punto final a estas presentaciones, recogió Telegraph.
Ahora, el original “vestido de la venganza” cambiará nuevamente de manos.
Sotheby’s lo subastará el 9 de diciembre y estima que podría venderse por unos 300 mil dólares. Antes recorrerá distintas sedes de la casa de subastas, con exhibiciones previstas en Londres, Hong Kong, Ginebra y Nueva York.
La actual propietaria lo adquirió junto a su marido en 1997, cuando Diana decidió vender 79 vestidos de su guardarropa para recaudar fondos destinados a organizaciones benéficas.
“Mi difunto marido y yo sabíamos que este vestido era algo especial”, recordó la mujer. “Pasó de ser un vestido de cóctel a una declaración en el tiempo que tardaron en fotografiarla”.
Quizás allí está la razón por la que aquella prenda sigue fascinando tres décadas después. No fue simplemente el vestido que Diana eligió para una gala.
Fue el que convirtió una noche marcada por la confesión de Carlos en una de las imágenes más poderosas de Lady Di.