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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Banco Central publicó el Informe de Política Monetaria de marzo de 2026, confirmando un alza importante en la inflación en el segundo trimestre debido a los precios internacionales de los combustibles. Se ajustó el rango de crecimiento del PIB de 2%-3% a 1,5%-2,5%. La guerra en Medio Oriente impactó los precios internacionales de la energía, afectando la inflación local. El escenario económico chileno muestra una inflación baja, un consumo privado dinámico y un crecimiento del PIB apoyado en sectores no mineros. Se proyecta un alza de la inflación a 4% anual y ajustes en la política monetaria para mantenerla en torno al 3%.

Tras dar algunas señales en su comunicado de la Reunión de Política Monetaria del martes, hoy el Banco Central publicó el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo de 2026.

En el documento, el ente emisor reafirma que su escenario central, la inflación del país “tendrá un alza importante en el segundo trimestre asociada, principalmente, a los mayores precios internacionales de los combustibles”.

Al respecto, se proyecta que el IPC anual se ubicaría en torno al 4% anual desde el segundo trimestre, con un escenario que incluye la fuerte alza de $370 por litro en las gasolinas y de $580 por litro de diésel.

Además, se ajustó el rango del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) previsto para este año de un 2% – 3% según la proyección de diciembre, a un 1,5% – 2,5%, a causa tanto de la guerra pero también el menor desempeño del sector minero y el ajuste fiscal del gobierno de José Antonio Kast.

“De todos modos, el punto de partida de la economía chilena le permite enfrentar de mejor manera escenarios complejos”, señala el resumen del IPoM.

IPoM de marzo analiza el impacto de la guerra en Medio Oriente

“El inicio de la guerra en Medio Oriente ha provocado un shock significativo sobre los precios internacionales de la energía y ha elevado la incertidumbre macroeconómica y financiera. La guerra ha afectado el abastecimiento de diversas materias primas, entre ellas el petróleo, cuyo precio se ubica por sobre los US$100 el barril”, recalcó el ene emisor.

También se recalcó el encarecimiento de productos como fertilizantes, gas natural y diversos químicos, lo que se suma al mayor valor en los costos de transporte, adelantando un impacto “directo significativo” en la inflación global y local, pero a su vez, reconoce que es “difícil anticipar con una certeza razonable la duración, intensidad y efectos de la guerra”.

El deterioro de las condiciones financieras -caídas en las bolsas, depreciación de monedas frente al dólar y alza de las tasas nominales-, han “deshecho gran parte de las mejoras previas que habían registrado las expectativas para el crecimiento global”.

Por el lado del cobre, si bien alcanzó precios mayores que los previstos en diciembre, retrocedió tras el inicio de la guerra.

Mirada local

En el análisis de la realidad económica chilena, el Banco Central destacó que la inflación está -hasta el momento- por debajo del 3%, cifra meta del ente emisor, y con una reducción más rápida de lo estimado en el IPoM previo.

A su vez, el PIB cerró el 025 con un alza de 2,5%, similar a lo estimado, con un empuje de los sectores no mineros y una expansión en parte apoyada por fractores transitorios de oferta que implicaron un crecimiento potencial algo mayor en 2025.

“En este contexto, la brecha de actividad de estos rubros se encuentra prácticamente cerrada. En cuanto a la minería, la producción ha caído en los últimos trimestres por una menor ley del cobre y efectos más persistentes de las disrupciones en algunas faenas, elementos que siguen reflejándose en las cifras de actividad de inicios de año”, detalla el IPoM.

El consumo privado “sostuvo su dinamismo”, con mejores expectativas de los consumidores y un aumento sostenido en los ingresos laborales reales, mientras la tasa de desocupación “no mostró mayores cambios”. La formación bruta de capital fijo (FBCF) siguió creciendo según el organismo, comportamiento que estuvo apuntalado en proyectos mineros y energéticos.

Proyecciones

A la hora de hablar de las proyecciones, el Banco Central destacó que estas están inmersas “en un escenario especialmente incierto y con riesgos relevantes”, por lo que “el análisis de los escenarios cobra una importancia mayor a la usual”.

Por el lado externo, el IPoM ajustó al alza sus precios previstos del petróleo, con un barril en el orden de US$100 en el segundo trimestre y de US$86 para el 2026. Esto implica un alza de 60% y 40% frente a las estimaciones previas.

Para el 2027 y 2028, también se prevén precios superiores tras la incorporación de una mayor prima geopolítica, sumado a revisiones al alza en componentes de energía y alimentos.

Durante el año en curso, el ente emisor proyecta que el PIB de los socios comerciales subirá 2,7% (frente al 2,6% previo), mientras que el precio del cobre -con una trayectoria sobre lo anticipado- se estima en precios promedio de US$5,4 para 2026, US$5,1 para 2027 y US$5,0 en 2028 según el escenario central del IPoM.

Ajuste local y proyección de PIB

El ajuste del gasto fiscal por U$3.800 millones establecido por Hacienda está incorporado en las proyecciones del Banco Central “en los términos que señala el oficio”.

Así, recogiendo “los efectos sobre la actividad del nuevo escenario internacional, el menor gasto fiscal y un peor desempeño de la minería”, se proyecta que el alza del PIB oscile entre 1,5% y 2,5% (frente al 2% – 3% de diciembre).

Para 2027 y 2028, el rango se mantiene en 1,5% – 2,5%.

Las perspectivas del gasto de los hogares y empresas se corrigieron levemente a la baja, también por el deterioro externo y el menor gasto fiscal, mientras que la inflación tuvo revisiones concentradas en el corto plazo, principalmente por el alza en el petróleo intenracional.

“Esto provoca un aumento relevante de lainflación, que se ubicaría en torno a 4% anual desde el segundo trimestre. Este escenario incorpora las alzas de los precios de los combustibles a nivel local que fueron anunciadas el lunes 23 de marzo. La inflación volvería a 3% hacia el segundo trimestre de 2027.

Y en cuanto a la revisión acotada al alza de la inflación subyacente, se explicó que se justifica por los “efectos de segunda vuelta” por los shocks internacionales del petróleo, cuya propagación será “la habitual” y que en el mediano plazo se compensaría con el impacto del menor gasto fiscal en la demanda.

Finalmente, sobre la política monetaria, en general se estiman dos escenarios -sometidos al “grado de incertidumbre mayor al habitual”-.

El primero, donde los efectos negativos sobre la actividad son mayores a los previstos en el escenario central del IPoM, provocando una mayor reducción de las presiones inflacionarias de mediano plazo y volviendo necesaria una tasa menor.

Y el segundo escenario apunta a una inflación mayor y más persistente que se podría dar “si el shock de costos y/o su propagación supera lo esperado”, lo que podría ser alimentado por una demanda interna mas dinámica sustentada en un mejor desempeño eeconómico global, un impulso fiscal mayor o expectativas que apuntalen el gasto privado.

Por todo ello, recalcaron que la evolución de la TPM se evaluará reunión a reunión.

“Eel punto de partida de la economía chilena, con una brecha prácticamente cerrada, una inflación baja y expectativas de inflación en torno a la meta, permite enfrentar de mejor manera los desafíos del incierto escenario y de reaccionar de manera efectiva a los cambios de este para asegurar la convergencia de la inflación a la meta. El Consejo reafirma que tomará las decisiones necesarias para cumplir con su objetivo de que la inflación proyectada se ubique en 3% en un horizonte de dos años”, sentenció el informe.