Economía
Domingo 11 agosto de 2019 | Publicado a las 20:05 · Actualizado a las 08:59
Los 10 trucos psicológicos que usan los supermercados para hacerte comprar más de la cuenta
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El asunto no es si nos ha pasado, sino cu√°ntas veces: entras al supermercado s√≥lo por una caja de leche, pero sales con un carro lleno de mercader√≠a. ¬ŅC√≥mo es que caemos siempre en lo mismo?…

Bueno, no te culpes. No tanto al menos. Sucede que los supermercados se han hecho realmente muy, muy astutos en el arte de hacer que compres cosas que ni siquiera sabías que existieran. Para ello, usan un conjunto de trucos psicológicos que en Estados Unidos ya tiene un nombre: el efecto Target, debido a que esta cadena es de las que mejor sabe aprovecharlos.

Pero como tampoco se trata de dominación mental al estilo Jedi, conociendo sus trucos y con algo de voluntad, es posible que la próxima vez que entres a aquel templo del imperio del consumo llamado supermercado, puedas salir sólo con lo que tenías anotado en tu lista (y tus finanzas en orden).

1) Quédate todo el tiempo que quieras (ojalá, para siempre)

Rodrigo Saenz | Agencia Uno
Rodrigo Saenz | Agencia Uno

¬ŅRecuerdan que hasta los 80 los supermercados eran tiendas oscuras, muy toscas y abarrotadas de productos, que parec√≠an bodegas grandes? Hoy, los supermercados te reciben con alfombra roja. Est√°n dise√Īados para lucir bien y hacer que te sientas bien. Muchos de ellos incluso tienen espacios donde puedes sentarte a comer o tomar un caf√©. Que vivas la “experiencia” de comprar.

Y esto es por una razón muy simple: entre más tiempo te quedes, más posibilidades hay de que sigas comprando. Que vayas a la tienda por 4 ó 5 cosas y huyas de inmediato no es negocio. Que vayas con toda la familia y pases la tarde completa ahí, sí que lo es.

“Las luces, los colores brillantes… todo est√° hecho para despertar tus emociones y hacer que te sientas bien, lo que claro, te anima a comprar”, explic√≥ a NBC el psic√≥logo cl√≠nico Kevin Chapman.

Es el mismo motivo por el que los supermercados han ido creciendo en tama√Īo. Adem√°s de contener m√°s productos, te proveen m√°s espacio vital y aumentan tu bienestar. Siempre es m√°s agradable estar en un Jumbo o un L√≠der, que en un estrecho L√≠der Express o Santa Isabel.

Solución: programa mentalmente de antemano tu compra. A qué vas al supermercado, qué piensas llevar y cuánto deberías tardar.

2) Vamos a llenar ese carro

Rodrigo Saenz | Agencia Uno
Rodrigo Saenz | Agencia Uno

El carro de supermercado naci√≥ en 1937 en un local de abarrotes de Oklahoma, cuando su due√Īo, Sylvan Goldman, se pregunt√≥ c√≥mo lograr que sus clientes llevaran m√°s productos de los que sus brazos pod√≠an cargar.

Y vaya que lo logr√≥. A partir de entonces la idea se fue perfeccionando y los carros de supermercado se han hecho cada vez m√°s grandes, bajo la premisa de que los seres humanos sentimos la necesidad de llenar los recipientes que utilizamos (misma raz√≥n por la que cuando est√°s a dieta, te aconsejan usar platos m√°s peque√Īos para servirte comida).

No se extra√Īen entonces de que los supermercados ofrezcan muy pocos o ning√ļn canasto, y que de haber carros de tama√Īo medio, sean minor√≠a. “Si nos acercamos a la caja con el carro medio vac√≠o, nos abruma esa sensaci√≥n de que no compramos suficiente”, explica Psychology Spot.

Soluci√≥n: lleva un canasto o carro cuyo tama√Īo sea acorde a la compra que deseas hacer. Es m√°s, no lleves ninguno si s√≥lo necesitas un par de productos. Desafiarte a llevar s√≥lo lo que puedas cargar con las manos es una buena forma de ponerte l√≠mites.

3) Todo a $990

Oh sí, la vieja confiable. Un truco más viejo que el hilo negro pero que sigue funcionando a la perfección por nuestra incapacidad de detectar que cuando un producto está ofrecido a $990, en realidad está mucho más cerca de los miles que de las centenas.

Lo peor es que mientras m√°s productos llevamos en estas condiciones, como no podemos redondear las cifras, afecta nuestra capacidad de llevar mentalmente las cuentas y acaba excediendo por mucho nuestro total estimado.

Soluci√≥n: lleva las cuentas con la calculadora de tu tel√©fono. A ella no la enga√Īan.

4) Los productos b√°sicos al fondo

¬ŅTe has fijado en que los productos m√°s requeridos como el pan, la leche y los huevos siempre est√°n al fondo del supermercado? Pues lo hacen a prop√≥sito. No para fastidiarte, claro, sino para que obligatoriamente debas pasar por otros pasillos de cosas m√°s suntuarias en tu camino.

Así, mientras sólo buscabas algo para la once, acabas recordando que hace tiempo buscabas un limpiador de bronce y un CD con lo mejor de Camilo Sesto (que además está a $990).

Es el mismo truco que usan en las tiendas de retail, donde en vez de bajar directamente de un piso a otro por la escalera mec√°nica, te obligan a dar un rodeo para que aproveches de vitrinear.

Solución: nada que hacer salvo hasta que se invente la teletransportación. Entre tanto, mantén la vista al frente.

5) ¬°Vamos a revolverlo todo!

Mario D√°vila | Agencia Uno
Mario D√°vila | Agencia Uno

El ser humano es animal de costumbres. No sólo tiendes a llevar siempre los mismos productos y en la misma cantidad, sino que rápidamente construyes una ruta mental sobre cuál el camino más rápido para encontrarlos.

Como vimos en el primer punto, eso es fatal para los supermercados, as√≠ que no te extra√Īe que de vez en cuando tus productos preferidos cambien de ubicaci√≥n. La idea es evitar las compras “robotizadas”, y exponerte a otros productos en los que podr√≠an interesarte.

Lo bueno es que los supermercados saben que no pueden usar esta estrategia con demasiada frecuencia, o terminarían hartando a sus clientes.

Solución: mira los carteles que anuncian el contenido al inicio de cada pasillo. Te ahorrarán tiempo y evitarás exponerte a la tentación de nuevos productos.

6) Abriendo apetitos, abriendo billeteras

Sebasti√°n Beltr√°n | Agencia Uno
Sebasti√°n Beltr√°n | Agencia Uno

Qué ricos aromas y sabores hay en el supermercado. El olor del pan recién hecho. Una prueba de chocolates en la pastelería. A veces incluso te esperan con una parrillada en la puerta.

No, no es de buena gente. Tal como explican en The Food Network, abrirte el apetito puede ser un poderoso incitador de compra. ¬ŅC√≥mo resistir esos pasteles frescos reci√©n hechos que se ven en la vitrina?

Solución: nunca, pero nunca (y esto es como las reglas de los Gremlins) vayas al supermercado con hambre. Tus compras de alimentos podrían duplicarse por el sólo hecho de que tratas de satisfacer a tu estómago sensorialmente.

7) Productos a tu altura. Literalmente.

Sebasti√°n Brogca | Agencia Uno
Sebasti√°n Brogca | Agencia Uno

En un supermercado nada está dispuesto al azar, de eso pueden estar seguros. Incluso las góndolas en los extremos de cada pasillo se venden a las marcas, como exhibidores premium.

Pero dentro de cada corredor también hay posiciones de privilegio. La principal son los productos que están a la altura de tu vista. Esos son los que el supermercado quiere que veas -desde luego- y no necesariamente son los más convenientes. Por el contrario, los productos más económicos (o que menos incentivo dan a la tienda) suelen estar abajo, donde cuesta más alcanzarlos.

Sin embargo hay otra altura importante: la altura ni√Īo. En secciones como los cereales, dulces, bebidas gaseosas y desde luego, la jugueter√≠a, los productos m√°s tentadores no estar√°n a tu altura, sino a la de ellos. El asunto es fomentar una procesi√≥n interminable de “mam√°/pap√°, ¬Ņc√≥mprame esto?”.

Y un tema m√°s es la llamada “venta cruzada”. Esto es ubicar juntos productos que en apariencia no tienen relaci√≥n pero, una vez comprado uno, el siguiente hace sentido. Va m√°s all√° de la pasta junto a la salsa de tomates. Se trata, por ejemplo, de vender ca√Īas de pescar junto a parches curita.

Solución: practica tu elongación revisando bien cada estantería del pasillo, sobre todo las que están más abajo.

8) El “regalo” para los ni√Īos

Y ya que estamos hablando de los ni√Īos, ellos son uno de los principales motivadores de compra para los padres (preg√ļntenle a McDonald’s). Lo curioso es que esto puede ocurrir en categor√≠as de productos donde la relaci√≥n no es tan evidente.

Un ejemplo son los detergentes de ropa. Salvo que realmente adores el perfume de uno en especial, es probable que decidas tu detergente en base al precio. Los fabricantes lo saben, y por eso cada cierto tiempo realizan promociones no para ti, sino para los ni√Īos. As√≠, cuando ellos ven que el envase viene con el superh√©roe de moda o un juguete para armar, presionan por obtenerlo.

Soluci√≥n: no hay mucho que hacer, salvo dejar a los ni√Īos con los abuelos.

9) M√ļsica para las masas

¬ŅHas reparado en c√≥mo la m√ļsica de supermercado siempre es agradable? Probablemente no sean los √©xitos de moda, pero de alguna forma, hacen que coincidan con el gusto com√ļn.

Esto es porque varios estudios comprueban que el ritmo de la m√ļsica suave nos hace sentir bien e impulsa el deseo de compra, explica Psychology Spot. Por eso las elecciones van desde m√ļsica cl√°sica hasta temas de nostalgia. La idea es agradarte, pero sin distraer de lo que est√°s haciendo.

Soluci√≥n: ponerte aud√≠fonos o centrarte en las conversaciones de quienes te acompa√Īan.

10) La compra por impulso

Otra ubicaci√≥n de excelencia al interior de un supermercado es justo frente a las cajas. En el momento en que debes hacer la fila para pagar, es cuando quedas expuesto a un mont√≥n de delicias o accesorios aparentemente √ļtiles, por lo regular a bajo precio.

Es la √ļltima chance de la tienda de exponerte a productos que podr√≠as querer llevar no porque los necesites (los productos de esa secci√≥n nunca son necesarios), sino porque “yo lo merezco”.

Esto se denomina compra por impulso. Después de todo, qué mas da una barra de chocolate de $990.

Solución: ejercita la fuerza de voluntad. El psicólogo Kevin Chapman insiste en la necesidad de hablar con uno mismo previo a la compra, de la misma forma en que nos daríamos una charla motivacional.

“Las personas que tienen un buen control sobre sus emociones no suelen ser v√≠ctimas del exceso de compras, y es porque ya tienen sus ideas y planes de antemano”, explica.

Una clave que entrega Chapman es el uso de la palabra “necesito”. Antes de entrar a la tienda revisa mentalmente qu√© productos realmente necesitas. “Necesito pan, un kilo de carne y un lavalozas”. Si asocias estos productos a una verdadera necesidad, te ayudar√° a evitar tentaciones.

“Calcul√© mi presupuesto para comprar comida al perro, entonces entro pensando “s√≥lo necesito comida para perro”. Eso me ordena que s√≥lo puedo comprar ese producto y, si llevo algo m√°s, entonces estar√© violando mis propias reglas”, indica Chapman.

¬ŅHas notado la influencia de estos trucos en tus viajes al supermercado? ¬ŅHay otros que agregar√≠as? Cu√©ntanos en los comentarios.

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