Las compañías de inteligencia artificial (IA) han estado escaneando y luego destruyendo libros para alimentar a sus modelos.
Durante los últimos días, algunos dueños de librerías de libros de colección han estado denunciando que empresas desarrolladoras de inteligencia artificial (IA) los han contactado para adquirir estos textos, especialmente ediciones “raras”.
Resulta que algunas de estas compañías están escaneando estos textos para mejorar sus modelos de IA y luego destruyen el libro físico.
En un artículo de The Telegraph, que se publicó a finales de julio, Pieter de Vries, dueño de una librería de libros antiguos en Haarlem, Holanda, reveló que la empresa 2077AI lo contactó para hacer un pedido muy inusual.
En un correo electrónico le explicaban que se trataba de un proyecto de colección de libros en varios idiomas y que tenían una extensa lista de ediciones que estaban buscando, para un pedido “bastante grande”.
Un reportaje de The Guardian (Australia) también da cuenta de esta situación, donde varios dueños de librerías reportaron haber recibido pedidos inusuales de una empresa canadiense llamada Zoom Books, que se dedica al “reciclaje” de libros.
Esta práctica era desconocida hasta principios de 2026, cuando se destapó el polémico proyecto secreto de Anthropic para escanear libros, tras una demanda por derechos de autor interpuesta por autores contra esta compañía, que hoy es una de las más importantes de la escena mundial del desarrollo de la IA.
Desde entonces, se ha conocido que el escaneo destructivo de libros se está expandiendo sigilosamente.
¿En qué consiste el “escaneo destructivo” de libros?
Poco han revelado las compañías de IA sobre esta práctica, pero tras el caso de Anthropic, que terminó en tribunales, se conocieron algunos detalles. De acuerdo con un reportaje de The Washington Post, la compañía detrás de Claude en 2024 impulsó el Proyecto Panamá, que consistió en usar libros para mejorar sus modelos.
Entre los archivos legales que salieron a la luz tras la demanda, un documento rezaba que “el Proyecto Panamá es nuestro esfuerzo por escanear de forma destructiva todos los libros del mundo” y también decía “no queremos que se sepa que estamos trabajando en esto”.
En concreto, Anthropic gastó decenas de millones de dólares en adquirir millones de libros, les cortaron los lomos, escanearon todas sus páginas para obtener más información para alimentar a su IA y luego los destruyeron.Otras compañías, como Meta, también han acudido a archivos de libros para estar a la altura de la competencia, mientras que Google, Microsoft y OpenAI estan enfrentando demandas en curso por situaciones similares.
El gran problema es que estas empresas no tienen el permiso de autores o editores para usar estos textos y la regulación al respecto, al menos en Estados Unidos, deja vacíos que les permiten hacerlo.
En el caso de Anthropic, el juez dictaminó que la compañía sí tenía derecho a utilizar libros para entrenar a su IA porque procesan el material de forma “transformadora”, ya que los destruyen después de escanearlos. En tanto, el caso de Meta terminó en que los demandantes no pudieron demostrar que la IA perjudicara sus ventas.
Las empresas de IA eligen libros raros o antiguos porque así pueden entrenar sus modelos con textos que estén libres de “AI Slop”, que es el concepto que se utiliza para denominar un texto que fue influenciado o escrito por la IA: de baja calidad, repetitivos y muchas veces sin sentido.
Con puramente inteligencia humana, se aseguran de que los modelos estén mejor entrenados y puedan escribir o crear texto de mejor calidad.
Esta práctica desató una ola de críticas y preocupación por el contenido creado por humanos que está siendo utilizado indiscriminadamente por la IA y sus violaciones a los derechos de autor.
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