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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Investigadores canadienses encuestaron a más de 1.800 adultos sobre si considerarían infidelidad que sus parejas mantuvieran relaciones románticas con una IA. Descubrieron que la mitad lo vería así, con bastantes reacciones negativas. El conservadurismo social y la religiosidad influyen en esta percepción. Además, se encontró que muchas personas ocultan el uso de IA a sus parejas.

Ya es una realidad que algunas personas están prefiriendo la inteligencia artificial (IA) para establecer relaciones sentimentales y ahora los expertos en psicología y sexualidad están investigando qué consecuencias puede tener esto para las relaciones humanas.

Expertos de la Université du Québec à Montréal (UQAM) y la Universidad de Montréal, de Canadá, abordaron este tema en un artículo que publicaron en The Conversation, pero también hicieron el ejercicio de preguntar a más de 1.800 adultos qué opinaban al respecto.

“Las investigaciones muestran que el 21% de los usuarios de IA romántica prefieren esta «experiencia definitiva de alma gemela» a interactuar con una pareja real“, señalan.

Y plantean que “si un chatbot puede sentir este nivel de intimidad, ¿se considera infidelidad en una relación comprometida?”.

¿Coquetear con una IA es infidelidad?

Los investigadores hicieron una encuesta a 1.815 adultos canadienses para preguntarles si considerarían infidelidad que sus parejas mantuvieran una relación romántica con una IA. También les preguntaron cómo se sentirían si eso ocurriera.

“Nuestros resultados muestran que aproximadamente la mitad de los encuestados consideraba que el uso de acompañantes románticos por parte de su pareja constituía una infidelidad, y cerca de tres cuartas partes afirmaron que reaccionarían negativamente“, concluyen.

De hecho, la encuesta demostró que las reacciones ante una IA fueron equiparables a si descubrieran que sus parejas usaran aplicaciones de citas y fueron consideradas peores en comparación con ver pornografía con IA o usar juguetes sexuales.

“Curiosamente, casi dos tercios de los usuarios de aplicaciones de citas con IA mantuvieron en secreto su uso para su pareja“, recogen los expertos.

Además, hubo diferencias según grupos. Por ejemplo, a las mujeres cisgénero les pareció mucho más negativo que a los hombres cisgénero. Mientras que la Generación Z también reaccionó más negativamente que otros encuestados de más edad.

“La ideología también importa. En nuestra investigación, un mayor conservadurismo social y religiosidad se vincularon con juicios más severos sobre la infidelidad. Los participantes más a la derecha en el espectro político eran más propensos a considerar el uso de la pareja sentimental como infidelidad”, añaden.

Resultados de la encuesta sobre si tener una relación romántica con una IA es infidelidad
Resultados de la encuesta

¿Qué dicen los expertos?

El equipo advierte que “no está claro cómo se desarrolla el uso de una IA romántica dentro de las relaciones románticas reales a lo largo del tiempo”. Sin embargo, reconocen que surgen preocupaciones, especialmente cuando las personas ocultan el uso de chatbots románticos a sus parejas.

“Los chatbots también pueden empezar a modificar la relación principal de maneras que se perciben como una violación de los límites”, sugieren.

En este sentido, reflexionan que “la distinción entre privacidad y secreto es especialmente importante en este caso. Algunos pueden ver estos sistemas como apoyo emocional, autoexpresión o exploración sexual privada; otros pueden experimentarlos como un aislamiento o una traición”.

En resumen, señalan que la cuestión va más allá de identificar o no una infidelidad y en realidad es un conjunto de cosas. Por ejemplo, cómo se desarrollan estas relaciones paralelas con chatbots, si se mantiene en secreto o no, qué necesidades puede satisfacer y cómo lo interpretan las parejas.

“A medida que la intimidad mediada por la IA se hace más visible en la vida cotidiana, responder a estas preguntas será esencial para comprender cómo están cambiando las relaciones románticas en una sociedad cada vez más digital”, sostienen.