El parque automotriz chileno ha vivido en los últimos años una transformación profunda: casi la mitad de los autos nuevos que se venden en nuestro país provienen de China. Eso sí, advierten que los vehículos son activos que se deben comprar previo a un análisis, ya que mantenciones, repuestos, características de seguridad y reventa cambian radicalmente dependiendo de las marcas.
De acuerdo con cifras de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), en el año 2006 apenas un 0,5% de los vehículos importados procedían del gigante asiático. Hoy, la oferta se ha multiplicado, superando las 34 marcas disponibles, abarcando vehículos comerciales, SUVs familiares y hasta alternativas de alta gama y electromovilidad.
Según los análisis del mercado, esta masificación radica en la relación precio-equipamiento, por un valor significativamente menor al de las marcas tradicionales de Europa, Corea, Japón o Estados Unidos.
Desde la startup de servicios automotrices Carvuk comentaron que este fenómeno no es del todo nuevo en Chile.
Diego Noguera, CEO de dicha firma, recordó que hace un par de décadas, cuando las marcas de origen surcoreano llegaron de forma masiva al país, “enfrentaron exactamente el mismo recelo, prejuicios sobre su calidad y dudas sobre su durabilidad, siendo considerados los ‘chinos’ de la época”.
Con los años, los fabricantes de Corea del Sur se posicionaron en nuestro país y, actualmente, según las cifras acumuladas de la ANAC, Hyundai y Kia se ubican dentro del Top 4 de las marcas más vendidas, “superando en volumen general a competidores históricos europeos y norteamericanos”, apuntaron desde Carvuk.
En la misma línea, el histórico recelo hacia los vehículos chinos ha disminuido, pero desde Carvuk enfatizaron que el comprador chileno “debe ser estratégico”.
Cinco aspectos a considerar antes de comprar un auto chino
Ante una oferta tan amplia pueden surgir dudas entre los consumidores: ¿Son todos los autos chinos iguales? ¿En qué fijarse antes de adquirir uno?
Para los expertos de esta startup existen 5 pilares fundamentales que se deben evaluar antes de adquirir un auto de origen chino:
1. El respaldo del importador y postventa
“El principal factor de riesgo en una marca emergente no suele ser el motor, sino el soporte en el país”, explicó Noguera.
Al existir más de una treintena de marcas asiáticas en las calles chilenas, es vital investigar qué grupo automotriz las respalda localmente.
Un importador consolidado garantiza una red de servicios técnicos autorizados fuerte, mayor disponibilidad de repuestos originales frente a colisiones y stock para las mantenciones por pauta requeridas, para no perder la garantía del fabricante.
2. Certificaciones de seguridad internacionales
Aunque persisten mitos sobre la resistencia de estas estructuras, la realidad actual es heterogénea.
Modelos de marcas líderes como BYD, Chery u Omoda -dijeron desde Carvuk- ya han alcanzado la máxima calificación de 5 estrellas en exigentes pruebas de impacto globales como Euro NCAP o Latin NCAP.
Pero también recomiendan no dejarse llevar solo por las pantallas del tablero o las luces LED; ya que el usuario debe exigir la ficha técnica y comprobar que el vehículo cuente con una base sólida de seguridad activa y pasiva: un mínimo de 6 airbags, Control de Estabilidad (ESP) e, idealmente, “sistemas de asistencia avanzada a la conducción (ADAS)”.
3. El factor de depreciación y reventa
Por dinámicas de mercado, el valor residual de un vehículo de origen chino tiende a caer de forma más acelerada en el mercado de usados en comparación con marcas tradicionales japonesas o coreanas.
4. Transición hacia la electromovilidad
Dado que China lidera la tecnología de baterías a nivel mundial (representando el 86% de los autos eléctricos vendidos en el país, según ANAC), Chile se posiciona como un terreno fértil para el recambio energético, a pesar de que la penetración general en Latinoamérica aún se mantiene baja (6% local versus el 10% de Brasil o Colombia).
“Si se está evaluando un vehículo eléctrico o híbrido enchufable chino, los expertos aconsejan revisar la infraestructura de carga domiciliaria compatible y la garantía específica de la batería, la cual suele diferir de la garantía general del auto”, señalaron desde Carvuk.
5. La dificultad de los repuestos
Desde la startup de servicios automotrices, indicaron que el principal “dolor de cabeza” para los dueños de autos chinos en Chile sigue siendo la posventa y los componentes mecánicos.
A diferencia de las marcas japonesas o coreanas tradicionales, -donde los repuestos son altamente estandarizados, universales y cuentan con catálogos abiertos con decenas de opciones alternativas u homologadas en cualquier desarmaduría o local de barrio-, el mercado chino funciona de otra forma.
“La dependencia del importador oficial es casi absoluta”, dijeron.
Si el importador local se queda sin stock de un sensor, un foco o un kit de embrague, por ejemplo, conseguirlo por fuera de la red oficial puede ser una misión casi imposible.