Tecnología
Viernes 10 mayo de 2019 | Publicado a las 08:29
El deshielo de Alaska revela sitios prehistóricos en áreas antes congeladas
Por Bernardita Villa
La información es de Agence France-Presse
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Una m√°scara de madera de cientos de a√Īos fue descubierta en 2007 por un ni√Īo que se tropez√≥ con ella mientras jugaba en la playa cerca de su casa en Quinhagak, una aldea en el oeste de Alaska, frente al mar de Bering.

Fue el primer objeto de miles que datan del siglo XVII y pertenecieron a un asentamiento de esquimales Yupik.

Cestas, fustes de arp√≥n finamente tallados, platos labiales, mu√Īecas de madera y agujas de tatuaje de marfil fueron emergiendo de debajo de la tierra a medida que se descongela el permafrost e incrementa la erosi√≥n por el cambio clim√°tico en esta regi√≥n.

Más de una década después del primer descubrimiento, la colección llegó a unos 100.000 objetos prehistóricos yupik, la mayor de este tipo en el mundo, que se exhibe en un nuevo museo en Quinhagak, hogar de unos 700 indígenas.

“√Čsta es, de lejos, la excavaci√≥n m√°s importante en mis 40 a√Īos de carrera, y eso que he trabajado en algunos sitios bastante espectaculares”, dice Rick Knecht, arque√≥logo de la Universidad de Aberdeen en Escocia.

Knecht ha liderado en esta d√©cada una carrera contrarreloj para preservar el mayor n√ļmero de objetos posible ubicados en el sitio de excavaci√≥n, a unos 5 km de Quinhagak, y bautizado Nunalleq, que significa Pueblo Viejo en lengua yupik.

“Casi todo lo que sabemos de la prehistoria yupik viene de este sitio”, se√Īala Knecht, un hombre afable de barba canosa, mientras inspecciona el √°rea con un equipo de AFP.

“El pueblo pudo haber perdido su pasado y un v√≠nculo tangible con ese pasado, lo que habr√≠a sido una tragedia incre√≠ble”, agrega.

  Mark RALSTON  | Agence France - Presse
Mark RALSTON | Agence France – Presse

Grandes pérdidas

Mientras Knecht se maravilla ante esta gran cantidad de artefactos en Nunalleq y toda la información sobre la cultura yupik que viene con su descubrimiento, también se horroriza al pensar que sitios similares probablemente están desapareciendo a medida que se derrite el suelo congelado, que preservó estos tesoros por siglos, y la erosión no para.

“A medida que el permafrost se derrite, puedes ver que el suelo se hace l√≠quido. Es como una caja de helado”, dice Knecht, se√Īalando el pegajoso lodo a lo largo de la costa de Quinhagak, que se erosiona r√°pidamente, con grandes pedazos de tierra a punto de caer al mar.

“Salvamos √©ste, pero otras decenas de miles se est√°n perdiendo ahora mismo debido al cambio clim√°tico”, lamenta. “En algunos lugares del √Ārtico, la costa ha retrocedido m√°s de una milla [1,6 km] y desde que llegu√© a Quinhagak, ha retrocedido unos 10 a 20 metros en apenas 10 a√Īos”.

Knecht se involucró en el proyecto de excavación en 2009 luego de que Warren Jones, un líder de la aldea, lo contactó desesperado por salvar estas reliquias de sus antepasados.

   Mark RALSTON  | Agence France - Presse
Mark RALSTON | Agence France – Presse

Basado en la dataci√≥n por radiocarbono de los materiales org√°nicos ubicados en Nunalleq, expertos creen que este sitio se remonta a los tiempos que los historiadores llaman ‘Guerra de arco y flecha’, cuando los yupik estaban involucrados en feroces conflictos, mucho antes de que los rusos llegaran a Alaska a principios del siglo XIX.

“Esta es nuestra herencia y tenemos que preservarla”, se√Īal√≥ Jones. “No podemos permitir que se pierda en el mar”.

Pero no fue f√°cil convencer a los ancianos de las comunidades, que creen firmemente que estos lugares no deben ser perturbados.

“Le tom√≥ dos a√Īos a Warren Jones convencer a la aldea, uno por uno, que permitiera abrir un sitio arqueol√≥gico”, cuenta Knecht. “Lo pensaron largo y tendido y algunos de los ancianos que se mostraron reacios son ahora nuestros m√°s firmes partidarios”.

   Mark RALSTON  | Agence France - Presse
Mark RALSTON | Agence France – Presse

“Tragedia cultural”

Muchos residentes de la aldea se ofrecen como voluntarios para trabajar con Knecht y su equipo de arqueólogos y estudiantes mientras examinan la tierra para salvar lo que puedan.

“Uno tiene la terrible sensaci√≥n de que trabaja contra el tiempo y te das cuenta de todo el alcance de la tragedia cultural que crea el cambio clim√°tico”, dice Knecht. “Es deprimente, realmente deprimente. Es un espect√°culo de terror”.

Pero dentro del horror, hay un aspecto positivo.

El inter√©s de los yupik por conocer sobre sus tradiciones y sus ancestros se ha renovado. Varios aldeanos trabajan en r√©plicas de los artefactos encontrados en Nunalleq, mientras que estudiantes de la escuela local organizaron una compa√Ī√≠a de danza tradicional y otros han comenzado a aprender el idioma de sus antepasados.

A eso se suma el inmenso orgullo que tienen los locales por su espectacular colección, envidia para cualquiera de los grandes museos del mundo.

“Ha tenido un gran impacto en la comunidad”, se√Īala Jones. “Y es importante que la colecci√≥n se quede en Quinhagak”.

“Estos objetos pertenecen a la comunidad, pero estamos dispuestos a compartirlos y enviarlos a los museos en calidad de pr√©stamo para que la gente aprenda sobre nosotros”, asegura.

Tendencias Ahora