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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Comenzó el Mobile World Congress en Barcelona, destacando lanzamientos de tecnología como inteligencia artificial, smartphones plegables y avances en 5G y 6G. En el evento se exhibe el Motorola DynaTAC 8000X, el primer celular comercial de la historia, lanzado en 1983 por 3.995 dólares. Aunque pesaba 800 gramos y solo ofrecía una hora de conversación, significó un hito tecnológico.

Este lunes comenzó una nueva edición del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona, uno de los encuentros de tecnología y conectividad más importantes del mundo.

Entre lanzamientos de inteligencia artificial, smartphones plegables y avances en 5G y 6G, también hubo espacio para mirar hacia atrás. En uno de los pabellones se exhibe una verdadera reliquia: el Motorola DynaTAC 8000X, considerado el primer teléfono celular comercial de la historia.

Desarrollado por Motorola y puesto a la venta el 13 de marzo de 1983, este equipo marcó un antes y un después en las telecomunicaciones. Fue el primer móvil realmente portátil —se podía sostener con una sola mano—, aunque eso no significaba que fuera liviano ni accesible.

Pesaba cerca de 800 gramos, medía 33 x 4,5 x 8,9 centímetros y su precio alcanzaba los US$3.995 de la época (unos US$11.700 actuales, es decir, cerca de 10 millones de pesos chilenos al cambio referencial). Un lujo reservado para ejecutivos y grandes empresarios.

Sus prestaciones, vistas desde 2026, parecen casi anecdóticas: ofrecía apenas una hora de conversación y requería cerca de 10 horas de carga para recuperar la batería. Nada de pantallas táctiles, aplicaciones ni cámaras; solo llamadas.

Motorola Dynatac 8000x
Denisse Charpentier | BBCL

Aun así, el impacto fue inmediato. Para 1984 ya existían cerca de 300.000 usuarios, una cifra considerable para un dispositivo tan costoso y limitado.

Del “ladrillo” al smartphone

Ver hoy el DynaTAC en el MWC no es solo un ejercicio de nostalgia. Es una forma concreta de dimensionar cuánto ha avanzado la industria en poco más de cuatro décadas: de un teléfono que apenas permitía hablar durante una hora, a dispositivos que funcionan como cámaras profesionales, centros de trabajo, billeteras digitales y plataformas de inteligencia artificial en el bolsillo.

El contraste es brutal. Y justamente ahí está el valor de esta reliquia: recordar que la revolución móvil comenzó con un “ladrillo” de casi un kilo que, en su momento, parecía el futuro.