VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Expertos chilenos analizan el doblete sísmico en Venezuela ocurrido a poca profundidad. En Chile, los terremotos suelen ser más profundos, lo que podría ser una ventaja en estos casos, pero existen algunas vulnerabilidades. Pese a ello, la infraestructura moderna en Chile es preparada con normativas sísmicas robustas.

Los expertos han estado analizando el caso de Chile a raíz del doblete sísmico que afectó a Venezuela esta semana, un fenómeno donde se produjeron dos terremotos seguidos en un intervalo breve de tiempo, pero que además ocurrieron a poca profundidad, lo que explica el nivel de destrucción que causaron.

En Chile, los terremotos generalmente ocurren con mayor profundidad, lo que podría ser una ventaja ante posibles eventos como estos, además de la normativa en construcción diseñada para soportar los sismos, pero de todas maneras el país tiene algunos puntos débiles. Acá te lo explicamos.

Ayaz Alam, doctor en geología y académico del Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental Universidad de Santiago de Chile (Usach), comenta que precisamente lo que hizo tan devastadores los terremotos en Venezuela no fue su magnitud, sino su profundidad.

Y puntualiza que “Chile es uno de los países sísmicamente más activos del planeta, pero la gran mayoría de nuestros grandes terremotos son de subducción, es decir, ocurren a profundidades considerables, entre 30 y 70 km o más, donde la placa de Nazca se hunde bajo la Sudamericana”.

El doblete sísmico, en cambio, ocurrió a menos de 20 km de profundidad. “Los terremotos superficiales como el venezolano corresponden a otro tipo de mecanismo: fallas de desgarre o fallas corticales”, explica Alam.

“Estos sí existen en Chile, especialmente en zonas como la Región Metropolitana, Atacama y el sur del país. Y ante ese tipo específico de eventos, nuestra preparación es heterogénea: los edificios modernos están bien diseñados, pero el parque habitacional antiguo y las construcciones en adobe o mampostería no reforzada son nuestra mayor vulnerabilidad“, plantea.

Chile sería más resistente a los terremotos

Leonardo Brescia, doctor en Ciencias de la Ingeniería y académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Usach, señala que en infraestructura moderna Chile está más preparado.

“Hay que recordar que, ya desde los años 60, el país cuenta con una normativa específica para el diseño sísmico de edificios basada en la experiencia del 1939 y esa experiencia se fue fortaleciendo en los años 60, en el año 85 y el 2010”, añade.

En este contexto explica que “es totalmente normal que la mayor cantidad de infraestructura en altura se realice en base a hormigón armado versus otros países, que es una mezcla entre albañilería y estructuras de acero”.

Este tipo de hormigón lo refuerzan con barras o mallas de acero, lo cual permite mayor resistencia a la compresión, tracción y flexión.

Brescia también menciona que en las edificaciones nacionales también “favorecemos la utilización de muros de corte para soportar las fuerzas sísmicas y controlar las deformaciones de los edificios, lo cual da un muy buen desempeño”.

“Ahora, si tú lo comparas con las imágenes que estaban en las noticias de lo que pasó en Venezuela, allá había mucho edificio construido con ladrillo, el cual tiene un comportamiento muy frágil, dado que es un material cerámico que, si bien resiste mucho la compresión, ante movimientos no va a resistir bien”, concluye.

¿La normativa está a la altura?

Es sabido que la normativa chilena sobre sismos es reconocida a nivel mundial por sus estrictos estándares. En Chile, los edificios se diseñan bajo la norma NCh433 (Diseño Sísmico de Edificios) y los decretos 60 y 61 del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), que regulan el diseño estructural, el cálculo antisísmico de edificios y las especificaciones del hormigón armado.

“La NCH 433, en el capítulo 5, se establece básicamente que en los edificios, en caso de un sismo leve, no debe pasar nada; en un sismo mediano pueden haber daños de elementos menores y en un sismo de mayor categoría, básicamente no debe colapsar la estructura para que no falle el canal. Eso ha hecho que en Chile el diseño sea bastante robusto”, explica Brescia.

“A nivel técnico también hay una diferencia con Venezuela. En general, la normativa sísmica describe un espectro de aceleraciones para la estructura, como pueden ser el tipo de suelo, una zona sísmica que puede tener mayor cercanía a los puntos de ocurrencia, obviamente los factores asociados a la estructuración de los edificios, etcétera”, añade el académico de la Usach.

Alam por su parte, asegura que Chile tiene una de las normativas sísmicas más exigentes del mundo, “forjada a sangre y destrucción. Al igual que el caso japonés, Chile ha logrado establecer estándares de resistencia sísmica de relativa eficiencia a costa de traumáticas experiencias pasadas, particularmente durante el siglo XX”.

“El Instituto Nacional de Normalización publicó en 2026 la nueva versión (NCh433:2026) del Diseño sísmico de edificios, resultado de años de trabajo colaborativo de especialistas de ingeniería estructural y geotecnia, consolidando una mirada integral frente a los desafíos sísmicos del país. Esta norma establece que los edificios deben diseñarse considerando la zonificación sísmica del suelo donde se construyen, las características dinámicas de la estructura y la importancia del uso del edificio“, puntualiza.

Los requisitos para la construcción en Chile, aclara, son un poco más demandantes que en Venezuela, “especialmente porque, como nosotros tenemos demasiados sismos, se busca evitar daño en la estructura y eso nos da una mayor resiliencia”.