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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una investigación de la Academia China de Ciencias descubrió seis zonas desconocidas en las profundidades de la Tierra, cerca del límite entre el manto y el núcleo, a unos 2.900 km de profundidad. Utilizando inteligencia artificial para analizar registros sísmicos, identificaron señales que revelaron materiales capaces de cambiar la trayectoria de las ondas sísmicas. Estas áreas podrían influir en el movimiento del manto, la actividad volcánica y la formación de placas tectónicas. Se especula que podrían contener restos de antiguas placas o incluso material del protoplaneta Theia. El estudio destaca la importancia para Sudamérica, especialmente con respecto a la zona de subducción cercana a Chile.

Una nueva investigación detectó seis zonas en las profundidades de la Tierra, que hasta ahora no habían sido documentadas de esta manera, cercanas al límite entre el manto y el núcleo, a unos 2.900 kilómetros bajo la superficie.

El hallazgo fue realizado por investigadores de la Academia China de Ciencias, quienes utilizaron inteligencia artificial para analizar más de dos millones de registros sísmicos producidos por terremotos ocurridos entre 1990 y 2024.

6 zonas a 3.000 kms de profundidad

Por medio del estudio, publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, el sistema identificó 174.929 señales conocidas como precursores PKP, que permiten estudiar pequeñas variaciones en el material del manto profundo.

A partir de estas señales, los científicos construyeron un mapa mucho más detallado de las zonas donde existen materiales capaces de alterar el recorrido de las ondas sísmicas. El resultado permitió identificar seis áreas con una alta probabilidad de contener estas anomalías, aunque los propios investigadores advierten que todavía deben ser estudiadas con mayor precisión.

De acuerdo con el medio alemán Frankfurter Rundschau, estas estructuras influyen en el movimiento del manto, la temperatura del magma bajo los volcanes y, por lo tanto, en la frecuencia e intensidad de las erupciones. También podrían aportar información sobre los orígenes de las placas tectónicas y los desequilibrios del campo magnético.

El hallazgo también es importante para Sudamérica, pues los investigadores encontraron que varias señales que antes aparecían separadas podrían formar zonas más extensas en las profundidades de la Tierra. Además, una de las seis áreas que consideran más importantes está ubicada bajo el Atlántico Sur.

Esto no significa que los científicos hayan encontrado una estructura directamente debajo de Chile; sin embargo, el hallazgo tiene una conexión geológica con el país.

Placas tectónicas como las de Chile podrían ser la respuesta

Chile se encuentra frente a una de las principales zonas de subducción del planeta, donde la placa de Nazca se introduce bajo la placa sudamericana. Durante millones de años, este proceso ha enviado enormes cantidades de material hacia el interior de la Tierra.

Precisamente, una de las explicaciones planteadas por los investigadores para las anomalías detectadas es la acumulación de restos de antiguas placas tectónicas que descendieron hacia las profundidades, debido a su fusión e interacción con otras grandes estructuras del manto.

Por ahora, los científicos no pueden decir exactamente qué contienen las seis zonas. Podrían tratarse de acumulaciones de materiales con distinta temperatura, composición o densidad. Es más, podría incluir restos de Theia, un protoplaneta que se cree que formó la Luna tras impactar contra la Tierra hace 4.500 millones de años, según recoge el Daily Mail.

Ahora, el siguiente paso será estudiar estas 6 estructuras con ondas sísmicas y modelos más precisos para determinar su tamaño, composición y origen.

Referencias

Guan, Y., Li, J., Xiao, Z., Wang, W., & Xu, T. (2026). Global Distribution of PKP Precursors Derived From Three Decades of Seismic Data With Deep Learning. Journal Of Geophysical Research Solid Earth, 131(8).