El príncipe George está a semanas de iniciar una nueva etapa en el colegio Eton, uno de los establecimientos más prestigiosos del Reino Unido. Aunque el heredero al trono británico recién cumplió 13 años, sus padres, los príncipes de Gales, ya preparan una estrategia para resguardar su vida privada y la de sus hermanos frente al creciente interés de la prensa.
Según explicó a ABC el periodista y autor especializado en la familia real británica, Simon Vigar, Kate y William evalúan recuperar el llamado “Acuerdo de Caballeros” (“Gentleman’s Agreement”), un pacto informal que años atrás permitió al propio William vivir sus primeros años universitarios y el inicio de su relación con Kate Middleton lejos del escrutinio mediático.
La idea de este acuerdo cobra fuerza justo cuando el príncipe George comienza esta nueva etapa escolar. De acuerdo con las informaciones conocidas, los príncipes de Gales buscan que tanto él como Charlotte, de 11 años, y Louis, de 8, puedan enfrentar sus primeras experiencias personales y sentimentales con la mayor normalidad posible.
El “Acuerdo de Caballeros” con el que buscan proteger al príncipe George
El denominado “Acuerdo de Caballeros” surgió cuando el príncipe William estudiaba primero en Eton y luego en la Universidad de St. Andrews, en Escocia. En esa época, el Palacio y los medios británicos alcanzaron un entendimiento informal para respetar su privacidad mientras cursaba sus estudios.
Ese compromiso permitió que William y Kate Middleton, quienes se conocieron en St. Andrews en 2001, desarrollaran su relación lejos de las portadas. Comenzaron como amigos, luego compartieron vivienda con otros estudiantes y mantuvieron su romance fuera del foco público durante cerca de dos años, gracias al respeto que la prensa dio a ese acuerdo.
Según Simon Vigar, la única vez que ese pacto se quebró ocurrió en 2001, cuando una productora perteneciente al príncipe Eduardo intentó grabar a William dentro del campus universitario. La seguridad del recinto intervino para impedir la filmación y, posteriormente, la empresa ofreció una disculpa pública.
Un desafío mayor en la era de las redes sociales
Vigar cree que un acuerdo similar podría aplicarse ahora con el príncipe George y sus hermanos Charlotte y Louis, aunque advierte que el escenario actual resulta mucho más complejo por el impacto de internet y las redes sociales.
“Creo que habrá discusiones ocasionales sobre lo que puede publicarse de la gente con la que salen”, afirmó Simon Vigar.
El autor sostiene que, a diferencia de hace dos décadas, hoy resulta mucho más difícil controlar las imágenes o información que publican usuarios anónimos en redes sociales, ya que, una vez que un contenido se viraliza, prácticamente desaparece cualquier posibilidad de retirarlo de circulación.
La legislación también juega un papel clave
En Reino Unido, la legislación entrega protección especial a los integrantes de la familia real, especialmente a los menores de edad. Si bien los fotógrafos pueden captarlos en espacios públicos, existen restricciones sobre las circunstancias en que pueden hacerlo.
Además, tras la muerte de la princesa Diana, los principales medios británicos acordaron evitar conductas intimidatorias, persecuciones persistentes y desistir de obtener imágenes cuando el protagonista así lo solicite.
A eso se suma el sistema conocido como Royal Rota, mediante el cual los medios se turnan para cubrir las actividades oficiales de la familia real, un mecanismo que obliga tanto al Palacio como a la prensa a respetar las reglas acordadas.
Según Vigar, William también ha dado señales de querer mantener esa línea de protección hacia su familia. “Guillermo dejó caer pistas importantes en el documental de Apple sobre los cambios que quiere hacer”, comentó el especialista.
En esa producción, el príncipe expresó su incomodidad por el escrutinio mediático “insaciable” y dejó en evidencia su intención de proteger a Kate y a sus hijos, incluso involucrándose personalmente en su rutina diaria, como llevarlos al colegio.
Sin embargo, con George cada vez más cerca de la adolescencia y de una mayor exposición pública, Kate y William saben que mantener ese equilibrio será cada vez más difícil. Su apuesta pasa por intentar que la historia se repita y que el acuerdo que protegió su propio romance también resguarde los primeros amores de la próxima generación de la monarquía británica.