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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Jonathan Day, experto en entomología médica de la Universidad de Florida, revela por qué los zancudos prefieren a ciertas personas basándose en su metabolismo, olores corporales y actitud.

¿Te has preguntado por qué algunas personas sufren más con los zancudos? Pues diversos estudios han encontrado algunas de las razones y resulta que estos insectos tienen ciertas preferencias a la hora de picar a una presa para alimentarse.

Jonathan Day, profesor emérito de entomología médica de la Universidad de Florida, las explicó una a una tras haber trabajado más de 40 años estudiando a los mosquitos.

“A menudo me preguntan por qué algunas personas parecen ser imanes para los mosquitos, mientras que otras son ajenas a estas plagas hematófagas que zumban a su alrededor”, expresó en un artículo de The Conversation.

De acuerdo con Day, la mayoría de las especies de mosquitos necesitan la proteína de la sangre para poder poner huevos, por ende, solo la hembra pica a los humanos. Los machos, de hecho, se alimentan de néctar de las plantas.

Y como la sangre es una parte importante de su reproducción, “las mosquitas han experimentado una enorme presión evolutiva para identificar posibles fuentes de sangre, alimentarse rápida y eficazmente, y luego huir sigilosamente de la víctima”, explica el entomólogo.

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¿Cómo eligen los zancudos a sus presas?

Según Day, existen 3 elementos clave: la detección de señales de CO2 y olores, las señales visuales y los factores psicológicos.

Para explicar la primera, cabe señalar que los mosquitos usan la vista, el oído y el olfato para encontrar su alimento, pero la mayoría de las especies nocturnas usan más las señales olfativas.

En este contexto, la señal química más importante “es el dióxido de carbono que todos los vertebrados, incluidos los humanos, liberan con cada respiración a través de la piel”, señala Day.

De hecho, los mosquitos son muy sensibles al CO2 y pueden detectar una fuente a varios metros de distancia. “Las células receptoras en las antenas y patas del mosquito se unen a las moléculas de CO2 y envían una señal eléctrica al cerebro. Cuantas más moléculas alcanzan sus receptores, mayor es la concentración de CO2 y más cerca están del huésped”, puntualiza.

Además, pueden diferenciar fuentes de CO2 vivas de otras fuentes que producen esta señal a través de procesos metabólicos como la respiración o el movimiento. Entonces, los humanos con mayor producción de dióxido de carbono atraen más a los zancudos.

Por lo tanto, como la producción de CO2 de los humanos tiene que ver con la tasa metabólica, de esta depende la elección de los mosquitos. Las personas que los atraen más “pueden tener un metabolismo elevado por predisposición genética o ser más activas físicamente que los demás asistentes”, explica Day.

“También pueden realizar otras actividades que aumentan su metabolismo, como el consumo de alcohol. (…) Las mujeres embarazadas, quizás debido a su metabolismo acelerado, también atraen una cantidad desproporcionadamente alta de mosquitos“, añade.

A algunos mosquitos incluso les atrae el olor de los pies, especialmente las especies Anopheles, que son los que transmiten la malaria. Estos prefieren picar los pies, pese a que la cabeza de los humanos es donde se produce más CO2, para no despertar a la presa.

Señales visuales y factores psicológicos

Por otro lado, en el caso de los mosquitos que son activos en el día, utilizan la visión para buscar a sus presas. Para ello, vuelan cerca del suelo e identifican las fuentes de alimento mirando su horizonte.

“Los colores oscuros destacan y los claros se camuflan, por lo que la forma de vestir influye en la cantidad de mosquitos que atrae una persona. Usar colores claros no solo ayuda a mantenerse fresco, sino que también facilita pasar desapercibido para los mosquitos”, plantea.

Y por último, respecto a los factores psicológicos, los zancudos también pueden identificar a las personas que no los notan o no se alteran ante su presencia, a quienes es más fácil picar.

De hecho, algunas especies han aprendido a alimentarse de partes del cuerpo donde es difícil captarlos o matarlos. “El Aedes aegypti es una especie de mosquito que prefiere alimentarse de humanos, principalmente alrededor de los tobillos“, concluye Day.