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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

'El jardín de Olivia', la exitosa teleserie chilena, está en su fase final y se ha convertido en la más vista de la televisión nacional con más de 345 capítulos al aire. La trama sigue a Diana, interpretada por Nicole Espinoza, quien se infiltra en una poderosa familia para investigar la muerte de su madre. Temas como el Trastorno del Espectro Autista y los juegos de poder han cautivado al público, llegando sus episodios a ser los más vistos y destacados en el rating. El elenco, encabezado por Nicol Espinoza y Francisco Gormaz, ha sido clave en el éxito de la producción.

A casi un año y cuatro meses de su estreno, ‘El jardín de Olivia’ entró en su fase final, convertida en la teleserie más vista de la televisión chilena.

Con más de 345 capítulos al aire, la trama que protagonizan Nicole Espinoza, Francisco Gormaz, Matías Oviedo y Violeta Silva conquistó al público de su horario, al del streaming y al del trasnoche, literalmente: sus capítulos, se sitúan habitualmente entre los tres programas más vistos de la TV. Y en no pocas veces, incluso sus repeticiones.

“Ha sido muy especial la recepción del público y el vínculo que se dio con la audiencia”, cuenta a BioBioChile Jonathan Cuchacovich, jefe de guion detrás de ‘EJDO’. “El éxito en esta ficción se dio luego de una serie de elementos que coincidieron”, agrega.

A su juicio, una de las claves se explica en los temas atípicos que trató ‘EJDO’. En un principio —un año y cuatro meses atrás—, la trama arrancó siguiendo las huellas de Diana (Nicole Espinoza), quien decide infiltrarse como terapeuta ocupacional en una poderosa familia santiaguina para investigar la muerte de su madre. En el trayecto, no solo salen a la luz viejos secretos, sino una saga de nudos dramáticos que tiene en común un solo factor: los juegos de poder.

La teleserie debe su título al personaje de Olivia (Violeta Silva), hija de Clemente Walker (Francisco Gormaz), cuyo cuidado y Trastorno del Espectro Autista (TEA) son centrales en la trama. Al trabajar con Olivia, la terapeuta encuentra hebras que la llevarán a desenmascarar a los Walker.

Al reparto ya mencionado, se suman Catalina Castelblanco, Ignacia Sepúlveda, Alonso Quintero y Jacinta Rodríguez, junto a los roles antagónicos de Begoña Basauri, César Sepúlveda, Francisco Dañobeitía, Emilio Edwards y Alejandro Trejo, quien en la historia se hace cargo de uno de los papeles más comentados de la historia: Luis Emilio Walker, el patriarca de los Walker.

“El trabajo de los guionistas fue fundamental”, explica Alejandro Trejo, quien ahonda con BioBioChile en las razones del éxito de la telenovela.

El jardín de Olivia: temas actuales y juegos de poder

“Los guionistas supieron retratar el Chile actual. Porque la historia se iba construyendo en la realidad que íbamos grabando. Entonces, está el tema político, el tapete noticioso, y ahí uno se da cuenta de que el personaje que me tocó interpretar a mí, por ejemplo, de alguna forma también está presente en los noticieros, está presente en el concepto de estas relaciones espúreas, entre política y mundo empresarial”, grafica.

Si las influencias y las jerarquías han marcado el tranco de ‘El jardín de Olivia’, también lo han hecho los problemas actuales que ha puesto sobre la mesa. Entre ellos, destacan tópicos como el Trastorno del Espectro Autista y sus efectos en los padres; los abusos laborales; la reciente Ley Karin; pero también las lealtades y deslealtades del mundo empresarial y la compleja dinámica política.

“Independiente de la entretención, queremos entregar una teleserie de trama entretenida y ciertos mensajes a la sociedad chilena sobre los temas que nos aquejan, con los temas que están ahí en el tapete”, cuenta Trejo.

Para el célebre actor chileno (‘Taxi para tres’, ‘Penal Cordillera’, etc), el valor de la teleserie radica no sólo en los contextos que tomó de la agenda de noticias, sino también en los avatares de la familia chilena: “Todo eso está presente en la teleserie. Son temas de discusión dentro de la familia y fuera de ella”.

En este punto, el guionista Jonathan Cuchacovich plantea un matiz: “No es que la agenda noticiosa nos pauteara, pero es irremediable que la realidad que te rodea se traspase al trabajo. ‘EJDO’ es un poco un reflejo de eso”, cuenta.

En la fórmula, sin embargo, un consenso entre los televidentes es la importancia del antagonista de la historia: Luis Emilio Walker, el personaje de Alejandro Trejo. “No es el personaje principal, pero sí quien se lleva todos los comentarios”, resume Cuchacovich.

Entre risas, Trejo pone en contexto la historia: “Es un personaje que le hizo sentido a la gente, las reacciones que tiene, las respuestas. Y nosotros, los actores, también nos vamos riendo de las cosas que le pasan”.

“Esta historia tiene mucho respeto por el espectador. El poder es lo que mueve la historia del mundo y eso le hizo sentido al público, de alguna forma. El poder de la plata, el poder de los contactos, el poder político, el poder de una persona sobre otra”, continúa.

La trama ya entró en su fase final. Y ayer martes, alcanzó el mejor promedio de rating desde su estreno: 849 mil personas por minuto; más del doble que su competidor más directo.

El éxito en el rating, Trejo lo comprueba en el día a día, cuando recibe indescifrables comentarios y elogios por sus escenas como Luis Emilio Walker. “Al televidente chileno, al ciudadano chileno, le gustan las teleseries chilenas: le gusta verse reflejado, le gusta ver su realidad, le gusta ver su manera de hablar”, zanja el actor.

“Les gusta ver sus barrios, ver sus comidas retratadas en una teleserie. Y eso se agradece, porque esa es una manera bonita y hermosa de querer a nuestro país. De hacer patria. No haciendo esos podcasts de esas ratas asquerosas que hablan de pedofilia”, acota el actor, en relación a una de las polémicas de la semana: el video de Ítalo Omegna (asesor del Partido Nacional Libertario) burlándose de los niños con TEA.

Para Trejo, este es un ejemplo gráfico del alcance que ha tenido la propia teleserie: “Esos no son patriotas, se dicen patriotas, claro. Se dicen libertarios, pero son una mierda y una basura. La manera de amar nuestro país es esta, entregando un producto que nos retrata y refuerza nuestra identidad”.