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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Tras confirmarse la muerte de Sebastián Lelio a los 52 años, Radio Bío Bío recordó la última entrevista del cineasta, realizada en Valparaíso en agosto de 2025. En esa conversación habló de «La Ola», musical inspirado en las movilizaciones feministas de 2018, cuyo desarrollo tomó siete años. Lelio explicó que buscó representar las protestas mediante el canto y el baile, y reflexionó sobre los ciclos sociales: «Cuando la ola se retrae, es porque viene después con más fuerza». Su obra «Una mujer fantástica» ganó el Oscar en 2018.

La muerte del reconocido cineasta chileno Sebastián Lelio a los 52 años, confirmada este viernes, vuelve a poner en primer plano una trayectoria que marcó al cine nacional y alcanzó reconocimiento internacional con “Una Mujer Fantástica”, película que conquistó el Oscar a Mejor Película Extranjera en 2018.

En medio de las reacciones por su fallecimiento, recordamos su última visita a los estudios de Radio Bío Bío en Valparaíso, el 28 de agosto de 2025, cuando conversó con nuestro equipo sobre “La Ola”, el musical inspirado en las movilizaciones del mayo feminista de 2018.

En aquella oportunidad, el director compartió detalles del proceso creativo detrás de la película, los desafíos de llevar las demandas sociales al lenguaje musical y su mirada sobre los ciclos de movilización que han marcado la historia reciente del país.

Sebastián Lelio y el desafío de llevar las protestas al cine en forma musical

Durante la entrevista, Lelio explicó que La Ola fue el resultado de siete años de desarrollo y nueve semanas de rodaje, en un proceso creativo que exigió un cuidadoso trabajo para abordar las distintas miradas presentes en las movilizaciones feministas.

Para desarrollar el guion, trabajó junto a un equipo integrado por la dramaturga Manuela Infante, la comediante Paloma Salas y la guionista Josefina Fernández.

Lejos de apostar por el realismo social tradicional, el cineasta decidió explorar un camino distinto: trasladar las demandas colectivas a la pantalla a través de la música, el canto y el baile.

“Pensarnos desde el esplendor, desde el ingenio, desde la desmesura, desde la escala, desde el baile, desde el canto, es como un poco lo que hacen quizás las mujeres en sus protestas, que es protesta en forma de fiesta, o alegato en forma de carnaval”, compartió el cineasta.

La película sigue la historia de Julia, una joven estudiante de música que se ve involucrada en las demandas colectivas que surgen al interior de su universidad.

A través de su protagonista, Lelio buscó dar espacio a las distintas voces que conviven en una comunidad universitaria, desde la rectoría y el profesorado hasta los propios estudiantes, abordando sus diferencias mediante números musicales.

La magnitud de la producción también reflejó la ambición del proyecto. Con dos horas de duración, nueve minutos de créditos y escenas musicales que reunieron a más de 400 personas, La Ola buscó retratar un periodo marcado por las transformaciones sociales y las demandas de cambio.

“Cuando la ola se retrae, es porque viene después con más fuerza”

Más allá de los detalles de la producción, la conversación también permitió conocer la mirada de Sebastián Lelio sobre los movimientos sociales y los ciclos de movilización.

En ese contexto, el director reflexionó sobre aquellos periodos en que las protestas parecen perder intensidad, pero que, a su juicio, no necesariamente representan el término de las demandas que las originaron. “Cuando la ola se retrae, es porque viene después con más fuerza”, afirmó.

La reflexión formó parte de una conversación en la que el cineasta abordó la relación entre el arte y los procesos sociales, una inquietud que también atravesó buena parte de su filmografía.

Con películas como Gloria, Una mujer fantástica y La Ola, Lelio construyó una trayectoria reconocida por explorar las experiencias individuales y los conflictos sociales desde distintas perspectivas.

Su fallecimiento deja una huella en el cine chileno, especialmente por su contribución a proyectar la cinematografía nacional hacia escenarios internacionales.

Hoy, aquella conversación del 28 de agosto de 2025 adquiere un significado especial. Fue una oportunidad para conocer de primera fuente cómo Sebastián Lelio entendía su trabajo, los desafíos de llevar una historia a la pantalla y el papel que podía desempeñar el cine frente a las transformaciones de la sociedad.

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Protesta en forma de fiesta, alegato en forma de carnaval
- Sebastián Lelio

Revisa a continuación la entrevista que Sebastián Lelio concedió a Radio Bío Bío en Valparaíso: