Este lunes comenzó una nueva edición del Mobile World Congress en Barcelona, donde las principales compañías tecnológicas del mundo están mostrando sus apuestas para los próximos meses.
Y una de las novedades que más llamó la atención en el stand de Samsung fue una nueva función de privacidad integrada en su próxima generación de smartphones, la serie Galaxy S26.
Una pantalla que se “apaga” para los curiosos
La herramienta está diseñada para proteger la información cuando el usuario utiliza el teléfono en espacios públicos, como el transporte, aeropuertos o salas de espera.
En concreto, la tecnología oscurece la visualización lateral de la pantalla, permitiendo que el contenido solo sea visible de frente.
Desde los costados, en cambio, la imagen se vuelve parcial o totalmente ilegible, reduciendo el riesgo de que terceros observen mensajes, correos, claves o documentos.
Así funciona el modo anti miradas indiscretas
BioBioChile pudo probar la función en vivo en el stand de Samsung en el MWC.
El sistema —que se puede activar y desactivar manualmente— ofrece dos niveles:
Privacy Mode: oscurece parcialmente la pantalla cuando se mira desde un ángulo lateral.
Strong Privacy Mode: deja la pantalla prácticamente negra desde el costado, manteniendo la visibilidad solo para quien está de frente.
A diferencia de las clásicas micas antiespías, que suelen engrosar el dispositivo y afectar el brillo o la nitidez, desde la compañía aseguran que, al estar integrada en el propio panel, la experiencia visual frontal no pierde calidad.
Según detalló anteriormente Samsung, la tecnología fue desarrollada durante más de cinco años y combina hardware y software para ofrecer protección “sin interferir” en el uso cotidiano del equipo. Incluso, se pueden ocultar solo las notificaciones o aplicaciones específicas.
Más privacidad en la era del smartphone
En un contexto donde el teléfono se ha convertido en billetera digital, oficina móvil y archivo personal, la privacidad física —no solo digital— empieza a ganar protagonismo.
La apuesta de Samsung apunta justamente a eso: que la seguridad no dependa de accesorios externos, sino que esté integrada desde el diseño del dispositivo.