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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Macronix, principal proveedor de chips ROM de los cartuchos de Nintendo Switch, anunció que termina su producción por la presión de la demanda de memorias para IA. Nintendo asegura que mantendrá los cartuchos, pero fabricarlos podría costar más.

Dentro de cada cartucho de Nintendo Switch hay un pequeño chip que guarda el juego. Ese componente, llamado ROM (memoria de solo lectura, que almacena datos fijos que no se pueden modificar), acaba de quedarse sin su principal fabricante. La empresa taiwanesa Macronix anunció que dejará de producirlo y que se apartará poco a poco de la industria de los videojuegos.

Lo informa Ars Technica, medio especializado en tecnología, que recoge el anuncio hecho por la compañía en su reporte de resultados del tercer trimestre, difundido por el sitio taiwanés BigGo Finance. Según ese reporte, la producción de estos chips "ha llegado a su fin".

Un negocio que dejó de convenir

La razón es económica. La producción de ROM de Macronix cayó 39% en el último año y hoy representa apenas 5% de su negocio. Esos chips compiten por espacio con otros más rentables, como las memorias NOR y NAND (dos tipos de almacenamiento que se usan en celulares y computadores) y las eMMC (memorias compactas integradas en dispositivos).

Detrás de ese giro está la enorme demanda de memoria y almacenamiento de la industria de la inteligencia artificial, que desde hace tiempo presiona los precios y la disponibilidad de piezas de computadores, como la memoria RAM, los discos SSD (unidades de almacenamiento sin partes móviles) y las tarjetas gráficas. Ahora esa presión alcanza también a los chips de los cartuchos de la Switch y la Switch 2.

La capacidad de Macronix está estancada en 25.000 obleas de 12 pulgadas (30 cms) al mes. Una oblea es el disco de silicio del que se cortan los chips, algo así como la masa de la que salen las galletas. Si cada espacio rinde más con otro tipo de chip, la ROM pierde. La empresa planea invertir 1.200 millones de dólares en nueva capacidad, pero esa ampliación tardará un año o más en funcionar, así que el alivio no es inmediato.

Qué significa para Nintendo y sus juegos

Según el analista David Gibson, citado por Ars Technica, Macronix es el "principal fabricante de chips de memoria" de Nintendo para sus cartuchos físicos. Eso no implica que la japonesa vaya a abandonar el formato, como ya hizo Sony con sus juegos físicos. El mes pasado, Nintendo aseguró que no planea dejar los cartuchos en el futuro cercano.

Lo que sí podría ocurrir es que fabricarlos salga más caro. Nintendo tendrá que apoyarse en otros proveedores, como Rohm y Lapis Semiconductor, para el suministro restante de estos chips, con menos opciones que antes para negociar.

Ese costo podría llegar al bolsillo del comprador. El medio recuerda que este año Nintendo comenzó a cobrar más por algunos juegos físicos que por su versión digital equivalente. Además, el año pasado la editora japonesa Inin condicionó el lanzamiento en cartucho completo de R-Type Dimensions III a que los nuevos tamaños de cartucho más pequeños para la Switch 2 abarataran su producción. Es decir, el costo del chip ya pesaba en las decisiones de los estudios.

Hay, con todo, un factor que podría compensar el golpe. Gibson apunta que las ventas de juegos digitales representaron 61,5% del negocio de Nintendo en el segundo trimestre calendario de 2026, algo más que un año antes. Si esa proporción sigue subiendo, la menor demanda de cartuchos podría equilibrar, con el tiempo, el mayor costo de producirlos.

Por ahora, el panorama es incierto. Quienes prefieren coleccionar o comprar juegos en caja tendrán que esperar para ver si el cambio se refleja en las etiquetas de precio.

¿Cómo hicimos esta nota?

Esta nota fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista investigó preliminarmente, seleccionó las fuentes y las entregó a Claude para su redacción usando como referencia el estilo de escritura del autor. Luego el periodista revisó la nota, realizó ediciones y verificó sus fuentes.