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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Investigadores del Museo de Historia Natural Río Seco en Punta Arenas rescataron valioso material histórico de la cultura kawésqar, incluyendo un diccionario inédito de su lengua en peligro de extinción.

Investigadores del Museo de Historia Natural Río Seco (MHNRS), en Punta Arenas, han reunido una importante cantidad de material histórico de la cultura kawésqar y, entre esta compilación, un diccionario inédito de su lengua, que actualmente está en peligro de extinción.

En este trabajo recopilatorio, donde también participaron integrantes de comunidades kawésqar, figuran manuscritos, registros de campo, películas, fotografías, publicaciones especializadas y otros materiales de alto valor histórico y científico que contribuyen a la preservación de esta cultura.

Gran parte de este material corresponde a casi 50 años de trabajo del destacado lingüista chileno Oscar Aguilera Faúndez, que falleció en 2024 tras dedicar su vida a estos estudios. De hecho, fue hasta entonces el único hablante de esta lengua que no pertenece al pueblo originario.

Ahora, un grupo conformado por Miguel Cáceres Murrie, director del MHNRS, el lingüista Patricio Rodríguez Contreras y los antropólogos Danilo Petrovich Jorquera y Joaquín Bascopé Julio, están realizando la labor de rescate y documentación, trabajando de la mano con las comunidades.

Resulta que, durante décadas, una buena parte de los documentos y registros rescatados estuvieron dispersos en distintas instituciones chilenas y extranjeras, así como en colecciones personales. Con esta iniciativa, el patrimonio kawésqar volvió a la región de Magallanes para ser organizado, preservado y difundido.

Un diccionario inédito de la lengua kawésqar

El diccionario inédito de la lengua kawésqar es fruto de más de 15 años de investigación de Aguilera en colaboración con el antropólogo José Tonko Paterito, descendiente kawésqar. En declaraciones a BiobioChile, Patricio Rodríguez explica que este sería “el legado lexicográfico más importante del kawésqar”.

En 2005, el profesor Aguilera ya había publicado el Diccionario conciso de la lengua kawésqar, que fue el primer documento lexicográfico moderno para una lengua de la que solo se habían registrado vocabularios.

Sin embargo, el nuevo documento lexicográfico contiene muchos más detalles. De acuerdo con Rodríguez, es más descriptivo y unidireccional. Esto significa que no solo incluye información gramatical, sino también un registro detallado de las variantes asociadas a cada entrada y de su uso en contextos reales.

“Por ejemplo, distingue diez tipos de sufijo, cinco tipos de pronombres e incorpora elementos de la morfología, como marcas de caso o de aspecto verbal. Además, cada entrada remite a ejemplos de uso registrados en el corpus completo del profesor Aguilera. Por lo que, a diferencia de un diccionario de equivalencias, este es un documento que dialoga directamente con décadas de registros de la lengua y de sus prácticas culturales”, señala.

“Se trata de un proyecto de grandes dimensiones, cuya magnitud era plenamente reconocida por el profesor Aguilera. De hecho, en alguna entrevista mencionó que la letra “K” contaba preliminarmente con 500 páginas“, añade.

El investigador recalca la importancia patrimonial de estos materiales, no solo por la gran extensión del corpus analizado y la cantidad de entradas y descripciones, también porque representan una valiosa oportunidad para futuras investigaciones.

Conociendo nuevas palabras

Rodríguez cuenta que este nuevo diccionario consta de dos tomos. El primero está completo, mientras que el segundo aún no está sistematizado como diccionario, pero ya hay un registro completo de los ejemplos de uso asociados a cada lema desde la A hasta la X, lo que constituye la base para la elaboración de su continuación.

Entre los nuevos significados que han podido recopilar allí, el lingüista comenta que uno de los más llamativos es el término “awás” porque “es un muy buen representante del carácter aglutinante y polisintético de la lengua”.

Solo este concepto, señala, ocupa más de 4 páginas. “El profesor Aguilera lo asocia con los significados de cocer, cocinar, calentar y quemar, pero, más que su riqueza semántica, lo que destaca es su gran riqueza morfológica. Es decir que la palabra varía dependiendo de si la acción de “quemar” aún dura en el tiempo, si es que finalizó, si es que se repite, si es que se realiza para un uso práctico o cotidiano, si lo quemado es un sólido o si es un líquido”, puntualiza.

El kawésqar concentra en una sola palabra información que en español suele expresarse mediante varias palabras. También, la palabra da cuenta de las prácticas culturales vinculadas al fuego y de la importancia que cobra en la vida cotidiana”, explica el investigador.

Ahora, el MHNRS está desarrollando labores de catalogación y descripción de los materiales inéditos. Luego planean editar estos registros y documentos para una pronta publicación o publicaciones que contribuyan a poner en valor la historia y la lengua del pueblo kawésqar.

“Estos datos son importantes en términos patrimoniales porque permiten que las comunidades se reencuentren con su pasado”, apunta Rodríguez.

“Además, más allá de su valor lingüístico, este trabajo es un reconocimiento al esfuerzo de quienes dedicaron décadas a preservar el conocimiento del pueblo kawésqar. En particular, el trabajo del profesor Aguilera, quien consagró gran parte de su vida al estudio y documentación de esta lengua, y del profesor José Tonko, quien con su generosidad y compromiso contribuyó de manera decisiva a resguardar y transmitir este patrimonio”, concluye.